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Apenas ganó, avisó que no lotearía el gabinete para ex ministros de la Nación y la provincia. Ahora les paga con segundas y terceras líneas a Vidal, Monzó o Frigerio para alfombrar su futuro.
Por 14/01/2020 16:55

A un mes de la renovación de mandato y el comienzo de una era de soledad política, Horacio Rodríguez Larreta entró en fase de definición de nombres y estructura de todos los casilleros del gobierno porteño. Con la primera plana de los ministerios completos y direcciones generales pendientes de confirmación, el diseño de su administración arroja un dato saliente: se reservó espacios entre las segundas y terceras líneas de ministerios, secretarías y organismos descentralizados para instalarse como el garante de la paz y la unidad de Juntos por el Cambio. Tras la derrota de Mauricio Macri, y buscando evitar una dispersión de dirigentes, el jefe de Gobierno abrió las puertas de su equipo a dirigentes muy cercanos a Rogelio Frigerio, Emilio Monzó y María Eugenia Vidal y preservó lugares para el radicalismo y Daniel Angelici.

El generoso reparto de cargos de Rodríguez Larreta se gestó y pensó para ponerse por encima de las internas intestinas de la nueva oposición y garantizar espacio y estructura a cuadros que responden a otras terminales de la coalición. Los quiere trabajando para su expansión territorial y dentro de la órbita opositora. Poco después de conseguir la reelección en primera vuelta y con las derrotas de Macri y Vidal confirmadas, el alcalde juntó a su mesa política para bajar un mensaje que quería que llegara a todo Cambiemos: no aceptaría que su gobierno se transformase en un aguantadero de funcionarios nacionales o bonaerenses. En rigor, no quería a la primera plana del macrismo en su gabinete, pero aceptaba integrar funcionarios de menor rango y recorrido. Con el tiempo, esa migración empezó a tomar color.

 

 

El acuerdo de Rodríguez Larreta con Monzó y Frigerio llevó meses de negociaciones. Por lo pronto, como contó Letra P, el alcalde abrió las puertas del Banco Ciudad para Nicolás Massot, del riñón del ex presidente de la Cámara de Diputados. De hecho, este martes se reunió la comisión parlamentaria de la Legislatura para avanzar con los nombramientos en la entidad pública. En el edificio de Florida y Sarmiento también estarán Milagros Gismondi como presidenta de la Fundación Banco Ciudad y Alejandro Caldarelli como síndico, que tributan al liderazgo del exministro Hernán Lacunza y Frigerio, respectivamente.

Monzó también acordó el desembarco de su hermano Gabriel en la Corporación Puerto Madero, donde también estarán el exdiputado nacional Marcelo Wechsler y Agustina Majdalani, hija de Silvia, la ex número dos de la AFI en la gestión Macri.

 

 

Del equipo del exministro del Interior también son parte del organigrama porteño Mauricio Colello (subsecretario de Gobierno), Lucas Delfino (subsecretario de Cooperación Urbana Federal) y Juan Pablo Carrique (director de Asuntos Legislativos). Los primeros dos están dentro de la órbita del ministro de Gobierno, Bruno Screnci Silva, una de las patas de la mesa política de Larreta. Por su parte, Delfino integra la Secretaría General y de Relaciones Internacionales que conduce Fernando Straface, también parte del póker de funcionarios que trabajará en la "federalización" de Rodríguez Larreta.

Todo este grupo de funcionarios intentará trabajar en bloque para el armado opositor con miras a 2023, que tiene hoy a Larreta como un candidato posicionado y anotado. A pesar de las incógnitas en torno al futuro de Monzó y Frigerio, el alcalde los quiere cerca y trabajando dentro de la órbita de Juntos por el Cambio.

Sin embargo, Rodríguez Larreta también abre juego a otras tribus de la nueva oposición. Aún enemistada con Monzó, Vidal también hizo pesar su cercanía con el alcalde y logró que Santiago López Medrano quede al frente de la Corporación Buenos Aires Sur. Por otra parte, Patricia Bullrich logró la reelección de Carolina Estebarena como legisladora y mantuvo a Juan Pablo Arenaza como subsecretario de Vinculación Ciudadana y a Roberto Fernández como director del Instituto de Vivienda (IVC). 

 

 

Por cuestiones de alianza local y con la intención de mantener encendido el vínculo y la calma con la Unión Cívica Radical (UCR), Larreta le dio un lugar de privilegio a Martín Lousteau y a Emiliano Yacobitti en la Ciudad. El reparto con el radicalismo empezó en el cierre de listas de la Ciudad, siguió en organismos como la Magistratura y el corolario fue la designación de José Luis Giusti como titular de la cartera de Desarrollo Económico y Producción.

Giusti, veterano militante radical con paso por la UBA, llega al Gobierno con la venia de Angelici y con la misión de garantizar la paz entre Larreta y la UCR porteña, que también puja por su cuota de poder en la riña por el formato y las figuras de la nueva oposición para 2021 y 2023. A excepción de la subsecretaría de Justicia, Angelici mantuvo su influencia en el Consejo de la Magistratura, la Auditoría y la Defensoría del Pueblo, al tiempo que concretó la llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio Público Fiscal (MPF).

 

 

BONUS. A la espera de una definición de Axel Kicillof sobre quién quedará al frente del CEAMSE, Rodríguez Larreta avanzó y nombró al presidente de la AFA, Claudio Tapia, como vicepresidente del organismo bipartito. Es parte de un acuerdo entre el jefe de Gobierno y el sindicalista Hugo Moyano, que se acercó al larretismo a instancias de Diego Santilli.

Por otra parte, en su plan de cruzar los límites de la Ciudad sin inconvenientes, el jefe de Gobierno sumó a Karina Spalla, ex legisladora y esposa del intendente de Lanús, Néstor Grindetti, a la órbita del Ministerio de Gobierno, la cartera política de la Ciudad. Ex compañeros del gabinete de Macri, Grindetti y Larreta se conocen de memoria. Pero hizo falta un llamado del jefe comunal para acelerar el nombramiento de la expresidenta de la Corporación Buenos Aires Sur como flamante titular del Instituto de Formación Política y Gestión Pública.