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Macri y su acto final, Lacunza superstar y los CEOs en modo transición

Con el Presidente en tono bajo y mensaje de salida, el ministro de la “calma” se llevó el único elogio de los dueños del establishment. Numerología en los pasillos y la consolidación del “garrochazo”.
Con el Presidente en tono bajo y mensaje de salida, el ministro de la “calma” se llevó el único elogio de los dueños del establishment. Numerología en los pasillos y la consolidación del “garrochazo”.
Por 04/09/2019 17:03

PRESIDENTE, NO CANDIDATO. El CEO del HSBC, Gabriel Martino, salió rápido del salón central del Sheraton de Retiro tras el breve discurso de Mauricio Macri. “Hoy lo importante es el hoy, calmar a los mercados”, dijo a Letra P uno de los banqueros que más escucha el mandatario.

Minutos antes, el Presidente se había subido al escenario del evento de la Asociación Empresaria Argentina (AEA) para hablar en un tono impropio. Voz baja, cero arengas, cautela y una definición final que fue leída por todo el salón como parte de un discurso de salida. “Cuando uno actúa más allá del bien y del mal, honesto con sus convicciones, teniendo la tranquilidad de que nos vamos a dormir sabiendo que dimos la batalla por los valores en los que creemos, valores que van a incluir hasta el último de los argentinos en una mejor vida, en una mejor oportunidad”, concluyó.

En la mesa central lo observaron el CEO de Clarín, Héctor Magnetto, Alfredo Coto, Luis Pagani (Arcor), Enrique Cristofani (Santander Río) y Paolo Rocca (Techint), la cúpula directiva de la AEA. “Esperábamos algo más”, contó al finalizar uno de los popes de la Unión Industrial Argentina (UIA), que se quejó un poco de la diferencia que hizo Macri al pegar el faltazo al Día de la Industria y participar del evento en AEA. “Estamos en una transición, no hay dudas”, disparó otro dirigente alimenticio, uno de los que en 2015 bramaba por la alternancia en el poder. Sólo el Presidente intentó decir que las propuestas para los próximos cuatro años serán “discutidas en la campaña”, pero no adelantó ninguna idea como para retomar la iniciativa y volver a ponerse en agenda.

 

Rocca y Betnaza, de Techint. 

 

El clima del evento se explicó en los aplausos: en la entrada, Macri recibió bastante más odas de las que la obtuvo al cierre del discurso. Un empresario, curioso, sacó una foto de frente a la mesa principal y a las filas de sillas mientras hablaba Macri: “Mirá, algunos se agarran la cabeza y otros tienen cara de nada”, dijo mientras mostraba una pantalla de celular con una línea blanca cruzando a lo ancho, una falla del teléfono. “Lo bueno es que ahora sí me voy a poder comprar uno nuevo”, dijo entre risas. Signo de los tiempos.

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LACUNZA, BASTÓN PRESIDENCIAL. Macri presentó a Hernán Lacunza casi como una medida más en el marco del paquete de contención de crisis. Cuando mencionó al ministro de Hacienda ante AEA, el salón estalló en aplausos. “Es bueno Lacunza, una pena que haya llegado cuando el partido ya está terminando”, dijo uno de los sentados en la mesa central. El funcionario se ubicó en un lugar estratégico, justo al lado de Magnetto. “Es como el bastón de Mauricio”, dijeron desde la dirigencia agropecuaria que se congregó en el Sheraton. Mientras Lacunza salió por la mitad del salón, el jefe de Estado dejó el salón con el secretario general de la Presidencia, Fernando de Andreis.

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NÚMEROS. En los pasillos se habló de política y de números de los candidatos post PASO. La sensación del Círculo Rojo en AEA es que la diferencia entre Alberto Fernández será más amplia y que, además, el espacio que comandan Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey también cosechará más voluntades. “Vemos a Alberto muy por encima de los 50 puntos y a Macri llegando a los 25”, se entusiasmó un converso empresario de la salud. Otro, más conservador, dijo que “pasará los 50 por poco y Macri también crecerá”. Los únicos fieles a Cambiemos fueron los unicornios del evento: Guibert Englebienne y Martín Migoya, de Globant, entre ellos.

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CULTO A LA GARROCHA. Fue notable la diferencia de clima entre el evento de AEA del 2018 (signado por la causa cuadernos) y el actual. En la entidad conviven los dueños de las compañías, no hay gerentes salvo de las multinacionales. Es decir, lo que se dice allí es lo que en realidad las empresas ven, más allá de las delicadezas que los gerentes y voceros tienen a la hora de hablar de política. Todo es descarnado entre los propietarios.

“Es una sanata eso de que la crítica de Fernández a Macri hace mal, acá hay que gobernar”, dijeron. Los industriales, los primeros en saltar del bote, aseguran que “para nosotros, cualquier cosa es mejor”. Entre los bandos que ya migraron, además de la UIA, están los constructores de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco), los laboratorios nacionales y los rubros del consumo.