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Perotti, el alfil destacado en las rondas finales de Fernández

El mandatario electo asumió inesperadamente un rol protagónico en la campaña del frente Todos. Lo sentó al candidato con sectores hostiles. Se calza el traje de conductor de los gobernadores.
Por 09/08/2019 10:49

Pegaba lindo y parejo el sol en la Facultad de Derecho de Rosario cuando Omar Perotti, bien lejos de su clásico estilo, se puso fundacional: “Nos vamos a acordar de este día, acá empezó a gestarse una nueva Nación”, dijo ante la atenta mirada del candidato a presidente del frente Todos, Alberto Fernández, y sus pares gobernadores, actuales y electos. No muchos hubieran apostado sus fichas a que el gobernador electo de Santa Fe adquiriría un rol tan protagónico en el sprint final de la campaña rumbo a las PASO nacionales.

Siempre medido y concentrado en la gestión de gobierno, innegociable en cuanto a sus formas, el rafaelino se convirtió en un alfil del ex jefe de Gabinete del kirchnerismo. Le militó la campaña, lo secundó en las recorridas por la provincia y, principalmente, lo comprometió.

 

 

Manejó los tiempos. Algunos dudaron de su apoyo a Fernández, pensaron que podía jugar en línea con el cordobés Juan Schiaretti. Pero no, a su modo, se volcó al frente Todos de manera contundente.

“Vení, pero me das todo”, le dijo Perotti a Fernández, según contó a Letra P una fuente inobjetable. “Le está sacando todo para Santa Fe, es la idea y Alberto lo sabe”, agregó la fuente. No era “venir por venir” para Perotti, lo hizo visitar diversos lugares de la provincia y lo llenó de actividades.

 

 

El rafaelino le armó agenda en las dos oportunidades que Fernández visitó la provincia. Primero, en el centro norte y luego en Rosario, donde la ventaja sobre Mauricio Macri sería muy amplia. Lo sentó a la mesa de productores rurales, empresarios y la Bolsa de Comercio rosarina, todos terrenos hostiles para el kirchnerismo. Mismas reuniones, mismo público. Fernández se bancó los bifes y realzó a su nuevo “gran amigo”.

Por un lado, revelaron al lado del gobernador, los encuentros fueron pensados en clave electoral, pero también porque son los sectores “donde Omar necesita el apoyo de Nación”. Ejemplo: Fernández arrancó en Reconquista, una cabecera del norte provincial, pero sin el peso electoral de Rosario y ciudad de Santa Fe. Allí, las inundaciones  hicieron estragos a principios de año. “Apoyamos, vamos para adelante, pero pensamos desde la provincia”. Suena a máxima.

 

 

No es cuestión de renegar del estilo justo ahora. Hay confianza en el peronismo santafesino, se viene de una victoria grande, de arrebatarle la provincia al socialismo luego de doce años y, en esa continuidad, se apuesta a un triunfo de Fernández que aporte de manera contundente a la torta nacional. “Si Alberto gana, va a tener mucho que ver el trabajo hecho acá, va a ser clave”, asegura Perotti.

En el núcleo cerrado del mandatario electo ven un correlato entre los votos independientes que torcieron a su favor la elección provincial y los que pueden ahora acompañar al frente Todos. Una clase media no militante, “no arraigada políticamente”, a la que Perotti le cierra por todos los wines. A la que le prometió resolver la conflictiva inseguridad en Santa Fe, la que depositó en él un ápice de confianza.

 

 

Ese público santafesino que captó Perotti para su elección ahora virará hacia Fernández, cree el perottismo. “Entendió que Perotti está parado en algo intermedio, no en radicalizar su gestión, su gobierno”. Y como Alberto no es Cristina Fernández, no es el kirchnerismo del cual el rafaelino siempre marcó distancia, se dará el domingo una suerte de contención de votos. Esa es la lectura.

Santa Fe, entonces, que comenzó con un proceso de “unidad en la diversidad”, fue el lugar elegido para la postal de la unidad nacional del peronismo. El trabajo en la provincia arrancó hace dos años, especialmente entre Perotti y Agustín Rossi, y se extendió luego a todos los sectores internos. Parecen lejanísimas las críticas que el referente provincial de La Cámpora Marcos Cleri le propinaba al rafaelino un año atrás en ocasión del debate por la despenalización del aborto. El camporista es hoy cabeza de la lista de diputados nacionales y posa orgulloso en todas las postales al lado del gobernador electo.

 

 

Y Perotti se prepara para ingresar a la Casa Gris, pero primero espera una victoria de Fernández. No sería extraño que lidere una suerte de liga de gobernadores para pelear gestiones en Nación. “Se puede transformar en un emisario de los gobernadores con la victoria que logró acá”, confían sus laderos. Con un Schiaretti jugando en otra vereda, el gobernador de la tercera provincia del país cumplirá un rol de peso si Fernández accede a la presidencia.