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Cuaderno del acostado

El Gobierno pena por los percances del Expediente Centeno, que no aporta los insumos esperados. La devaluación del matrimonio Bonadio-Stornelli y los arrepentidos arrepentidos de arrepentirse.
Por 04/05/2019 12:22

No era esto lo que imaginaba Mauricio Macri para el año electoral. Tampoco lo que se había planificado en Comodoro Py para llegar a la costa de las elecciones. La crisis económica, las encuestas y la fragilidad de la alianza oficialista armaron un escenario que alteró los planes de la familia judicial. Sostenido en el tiempo a pura pirotecnia, era lógico que semejante despliegue de guerra provocara bajas en las filas propias.

Después del gancho al hígado del juez Alejo Ramos Padilla al fiscal Carlos Stornelli, se suma ahora el estado de salud de Claudio Bonadio. El magistrado que dedica sus horas, como envenenado, a procesar a Cristina Kirchner en todas las causas en las que puede acaba de pedir licencia. Según afirmó Horacio Verbitsky en El Destape, “es un problema grave. Le hicieron una resonancia magnética en el Instituto Fleni y tiene un tumor en el cerebelo, de pronóstico muy reservado”. Según publicó Perfil, “padece una lesión cerebral, producto de un quiste o un tumor”. Infobae, habitual vocero del juez, tituló que vuelve a su cargo en dos semanas y habló de un “cuadro de estrés” y “estudios médicos programados”.

 

 

 

MATAR O MORIR. Allegados a Bonadio desmintieron a Letra P un tumor en el cerebro y solo admitieron que tiene dolores de cabeza que lo persiguen como una sombra producto de la tensión por la tarea que asume. Los estudios en el Instituto Fleni que se hará este sábado, afirman, son los que viene postergando desde la feria judicial de enero. Reservado al máximo como dicen que es, el juez que fue nombrado por Carlos Menem hace un cuarto de siglo y sobrevivió a todo asegura no haber comentado sobre su afección con ninguno de los miembros de los tribunales federales. Ni siquiera con los más cercanos, como el fiscal Carlos Rívolo y el camarista Martín Irurzun. Sin embargo, alguien le dijo que tenía que parar. Ahora.

Allegados a Bonadio desmintieron a Letra P un tumor en el cerebro y solo admitieron que tiene dolores de cabeza que lo persiguen como una sombra. Sin embargo, alguien le dijo que tenía que parar. Ahora.

Sea como fuere, Bonadio pidió licencia por dos semanas y tiene como propósito regresar para elevar a mediados de mayo una parte de la impactante causa que se armó con la letra del ex sargento Oscar Centeno. Quienes conversaron con él en las últimas horas afirman que “se ríe” del tumor que le adjudican. Habrá que esperar.

En el camino, el juez que lo reemplace debería tomar las  indagatorias que hizo Bonadio en la causa por lavado de dinero de Daniel Muñoz, el ex secretario privado de Néstor Kircher.

Especialista en el uso de armas con dos muertos en su haber, el juez federal que tuvo una relación de lo más armónica con el kirchnerismo durante casi una década se puso el traje de verdugo de la ex presidenta después de un enfrentamiento que las partes cuentan de manera distinta. Algo es indudable: el choque coincidió con los tiempos políticos. A partir de 2013, cuando asomaba la desafiante figura de Sergio Massa como rival del cristinismo, Bonadio salió a vengar desde su despacho el maltrato que dice haber sufrido. Sin su capacidad de fuego, las causas judiciales contra CFK y el oceánico despliegue sobre la corrupción kirchnerista en los medios aliados al macrismo hubieran perdido su voltaje esencial.

 

 

 

HERIDOS Y CONTUSOS. El eventual regreso del magistrado que ganó su primera fama como escolta de Carlos Corach -y ya tiene la jubilación lista- no impide que el expediente explosivo ingrese en una zona de turbulencia, afectado por el incendio que acosa a Stornelli y la lluvia de apelaciones que -dicen- preparan los arrepentidos de ayer.

El futuro de la causa Cuadernos hoy genera más dudas que certezas en los distintos niveles de la justicia, tanto en Comodoro Py como entre los miembros de la Corte Suprema, donde -como siempre- hay visiones encontradas. Mientras algunos ven que el expediente corre riesgo por la negativa del rebelde Stornelli a declarar ante Ramos Padilla, otros afirman que Bonadio “se movió mal”, cometió una “enormidad de errores procesales” y fue “tan desprolijo” como de costumbre, pero en una causa considerada clave. 

La dupla del Gloriagate tiene una fisura interna producto de que sus filiaciones y alianzas políticas no son las mismas, lo mismo que sus terminales externas y recorridos recientes.

Esperanza de la República, la dupla del Gloriagate tiene una fisura interna producto de que sus filiaciones y alianzas políticas no son las mismas, lo mismo que sus terminales externas y recorridos recientes. Bonadio no se pronunció en público sobre el escándalo del espía Marcelo D’Alessio y el accionar de su fiscal amigo, pero en el micromundo de Comodoro Py admiten que entre ellos la relación no es la mejor. Para el juez identificado con el peronismo no kirchnerista, lo mejor hubiera sido que el ex jefe de Seguridad de Boca diera un paso al costado y el procurador interino, Eduardo Casal, no se comportase como un soldado de la Casa Rosada. En cambio, dicen, debería haber designado un equipo de fiscales para impedir la inestabilidad. Por lo pronto, la Cámara Federal debe definir en los próximos días la recusación que los abogados Alejandro Rúa y Graciana Peñafort presentaron contra Stornelli. 

Dentro del máximo tribunal, Horacio Rosatti planteó la necesidad de que el ex ministro de Seguridad de Daniel Scioli se presentase a indagatoria, en un planteo que comparten, por lo menos, uno o dos jueces de la Corte: “Son las reglas. Si uno no las respeta, no puede pedir que el resto las respete”, dijo.

El juez que tiene el récord de procesamientos contra Cristina y la mayor parte de las causas de corrupción que la involucran tiene pensado elevar a juicio oral el tramo de la causa que involucra a los procesados que confirmó la Camara Federal que integran Leopoldo Bruglia y César Bertuzzi, dos de los magistrados nombrados por Cambiemos. Es el elenco que se reduce a los ex funcionarios kirchneristas y el empresario Gerardo Ferreyra, el único que se negó a arrepentirse y sigue preso. En febrero pasado, el tribunal designado por Macri revocó uno de los actos más osados de Bonadio, el procesamiento de Paolo Rocca. Así, devaluó la causa Cuadernos a una más entre la infinidad de las que abundan sobre la corrupción en la era del ex Frente para la Victoria.

 

 

ARREPENTIDOS DOS VECES. El expediente no tiene el éxito asegurado. Fuente judiciales dijeron a Letra P que lo más probable es que “lluevan pedidos de nulidades” por parte de las defensas de los arrepentidos, sobre todo, de aquellos que habían acordado algo que no se cumplió. Como ejemplo, citaron al contador Víctor Manzanares, uno de los que más cantó y ahora más se queja, estafado en su buena fe, como dice sentirse.

Hace dos semanas, la agrupación Iniciativa Justicia, que integran la abogada Peñafort y el letrado de CFK, Carlos Beraldi, presentó un escrito ante la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, para expresar su preocupación por la aplicación de la llamada ley del arrepentido.

El expediente de los cuadernos no tiene el éxito asegurado. Fuente judiciales dijeron a Letra P que lo más probable es que “lluevan pedidos de nulidades” por parte de las defensas de los arrepentidos.

De acuerdo a la presentación, en la causa Cuadernos “no sólo no se respetaron recaudos de registración de la declaración por medios técnicos idóneos sino (...) que se habrían manipulado manifestaciones recibidas, bajo la amenaza de que en caso de que el imputado colaborador no se expidiese de conformidad con la versión sugerida, se le impondrían graves medidas cautelares como la prisión preventiva”.  Mencionan específicamente al defensor oficial Gustavo Kollmann, señalado por ex funcionarios kirchneristas como uno de los encargados de presionar a los imputados para que declararan en función de las necesidades de Comodoro Py, bajo amenaza de cárcel. El caso de Kollmann es sintomático: apareció en el momento justo en casos como el de Centeno, José López y otros ex funcionarios que terminaron presos por no haberse arrepentido.

En el caso del ex chofer de Roberto Baratta que aportó la letra decisiva que abrió la causa, su actuación es llamativa. Centeno tenía como abogado a Norberto Frontini, nombrado subrogante en 2015 por el Consejo de la Magistratura, que tenía mayoría kirchnerista. Pero cambió por Kollmann para arrepentirse después de un encuentro a puertas cerradas en el que el ex sargento se dispuso a cumplir con lo que le pedían.

Iniciativa Justicia le pidió a la Defensora General de la Nación que informe cuáles son los protocolos que existen para los casos de arrepentidos asistidos por defensores oficiales, si hubo irregularidades y si se hizo alguna auditoría en función de esta ley.

 

 

COMPARACIONES ODIOSAS. En la misma Corte que brindó su respaldo a la investigación de Ramos Padilla, circula hoy una comparación que perjudica a Bonadio. En una causa con un voltaje considerado similar a la del Gloriagate, el juez federal de Dolores avanza sin equivocarse, con pasos cortos y seguros en lo procesal, más allá de las críticas que recibió por su presencia en el Congreso, en lo que fue considerado “un show” por el macrismo y sus satélites.

Más allá de la grieta y la polarización, todas las causas con impacto directo en la política se acercan a zona de turbulencia.

En todo caso, afirman, la duda es cuánto tiempo podrá tener el expediente antes de elevarlo a juicio oral y cómo puede funcionar la estrategia de ampliar la causa por demás para quedarse después con el corazón del aparato de espionaje paraestatal que unía a los tribunales de Retiro con espías y periodistas. De eso depende también la resolución de la Cámara Federal de Mar del Plata, que debe decidir si le arrebata el expediente y lo cede a Comodoro Py o lo mantiene en sus manos.

Sin embargo, Bonadio no sólo enfrenta los dolores de cabeza y los pronósticos sombríos sobre su salud. Además, es el criterio que utilizó para procesar y encarcelar el que será sometido a juicio por los estrados superiores, con riesgo cierto de que una parte de su obra maestra quede desautorizada. La doctrina de su amigo Irurzun es la que está sometida a escrutinio.

Por eso se publica la inquietud de los formadores de opinión y medios aliados al macrismo: cuánto más se acercan las elecciones, peor mide Macri y más crece la incertidumbre sobre el nombre del próximo presidente, menos chances de prosperar tienen.

Cuaderno del acostado

El Gobierno pena por los percances del Expediente Centeno, que no aporta los insumos esperados. La devaluación del matrimonio Bonadio-Stornelli y los arrepentidos arrepentidos de arrepentirse.

No era esto lo que imaginaba Mauricio Macri para el año electoral. Tampoco lo que se había planificado en Comodoro Py para llegar a la costa de las elecciones. La crisis económica, las encuestas y la fragilidad de la alianza oficialista armaron un escenario que alteró los planes de la familia judicial. Sostenido en el tiempo a pura pirotecnia, era lógico que semejante despliegue de guerra provocara bajas en las filas propias.

Después del gancho al hígado del juez Alejo Ramos Padilla al fiscal Carlos Stornelli, se suma ahora el estado de salud de Claudio Bonadio. El magistrado que dedica sus horas, como envenenado, a procesar a Cristina Kirchner en todas las causas en las que puede acaba de pedir licencia. Según afirmó Horacio Verbitsky en El Destape, “es un problema grave. Le hicieron una resonancia magnética en el Instituto Fleni y tiene un tumor en el cerebelo, de pronóstico muy reservado”. Según publicó Perfil, “padece una lesión cerebral, producto de un quiste o un tumor”. Infobae, habitual vocero del juez, tituló que vuelve a su cargo en dos semanas y habló de un “cuadro de estrés” y “estudios médicos programados”.

 

 

 

MATAR O MORIR. Allegados a Bonadio desmintieron a Letra P un tumor en el cerebro y solo admitieron que tiene dolores de cabeza que lo persiguen como una sombra producto de la tensión por la tarea que asume. Los estudios en el Instituto Fleni que se hará este sábado, afirman, son los que viene postergando desde la feria judicial de enero. Reservado al máximo como dicen que es, el juez que fue nombrado por Carlos Menem hace un cuarto de siglo y sobrevivió a todo asegura no haber comentado sobre su afección con ninguno de los miembros de los tribunales federales. Ni siquiera con los más cercanos, como el fiscal Carlos Rívolo y el camarista Martín Irurzun. Sin embargo, alguien le dijo que tenía que parar. Ahora.

Allegados a Bonadio desmintieron a Letra P un tumor en el cerebro y solo admitieron que tiene dolores de cabeza que lo persiguen como una sombra. Sin embargo, alguien le dijo que tenía que parar. Ahora.

Sea como fuere, Bonadio pidió licencia por dos semanas y tiene como propósito regresar para elevar a mediados de mayo una parte de la impactante causa que se armó con la letra del ex sargento Oscar Centeno. Quienes conversaron con él en las últimas horas afirman que “se ríe” del tumor que le adjudican. Habrá que esperar.

En el camino, el juez que lo reemplace debería tomar las  indagatorias que hizo Bonadio en la causa por lavado de dinero de Daniel Muñoz, el ex secretario privado de Néstor Kircher.

Especialista en el uso de armas con dos muertos en su haber, el juez federal que tuvo una relación de lo más armónica con el kirchnerismo durante casi una década se puso el traje de verdugo de la ex presidenta después de un enfrentamiento que las partes cuentan de manera distinta. Algo es indudable: el choque coincidió con los tiempos políticos. A partir de 2013, cuando asomaba la desafiante figura de Sergio Massa como rival del cristinismo, Bonadio salió a vengar desde su despacho el maltrato que dice haber sufrido. Sin su capacidad de fuego, las causas judiciales contra CFK y el oceánico despliegue sobre la corrupción kirchnerista en los medios aliados al macrismo hubieran perdido su voltaje esencial.

 

 

 

HERIDOS Y CONTUSOS. El eventual regreso del magistrado que ganó su primera fama como escolta de Carlos Corach -y ya tiene la jubilación lista- no impide que el expediente explosivo ingrese en una zona de turbulencia, afectado por el incendio que acosa a Stornelli y la lluvia de apelaciones que -dicen- preparan los arrepentidos de ayer.

El futuro de la causa Cuadernos hoy genera más dudas que certezas en los distintos niveles de la justicia, tanto en Comodoro Py como entre los miembros de la Corte Suprema, donde -como siempre- hay visiones encontradas. Mientras algunos ven que el expediente corre riesgo por la negativa del rebelde Stornelli a declarar ante Ramos Padilla, otros afirman que Bonadio “se movió mal”, cometió una “enormidad de errores procesales” y fue “tan desprolijo” como de costumbre, pero en una causa considerada clave. 

La dupla del Gloriagate tiene una fisura interna producto de que sus filiaciones y alianzas políticas no son las mismas, lo mismo que sus terminales externas y recorridos recientes.

Esperanza de la República, la dupla del Gloriagate tiene una fisura interna producto de que sus filiaciones y alianzas políticas no son las mismas, lo mismo que sus terminales externas y recorridos recientes. Bonadio no se pronunció en público sobre el escándalo del espía Marcelo D’Alessio y el accionar de su fiscal amigo, pero en el micromundo de Comodoro Py admiten que entre ellos la relación no es la mejor. Para el juez identificado con el peronismo no kirchnerista, lo mejor hubiera sido que el ex jefe de Seguridad de Boca diera un paso al costado y el procurador interino, Eduardo Casal, no se comportase como un soldado de la Casa Rosada. En cambio, dicen, debería haber designado un equipo de fiscales para impedir la inestabilidad. Por lo pronto, la Cámara Federal debe definir en los próximos días la recusación que los abogados Alejandro Rúa y Graciana Peñafort presentaron contra Stornelli. 

Dentro del máximo tribunal, Horacio Rosatti planteó la necesidad de que el ex ministro de Seguridad de Daniel Scioli se presentase a indagatoria, en un planteo que comparten, por lo menos, uno o dos jueces de la Corte: “Son las reglas. Si uno no las respeta, no puede pedir que el resto las respete”, dijo.

El juez que tiene el récord de procesamientos contra Cristina y la mayor parte de las causas de corrupción que la involucran tiene pensado elevar a juicio oral el tramo de la causa que involucra a los procesados que confirmó la Camara Federal que integran Leopoldo Bruglia y César Bertuzzi, dos de los magistrados nombrados por Cambiemos. Es el elenco que se reduce a los ex funcionarios kirchneristas y el empresario Gerardo Ferreyra, el único que se negó a arrepentirse y sigue preso. En febrero pasado, el tribunal designado por Macri revocó uno de los actos más osados de Bonadio, el procesamiento de Paolo Rocca. Así, devaluó la causa Cuadernos a una más entre la infinidad de las que abundan sobre la corrupción en la era del ex Frente para la Victoria.

 

 

ARREPENTIDOS DOS VECES. El expediente no tiene el éxito asegurado. Fuente judiciales dijeron a Letra P que lo más probable es que “lluevan pedidos de nulidades” por parte de las defensas de los arrepentidos, sobre todo, de aquellos que habían acordado algo que no se cumplió. Como ejemplo, citaron al contador Víctor Manzanares, uno de los que más cantó y ahora más se queja, estafado en su buena fe, como dice sentirse.

Hace dos semanas, la agrupación Iniciativa Justicia, que integran la abogada Peñafort y el letrado de CFK, Carlos Beraldi, presentó un escrito ante la defensora general de la Nación, Stella Maris Martínez, para expresar su preocupación por la aplicación de la llamada ley del arrepentido.

El expediente de los cuadernos no tiene el éxito asegurado. Fuente judiciales dijeron a Letra P que lo más probable es que “lluevan pedidos de nulidades” por parte de las defensas de los arrepentidos.

De acuerdo a la presentación, en la causa Cuadernos “no sólo no se respetaron recaudos de registración de la declaración por medios técnicos idóneos sino (...) que se habrían manipulado manifestaciones recibidas, bajo la amenaza de que en caso de que el imputado colaborador no se expidiese de conformidad con la versión sugerida, se le impondrían graves medidas cautelares como la prisión preventiva”.  Mencionan específicamente al defensor oficial Gustavo Kollmann, señalado por ex funcionarios kirchneristas como uno de los encargados de presionar a los imputados para que declararan en función de las necesidades de Comodoro Py, bajo amenaza de cárcel. El caso de Kollmann es sintomático: apareció en el momento justo en casos como el de Centeno, José López y otros ex funcionarios que terminaron presos por no haberse arrepentido.

En el caso del ex chofer de Roberto Baratta que aportó la letra decisiva que abrió la causa, su actuación es llamativa. Centeno tenía como abogado a Norberto Frontini, nombrado subrogante en 2015 por el Consejo de la Magistratura, que tenía mayoría kirchnerista. Pero cambió por Kollmann para arrepentirse después de un encuentro a puertas cerradas en el que el ex sargento se dispuso a cumplir con lo que le pedían.

Iniciativa Justicia le pidió a la Defensora General de la Nación que informe cuáles son los protocolos que existen para los casos de arrepentidos asistidos por defensores oficiales, si hubo irregularidades y si se hizo alguna auditoría en función de esta ley.

 

 

COMPARACIONES ODIOSAS. En la misma Corte que brindó su respaldo a la investigación de Ramos Padilla, circula hoy una comparación que perjudica a Bonadio. En una causa con un voltaje considerado similar a la del Gloriagate, el juez federal de Dolores avanza sin equivocarse, con pasos cortos y seguros en lo procesal, más allá de las críticas que recibió por su presencia en el Congreso, en lo que fue considerado “un show” por el macrismo y sus satélites.

Más allá de la grieta y la polarización, todas las causas con impacto directo en la política se acercan a zona de turbulencia.

En todo caso, afirman, la duda es cuánto tiempo podrá tener el expediente antes de elevarlo a juicio oral y cómo puede funcionar la estrategia de ampliar la causa por demás para quedarse después con el corazón del aparato de espionaje paraestatal que unía a los tribunales de Retiro con espías y periodistas. De eso depende también la resolución de la Cámara Federal de Mar del Plata, que debe decidir si le arrebata el expediente y lo cede a Comodoro Py o lo mantiene en sus manos.

Sin embargo, Bonadio no sólo enfrenta los dolores de cabeza y los pronósticos sombríos sobre su salud. Además, es el criterio que utilizó para procesar y encarcelar el que será sometido a juicio por los estrados superiores, con riesgo cierto de que una parte de su obra maestra quede desautorizada. La doctrina de su amigo Irurzun es la que está sometida a escrutinio.

Por eso se publica la inquietud de los formadores de opinión y medios aliados al macrismo: cuánto más se acercan las elecciones, peor mide Macri y más crece la incertidumbre sobre el nombre del próximo presidente, menos chances de prosperar tienen.