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Comodoro PRO: a dos años y medio del cambio, el mapa de la Justicia de Macri

Anárquica pero eficaz, la mesa de operadores del Presidente fichó a jueces y fiscales que producen buenas noticias. La extensión de la “Línea Boca”, la mano del Señor 5 y el problema de la Corte.
Por 14/08/2018 12:27

"Me apretaban el cogote para que sacara las causas de los Kirchner". La metáfora lanzada por el ex juez Nortberto Oyarbide como intento de defensa ante las esquirlas de la denominada causa cuadernos puso al descubierto –por primera vez en un expediente judicial- quiénes habían sido, con nombre y apellido, los históricos operadores judiciales del kirchnerismo. Acompañó la referencia con la mención al auditor general de la Nación, Javier Fernández, y al histórico espía Antonio Horacio Stiuso. Trazó, así, la columna vertebral de un sistema de influencias que ahora se encuentra en plena transición y donde el macrismo también ha intentado hacer pie con algunos cambios de nombres y con el reciclado de estructuras que parecen perennes. Pese al primer reflejo de presunta sincronía, Cambiemos mantiene una tensa relación con los tribunales basada en la desconfianza mutua que jueces, fiscales y Mauricio Macri se profesan entre sí. Ese motivo explica la multiplicidad de interlocutores que el Gobierno desplegó para el diálogo subterráneo. Algunos tienen éxito y otros acumulan notables fracasos, pero en casi tres años, tras los cuales la Casa Rosada ha visto cómo naufragan varios de sus frentes de gestión, el judicial ha constituido una excepción, ofreciendo resultados favorables al oficialismo con el timming preciso.

 

 

Como un rolling stone. Bonadio llega este lunes a tribunales para su cita con CFK

 

Si el kirchnerismo mantenía diálogo vía Fernández y en los asuntos clave con Stiuso en persona, Macri ha atomizado la estrategia. La denominada “mesa judicial” que rodea al Presidente está compuesta por el secretario de Legal y Técnica, Pablo Clusellas; el asesor presidencial José Torello –amigo de la infancia de Macri-, el parlamentario del Mercosur Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, el ministro de Justicia, Germán Garavano, y la reciente incorporación del procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías. Son los encargados del monitoreo constante de los asuntos judiciales que preocupan al Gobierno.

Clusellas se encarga del “poroteo”, la sugerencia de nombres para que el Consejo de la Magistratura cubra cargos y las directrices generales. Rodríguez Simón adscribe a las causas sensibles y a los conflictos internacionales. Macri valora su audacia, no siempre acompañada de resultados. Es el más cercano a Elisa Carrió y de su autoría son las iniciativas para ingresar dos jueces de la Corte Suprema por decreto y el supuesto pronóstico de éxito en el fallo de la Corte Suprema por el aumento de tarifas de 2016. Una de cal y una de arena. Los funcionarios judiciales no siempre decodifican si habla en nombre del Presidente o lo hace en representación del holding Clarín. Allí radica parte del poder de quien fuera fugazmente procesado por haber sido responsable operativo de la ex Unidad de Control de Espacio Público (UCEP), denunciada por apalear indigentes y removerlos de la vía pública con maneras violentas.

 

 

Saravia Frías reemplazó al indómito Carlos Balbín y ha sido el cerebro detrás de la estrategia de blindaje para los nuevos aumentos tarifarios en cadena que el Gobierno sostuvo tras el revés del gas en 2016. Con reuniones semanales, la “mesa” delinea los pasos a seguir en cada uno de los frentes, no siempre de manera coordinada. Cada tanto, se reciben los aportes de otro hombre de máxima confianza presidencial, Nicolás “Nicky” Caputo, el constructor y mejor amigo de Macri que también extiende sus tentáculos en el mundo judicial.

A Garavano le está reservado el rol institucional y debió librar mil batallas entre internas y movidas de piso por su estilo menos confrontativo. Se golpea el pecho con la implementación de reformas legislativas que el Gobierno pretendía, pero, sobre todo, con la partida de la procuradora Alejandra Gils Carbó, a quien Macri fustigaba identificándola con el kirchnerismo. El ministro estuvo detrás de la negociación por su salida, meta que la Casa Rosada ya creía inalcanzable pese al fuego a discreción que le propinaba.

 

De toda la cancha. El Tano Angelici armó una peña de Boca en tribunales.

 

EL TANO Y LA RELACIÓN CON PY. Inescindible como operador judicial, el presidente de Boca Juniors, Daniel “Tano” Angelici, es el más mencionado luego de haber sido fulminado por Carrió, quien lo hostigó a niveles impensables si se considera que ambos tributan en el mismo frente.

Angelici se hizo la fama diseñando la justicia porteña en tiempos en que Macri era jefe de Gobierno. Muchos pensaron que era un salto más grande que su zapato desempeñar el mismo rol a nivel nacional. Pero el influyente supo aprovechar la estructura abandonada por Javier Fernández cuando Cristina Kirchner decidió el pase a la clandestinidad de Stiuso de la ex SIDE, con él, su estructura de control sobre tribunales.

Tras un año de desbande, las piezas volvieron a acomodarse detrás de Angelici y de otro ex socio de Fernández, el abogado radical Darío Richarte, que también desempeñaba un rol clave en la defensa de ex funcionarios kirchneristas. El pasado de la UCR de ambos selló algo más que la distribución de cargos en la Comisión Directiva de Boca: consiguieron reciclar la vieja estructura que era antes controlada desde las oficinas de la calle 25 de mayo, cuna de la inteligencia vernácula.

 

 

Los enemigos internos del titular xeneize no destacan su versatilidad para la negociación con jueces y fiscales, sino que, en lugar de tributar para Cambiemos sus logros, busca siempre reforzar su propia estructura. Aun así, consiguió ser el más efectivo en cuanto a metas: la denominada “Línea Boca” que enlista a fiscales como Carlos Stornelli, Raúl Pleé y Gerardo Pollicita de indisimulada ligazón con el club de la ribera, ha instruido las causas más espinosas contra los Kirchner y otros ex funcionarios. Además, ocuparon vacantes temporarias en Casación y en la Cámara Federal. De hecho, en los tribunales de Retiro el sello Compromiso Judicial adquiere mayor gravitación conforme escala posiciones en la gracia del oficialismo.

Los referentes de esa lista interna entre los jueces son los dos “Leo”: Leónidas Moldes (del Consejo) y Leopoldo Bruglia, trasladado a la Cámara Federal en una decisión curiosa para el discurso institucionalista y republicano.

Esa columna ha fortalecido al sector que se inclina por ir escalando posiciones en los tribunales federales al calor del oficialismo que ofrece cargos sustitutos, traslados definitivos y promesas de ternas en futuros concursos.

Las buenas artes han incidido tanto en tribunales orales federales como en la renovación de la Cámara, donde el juez Julián Ercolini es número puesto para quedar en uno de los estratégicos cargos.

 

 

En el Poder Judicial, Cambiemos ha debido recurrir a todas las prácticas reprochables desde el punto de vista institucional. “El Tano” logró “quebrar” a Oyarbide para que se alejase de la magistratura y se jubilara. Llorando, el ex juez reclamó clemencia y se ofreció a guiar las causas que llevarían a Cristina a la cárcel.

La contracara fue el camarista Eduardo Freiler. Angelici le avisó lo mismo, pero el magistrado resistió el juicio político hasta ser destituido. Su ascendencia sobre otro juez poderoso, Ariel Lijo, le granjeó llegada a otro de los ejes de poder de los tribunales de Retiro. El secreto en la justicia es hablar todos los idiomas.

 

Arribas de los jueces. El jefe de los espías llama se ocupa personalmente de las causas sensibles para el Gobierno.

 

SEÑOR 5. Omnipresente y por otra vía, el ex representante de jugadores de fútbol y titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), Gustavo Arribas, es el encargado de hablar con los jueces, especialmente, los de Comodoro Py. El teléfono suena directamente cuando se trata de asuntos sensibles. Lo fue el fallo que terminó por implotar la Cámara sobre Cristóbal López. Varios jueces se sorprenden de que el jefe de los espías sea el que llama en persona para persuadir sobre los intereses del Gobierno.

Por el contrario, “los pasillos” ven trajinar a otros interlocutores cuyas presencias no son extrañas como para levantar alarma. Juan Bautista Mahiques, representante del Poder Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, es uno de los hombres clave del “Tano” y frecuenta Comodoro Py en nombre propio y en el de la Casa Rosada. Desistió de enviar representantes, algo que caía pésimo en magistrados que hasta llegaban a hacerlos esperar horas en la puerta para mostrar su desagrado.

El abogado Alejandro Pérez Chada también realiza recorridos, aunque su aparición está asociada al propio Macri. Es el primero en asistir a los funcionarios involucrados en alguna denuncia. Su terminal es Clusellas y ambos intentaron que Juan Manuel Culotta, juez federal de Tres de Febrero, ocupara de manera definitiva la vacante en el trascendental juzgado electoral de la provincia de Buenos Aires. Funcionó de manera temporal. Es el distrito donde se sospecha que hubo un desaguisado con los aportes de campaña para el oficialismo.

 

 

LO IMPORTANTE ESTÁ LEJOS DE RETIRO. La Corte Suprema sigue siendo territorio inexpugnable para Cambiemos. El ingreso de nuevos miembros rompió la lógica de hegemonía de Ricardo Lorenzetti, interlocutor privilegiado. Pero también volvió al tribunal impredecible y en transición hacia una nueva forma de funcionamiento.

El Gobierno erró pronósticos y vio esfumarse la ilusión de poder crear “tribunales a la carta” para acelerar juicios por corrupción. Carrió no ceja en su batalla con el presidente de la Corte, lo que entorpece la relación institucional.

De los dos ingresos, solo Carlos Rosenkrantz es mirado como un “amarillo”, aunque, en realidad, el juez representa el ideario del Círculo Rojo, una escala superior a la autopercepción oficialista. Horacio Rosatti es temido por la orientación de sus fallos y al Gobierno no le alcanza con la supuesta venia de Elena Highton de Nolasco, a quien le permitió permanecer más allá de los 75 años. Identifica a Juan Carlos Maqueda con el PJ y no le queda otra que descansar en la negociación permanente con Lorenzetti.

 

¡Whisky! Pese a haber puesto dos jueces, la Corte es impredecible para la Casa Rosada.

 

Los juzgados más estratégicos para cualquier administración -y con escasos reflectores encima- son los tribunales en lo Contencioso Administrativo Federal. Allí se dirimen los pleitos que surjan de cualquier disposición de alguno de los poderes del Estado. Decretos y leyes –entre otras resoluciones- pasan por ese tamiz cuando son impugnados. El hombre fuerte de ese fuero sigue siendo Sergio Fernández, uno de los hermanos de Javier, que ha sabido administrar ese sitial con juego propio. Macri deberá negociar con él la cobertura del 50% de los juzgados de primera instancia que están o estarán vacantes. Ninguno de los candidatos podrá evitar el consenso de la corporación judicial. No ha ofrecido más que satisfacciones para cuestiones que son garantes de gobernabilidad.

Para muestra, basta un ejemplo: el decreto con el que el Gobierno autorizó el ingreso al blanqueo para familiares de funcionarios fue dictado en noviembre de 2016 y fue denunciado por inconstitucional y por violar la ley que había sancionado el Congreso que lo prohibía. Solo en el trámite, esos tribunales lograron marear el expediente que al día de hoy no cuenta con una resolución firme. El blanqueo terminó el 31 de marzo del año pasado.

No todos adscriben a la lógica que impera en algunos referentes de Comodoro Py. Miran con asombro lo que los veteranos denominan el "ecosistema" del Poder Judicial y otros gustan describir mas parecida a Roma, por sus intrigas y traiciones.