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El Peña bueno

El Marcos de Vidal parió el decreto anti pacto Massa-CFK. Ex amo de llaves de una casa de Perón, sus pronósticos chocan con el optimismo de su par nacional. De qué habla con Massa, Carrió y Magnetto.
Por 13/04/2019 13:56

Una vez más, María Eugenia Vidal volvió a mostrar que la elección de la provincia de Buenos Aires está lejos de ser un trámite. Y otra vez su mano derecha, Federico Salvai, se movió como el principal guardián de sus intereses. El decreto que Mauricio Macri firmó para impedir las colectoras en el distrito clave y fastidiar a la oposición nació del laboratorio del jefe de Gabinete bonaerense. Detrás de la jugada de corto plazo, está la preocupación: los sondeos que encarga la gobernadora en forma permanente y el temor a un acuerdo -para algunos improbable- entre las distintas vertientes del peronismo.

El decretazo para impedir las colectoras y fastidiar a la oposición nació del laboratorio del jefe de Gabinete bonaerense.

El decreto 259/2019 da marcha atrás con un DNU de Cristina Fernández de Kirchner de 2011 y busca, al mismo tiempo, frustrar el regreso victorioso de la ex presidenta, este año, en la madre de todas las batallas. Mientras el PJ bonaerense anunció que impugnará el cambio el lunes próximo y los intendentes como Gabriel Katopodis denunciaron que la gobernadora está “desesperada” porque pierde la provincia, otros consideran que el acuerdo entre las distintas facciones del panperonismo era improbable.

Sea como fuere, dicen en La Plata, había que comunicarlo antes del llamado a elecciones. “No se utilizó mucho y tampoco existían muchas chances de que se fuera a utilizar ahora. Pero si había un mínimo por ciento de posibilidad, había que erradicarlo. Ese es el trabajo de Salvai”, le dijo a Letra P un funcionario de la Casa Rosada que lo conoce bien.

El decretazo viene a obturar acuerdos como el que, imaginan en el Instituto Patria, CFK podría rubricar con Sergio Massa para encontrar un candidato a gobernador que los conforme a todos y vaya en las listas de distintos frentes electorales. El ex intendente de Tigre, que había enunciado esa variante en sus últimas apariciones, reactivó las alarmas en el vidalismo.

 

El juego de las diferencias. Salvai choca con el opimismo a prueba de datos de Peña. 

 

Con el objetivo declarado de ahorrarle problemas a los electores y facilitar la votación, Vidal y Salvai ya hicieron dos movidas con el mismo objetivo en lo que va del año: reducir al máximo las posibilidades de que el cristinismo recupere la provincia, como canalizador del malestar en plena temporada de ajuste y recesión. Primero fue el adelantamiento de las elecciones, que no pudo ser, más allá de la indudable capacidad de lobby del equipo de Vidal en los medios aliados. Chocó con la pared de Marcos Peña y Jaime Durán Barba, los abanderados de proteger a Macri del aislamiento en el que lo ubican las políticas del déficit cero.

El No de la Casa Rosada es una decisión que puede ser crucial y que por ahora no genera rencores públicos. Pero puede provocarlos si los resultados de la elección en provincia no fueran los deseados por el oficialismo.

La idea de hachar cualquier entendimiento panperonsita con la derogación de las colectoras ya había sido analizada a fin del año pasado por Salvai, pero la decisión fue apostar primero por el desdoblamiento que liberaba a Vidal de la mochila de plomo de Macri. Si Peña y Durán Barba hubieran dado el aval para el adelantamiento, el decreto que ahora firmó el Presidente -tal vez- no hubiera sido necesario.

 

Tridente pro papa. Salvai, con Vidal y Stanley en el Vaticano.

 

PROPERONISTA. Nacido en Salta hace 41 años y fanático de River, Salvai llegó a la Capital a los 17 años y es la sombra de la gobernadora desde hace más de una década. Era jefe de división de la Auditoría General de la Ciudad, en 2008, cuando Vidal lo nombró jefe de Gabinete del Ministerio de Desarrollo Social porteño, el cargo que después heredó su esposa, Carolina Stanley. Desde entonces, no se separa de la chica de Flores y se mueve entre las dos mujeres que intentan encarnar el rostro social de un gobierno atado al vía crucis que ordena Christine Lagarde.

Negocia con todos: Massa, Insaurralde, el Movimiento Evita y una parte del kirchnerismo están entre los interlocutores cotidianos de Salvai.

Todos de formación católica, en 2018 Vidal, Stanley y Salvai llegaron juntos hasta las alturas vaticanas para ver al papa Francisco. Fue una charla de lo más hermética, marcada por la crisis económica: según el trío del macrismo fue excelente y plena de coincidencias; según los amigos peronistas de Jorge Bergoglio, terminó mal, entre el frío y el silencio. 

Desde que Vidal ganó la provincia, el jefe de Gabinete bonaerense tiene entre sus prioridades blindar la gobernabilidad y negociar en forma permanente con todo el peronismo opositor para conseguir las leyes y el endeudamiento que fomenta la gobernadora. Massa, Martín Insaurralde, el Movimiento Evita y una parte del kirchnerismo están entre sus interlocutores cotidianos.

Uno de sus contactos recurrentes en el peronismo le dijo a Letra P que hay algo para distinguir en Salvai: da la impresión de no perder nunca la tranquilidad, ni siquiera cuando la derrota se le viene encima. La paciencia que le atribuyen le permite incluso sostener un trato habitual con Elisa Carrió, con visitas a Exaltación de la Cruz, y prestar el oído también a las demandas persistentes del radicalismo bonaerense.

 

Vidalduhaldismo. A fines de 2016, Duhalde le ofrecía pata peronista a la gobernadora. Salvai viene de ese pejota. 

 

DE GASPAR CAMPOS A MACRI. Mimetizado con Vidal y el macrismo, Salvai figura en la lista de los peronistas que se plegaron al ensayo del PRO desde una vida anterior.

Como prueba irrefutable de su ADN, los memoriosos recuerdan que llegó a cuidar la casa de Perón en Gaspar Campos

Se inició en el peronismo de la provincia de Buenos Aires, a fines de los años noventa. Como prueba irrefutable de su ADN, los memoriosos recuerdan que llegó a cuidar la casa de Perón en Gaspar Campos cuando María Laura Leguizamón era la secretaria de Juventud del PJ bonaerense.

En el último período de Eduardo Duhalde como gobernador y con poco más de 20 años, Salvai ingresó como funcionario de Minoridad en la provincia. Poco después, trabajó en su primera campaña presidencial, la aventura frustrada del ex intendente de Lomas de Zamora contra la alianza de Fernando De la Rúa y Carlos “Chacho” Alvarez. En ese viaje, enfrentó a muchos de los funcionarios que hoy se reciclan en Cambiemos y conoció a muchos de los que ahora se reparten entre el cristinismo, el PJ y el peronismo federal. Con la derrota del duhaldismo, el final del ciclo menemista y la mudanza de Leguizamón a la ciudad, Salvai llegó a la tierra que se convertiría en la zona franca del macrismo. En la legislatura porteña, que más tarde lo tendría entre sus miembros, inició su relación con la ministra Stanley.

OPTIMISMO Y POLARIZACIÓN. Periodista y abogado egresado de la Universidad Kennedy, Salvai fue primero corresponsal de canal 11 de Salta y eligió después un camino más audaz: hacer política en la aventura que proponía el ex presidente de Boca. Hoy está parado en un lugar que, se busque o no, choca de frente con el optimismo furioso de la Casa Rosada. Mientras en la provincia preocupa la crisis social y el desbande de la clase media que abandona al oficialismo en la Primera sección electoral y en el interior bonaerense, en la Jefatura de Gabinete de Balcarce 50 reina el vamos bien.

 

 

A Salvai como a Vidal, hay algo que nunca deja de sorprenderlos: el optimismo a prueba de balas y de los indicadores en baja que permanece en el núcleo duro del Presidente.

Más allá de las declaraciones de uno y otro lado que muestran a todos en el mismo barco, las diferencias se notan demasiado seguido. Entre los intendentes de Cambiemos, no se descarta un escenario en el que Vidal pierda la provincia en octubre y Macri termine reelecto en un renacer antikirchnerista de última hora, en una segunda vuelta que la gobernadora no tiene.

Sólo en un punto la coincidencia es plena y explica en parte por qué la alianza oficialista se sostiene, pese a la crisis: Salvai está entre los que ven sin chances al peronismo del medio para este turno electoral, arrinconado por una polarización que se sostiene y va a crecer, antes de que el PJ termine de reunirse, sacarse fotos y chocar detrás de escena.

El jefe de Gabinete de Vidal lo dice en sus charlas habituales con Massa, con Insaurralde y con Juan Manuel Urtubey. Pero no se limita al mundo de la política. Hasta Héctor Magnetto discutió alguna vez con el ministro coordinador de la gobernadora sobre el punto. Testigos del diferendo afirman que, mientras el CEO de Clarín insistía en la necesidad de regar al PJ moderado para confrontar con el kirchnerismo, Salvai se esforzaba para que el dueño del holding entendiera que se trata de un esfuerzo inviable, con una energía digna de causas mejores. No está claro todavía si logró convencerlo.