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Cristina no tiene Plan V

En el Instituto Patria repasan números y no ven reemplazo para la senadora. “No puede no ser”, aseguran. El mapa nacional de intención de voto, el objetivo Massa y la tregua con el poder económico.

Por 30/03/2019 13:06

“No puede no ser”. La frase que pronuncian al lado de Cristina Fernández de Kirchner refleja el estado de ánimo que ronda a los habitués del Instituto Patria. Mientras Cambiemos naufraga en la lucha contra el dólar, la inflación se desborda y pegan los números de pobreza y desempleo, la principal figura de la oposición sigue anotada en el lugar en el que la ponen las encuestas y el Gobierno.

La ex presidenta no sólo no dio un paso al costado con su viaje a Cuba para acompañar a su hija Florencia, sino que está “absolutamente en carrera”, según le dijo a Letra P en las últimas horas un hombre de su estrecha confianza.

Cristina está “absolutamente en carrera”, remarcan en el Instituto Patria. 

La frase es doblemente significativa. A casi 80 días del cierre de listas, CFK no se baja de las presidenciales, ve a Mauricio Macri a la deriva y su círculo íntimo llega a la misma conclusión que hace tres largos años: nadie le hace sombra en la competencia electoral dentro del ancho espacio opositor. Falta cada vez menos, la polarización se mantiene y no irrumpe el nombre de un nuevo tiempo; todos argumentos que contribuyen a la consigna del comienzo.

Si la senadora decide finalmente dedicarse a cuidar a su hija y a sus nietos será su decisión exclusiva. Pero ya no quedan entre sus colaboradores los que le sugieran una estrategia de ese tipo. Alberto Fernández, que hasta hace poco planteaba la fórmula abierta del “sin Cristina no se puede”, hoy repasa números, advierte que no existe nadie capaz de igualarla en intención de voto y remarca que, si ella no fuera candidata, cualquier voluntario que intentara ocupar su lugar resignaría de entrada un caudal de adhesiones de por lo menos diez puntos. Para que reviera su posición, debería surgir, en el lapso que falta hasta el cierre de listas, el candidato o la candidata que la superase en intención de voto. Parece difícil y la derrota en un eventual ballotage con Macri hoy no pesa como antes en el kirchnerismo. 

La ex presidenta regresó de Cuba para asistir a una más entre las peores semanas de Cambiemos en el poder. La suba del dólar que orilló los 45 pesos, los números de una pobreza que ya superó la herencia recibida y frases poco estimulantes para la campaña que viene, como la del Presidente en Córdoba: “La gente tiene que aguantar”. Por eso, dicen, la doctora sigue convencida de que el ingeniero no va a competir por la reelección y le va ceder, finalmente, su lugar a María Eugenia Vidal.  

 

 

MAPA K. Abril precisamente es el plazo máximo que algunos de los precandidatos presidenciales más fieles a CFK habían fijado como límite para definir si seguían haciendo campaña. Si la ex presidenta no se bajara este mes, según admiten dentro del pankirchnerismo, preferirían frenar el trajín y el ritmo preelectoral, que implica un desgaste excesivo para una meta que no existe.

Ningún indicio sugiere que lo haga ahora y tampoco más adelante.

Si es parte de una estrategia del cristinismo en busca de negociar algún acuerdo favorable, se verá en poco tiempo. Pero no sobran los que puedan ofrecerle nada demasiado tentador, salvo la promesa de no ir presa y la posibilidad de entrar en la historia de un peronismo unido y victorioso. Habrá que ver si eso -y una cuota de espacio en listas ajenas- le alcanza.

CFK planea quedarse en Buenos Aires. La rodean, en su círculo más cercano, su hijo Máximo, Kicillof y Alberto Fernández.

Cerca de la ex presidenta afirman que hoy está “muy metida”, “muy atenta” y “muy dispuesta”. Según le dijeron a Letra P fuentes de su entorno, permanecerá en Buenos Aires los próximos días y no tiene previsto volver a viajar. Cuentan que en su casa no tiene cable, no se amarga con los canales de noticias y sólo mira C5N en su Smart TV. Su círculo cotidiano incluye a su hijo Máximo, a Axel Kicillof y a Alberto Fernández.

En ese cuadrante, se discuten estrategias, se acumulan reuniones y se avanza hacia las elecciones. Como mostró este portal, el ex ministro de Economía no para de hacer campaña en la provincia de Buenos Aires, en un despliegue que puede ser considerado innecesario si CFK pensara ceder la candidatura a gobernador en alguno de los intendentes que se ofrecen.

De acuerdo con los sondeos que maneja Alberto Fernández, hoy Cristina mide 12 puntos más que Macri en la provincia de Buenos Aires y tracciona a cualquiera que vaya a competir contra Vidal. Sin embargo, la diferencia se achica a siete puntos en una medición que incluya la boleta completa y la gobernadora supera todavía a Kicillof por dos puntos.

Lo que ayer fue Unidad Ciudadana y hoy muta hacia el frente con CFK tiene dos fortalezas: la inmensidad bonaerense y el NEA-NOA, donde la intención de voto ronda el 55% y la diferencia con Macri es de más de 30 puntos.

 

 

En Córdoba, Mendoza y Ciudad de Buenos Aires las chances son menores. En tierra de Schiaretti, el cristinismo decidió bajar su boleta para evitar una elección entre mala y malísima en un distrito históricamente adverso. Sin embargo, para las presidenciales, Cristina mide 25 puntos y Macri, 30, muy lejos del 71,5% de los votos que cosechó en 2015 y con la posibilidad de que la tercera vía capture ahí parte de las voluntades que apostaron por Cambiemos.

En la ciudad que gobierna Horacio Rodríguez Larreta, el kirchnerismo se asume sin chances. Todavía no hay candidato, pero Mariano Recalde, Pino Solanas y Victoria Donda pueden ser parte de una misma boleta o competir en las PASO. En Santa Fe, es donde el kirchnerismo tiene más ilusiones por las candidaturas de Omar Perotti y -también- María Eugenia Bielsa.

Como sea, alcance o no para la aventura de pelear otra vez por las presidenciales, en el ex Frente para la Victoria dejaron de mirar únicamente a la provincia de Buenos Aires y despliegan un mapa más ambicioso, con candidatos propios donde se puede y con acuerdos donde no tienen chances.

 

 

SUMA + Desde Unidad Ciudadana, afirman que la semana terminó para Cristina mucho mejor de lo que le anunciaban. Un procesamiento más por el avión que le llevaba los diarios a El Calafate, el reclamo del Tribunal Oral Federal Número 5 para que su hija regrese de Cuba la semana próxima y una artillería que puede poco cada vez que el dólar vuela por los aires y el INDEC difunde los datos oficiales. La inflación, la pobreza, el desempleo, la caída de la actividad… nada contribuye para que Macri logre asomar la cabeza.

Nadie descarta que el fuego de la batalla en Comodoro Py se incremente en los próximos días, pero Florencia Kirchner no quedará expuesta a esas detonaciones. Ya Carlos Beraldi avisó que no vuelve y no hay extradición posible.

En La Cámpora dicen que, si no estuvieran pensando en derrotar a Macri, ya estarían armando las listas para ganar espacio en el Congreso y las legislaturas.

En La Cámpora, afirman que el objetivo hasta el cierre de listas es lograr la mayor amplitud posible y apostar por la unidad, como dijo Máximo Kirchner en Cañuelas, hace dos semanas. Remarcan que, si no estuvieran pensando en derrotar a Macri, ya estarían armando las listas para presentarse con la propia fuerza y ganar espacio en el Congreso y las legislaturas provinciales, sin necesidad de ningún tipo de alianza. Pero, aseguran, la intención es otra. Es la posición oficial, aunque también están los que piensan que, aún si perdiese, Cristina ganaría: en protagonismo, en poder y en preservarse incluso de asumir la pesada herencia de Macri.

El objetivo compartido es recuperar a Sergio Massa, la única pieza del rompecabezas del PJ del medio que podría acercarse y aportar un porcentaje de votos. Es una misión que hermana a la agrupación del hijo de la senadora con Fernández, dos polos del actual armado de CFK que estuvieron distanciados en los últimos diez años y ahora coinciden.

Los contactos con el ex intendente de Tigre no se interrumpieron. Descartada en público la posibilidad de que Massa compita en la provincia de Buenos Aires, el último intento es sumarlo a una interna en las PASO pero con Cristina, una invitación a la derrota que no resulta muy tentadora. En el cristinismo, ven a Massa y a su caudal de votos -de 8, 10 o 12 puntos- sin destino dentro del espacio de Alternativa Federal.

 

¿Clamor o campaña? El kirchnerismo empapela la calle.

 

El objetivo compartido es recuperar a Massa, el único del PJ del medio que podría acercarse y aportar votos. Ya se vio que el ex jefe de Gabinete dejó de centrar sus críticas en la ex presidenta y apunta a Macri. Pero asoma difícil que se disponga a aceptar el ofrecimiento para ir a primarias conjuntas, en función de la unidad más grande que derrote a Cambiemos. Ese era el sendero que se había fijado para sí mismo José Manuel De la Sota, su último socio. No parece, hasta hoy, el de Massa.

Tampoco la idea de unas primarias en las que CFK designe a un delfín y se abstenga suena hoy entre las opciones predilectas. Según Fernández, no incrementaría, sino que disminuiría las chances opositoras. Por eso Cristina “no puede no ser”, insisten.

 

Kicillof, con el Fondo. El kirchnerismo baja un cambio.

 

LA HERENCIA. El otro movimiento que muestra a la tropa de CFK en campaña se ve en las reuniones con el Círculo Rojo, los enviados del Fondo y los fondos de inversión como Templeton. Algunas trascienden y otras no, según dicen. Desconfiados o no, espantados o no, las reuniones se incrementan en medio de la polarización.

Mientras el kirchnerismo, con Kicillof a la cabeza, parece girar hacia la moderación y la amplitud -en una especie de mea culpa no escrito por el cepo y el intervencionismo en algunos sectores de la economía-, los grupos de poder que apostaron fuerte por el fin de ciclo y vieron en Macri una esperanza hoy se preparan para una eventualidad que deposite a la senadora otra vez en Balcarce 50. En la lista figuran también, según dicen, algunos dueños de medios de comunicación que la creyeron pasado para siempre y ahora dudan.

El mensaje a los fondos de inversión que quieren cobrar los bonos de la deuda hace hincapié en un dato conocido: mientras Macri aumentó el endeudamiento a una velocidad vertiginosa, el kirchnerismo se dedicó a pagar, incluso hasta quedarse sin reservas. Por eso, remarcan que es Macri el que lleva a la Argentina hacia el default. Es parte de un arsenal de argumentos que no parecen ser los de una candidata que vaya a dar un paso al costado. Tampoco, de un espacio que no esté dispuesto a asumir la convivencia -forzosa- con el Fondo.