X
La tierra de los Sapag es la primera parada de una saga de comicios provinciales que se presenta adversa para la Casa Rosada. Con candidato K puro, la senadora se ilusiona con un batacazo histórico.
Por 09/03/2019 9:32

El kirchnerismo ha trabajado con eficiencia para instalar la idea de que el invicto de 57 años del Movimiento Popular Neuquino (MPN) en elecciones a gobernador de la provincia patagónica podría quebrarse este domingo. En Neuquén, el universo de dirigentes, analistas y periodistas lo cree poco probable, pero no imposible, lo que ya es bastante en esta tierra que domina el partido fundado por el clan Sapag desde 1962. Si eso ocurriera, el peronismo le daría el primer disgusto a la Casa Rosada en el inicio de una saga de comicios provinciales que, en su primer (largo) tramo, se presenta como un camino de espinas para el presidente Mauricio Macri. Pero el escenario es incluso peor para el oficialismo nacional, porque, si eso ocurriese, el triunfo sería todo de la senadora Cristina Fernández de Kirchner: el candidato del peronismo, Ramón Rioseco, es el candidato de CFK.

Para al menos admitir la posibilidad de que el MPN ceda el gobierno provincial a otra fuerza elegida por las urnas por primera vez en casi seis décadas hay que puntear datos de la realidad:

 

  1. El antecedente 2017. En las legislativas de ese año, el oficialismo local perdió por siete puntos frente a Cambiemos y quedó solo dos puntos arriba de Unidad Ciudadana.
  1. La fuga de Jorge Sobisch. El ex gobernador se negó a participar de la interna de su partido, que enfrentó al gobernador Omar Gutiérrez y a su vice, Rolando Figueroa, y se cortó solo por afuera: se presenta con el sello de la Democracia Cristiana. La incógnita es con cuánto se quedará el ex mandatario, pero no caben dudas de que le arrancará al MPN la mayor porción de sus votantes.
  1. ¿Entonces vuelve a imponerse Cambiemos y gana Macri? El derrumbe de la imagen del Gobierno nacional parecería arrastrar, como un salvavidas de plomo, al radical pro Cambiemos Horacio “Pechi” Quiroga, el radical intendente de la ciudad capital que es, a esta altura, un experto en decepciones en su carrera a la gobernación. “A mí no me parió Cambiemos”, se despegó en estas horas Quiroga de la Casa Rosada. Aunque no abundan y no gozan de alta credibilidad, las encuestas lo ubican tercero.

 

El primer semestre de elecciones provinciales no le augura a Macri buenas noticias. Después de Neuquén vienen, el 31 de ese mes, las PASO sanjuaninas, donde el peronismo unido tras la figura del gobernador Sergio Uñac mostrará su poderío. El 7 de abril, Mariano Arcioni iniciará el camino a la reelección en Chubut y los vecinos de Río Negro irán a las urnas con la incógnita de la candidatura del actual mandatario, Alberto Weretilnek, y un peronismo encolumnado detrás del intendente de General Roca, Martín Soria.

Una semana después, habrá primarias en Entre Ríos: el gobernador Gustavo Bordet irá por la reelección con el soporte del peronismo y el kirchnerismo unidos. Dos domingos después, también habrá una sola oferta del PJ en Santa Fe, donde el socialismo buscará retener la provincia con el regreso de Antonio Bonfatti a la Casa Gris. En simultáneo, habrá primarias en San Luis, coto peronista de difícil acceso para Cambiemos a pesar de la riña familiar de los hermanos Rodríguez Saá, y el 12 de mayo, Sergio Casas buscará la reelección en La Rioja ad referéndum del pronunciamiento de la Corte sobre la viabilidad jurídica de su postulación.

El mismo día, Juan Schiaretti les pedirá el voto a los cordobeses para seguir cuatro años más en el poder, con altísimas chances de lograrlo frente a una oferta de Cambiemos aún empantanada en la interna caliente de los radicales Mario Negri y Ramón Mestre. Se estima que el cierre de listas para las presidenciales, previsto para el 22 de junio, llegará con una acumulación de reveses para la Casa Rosada.

 

 

LA MEJOR DERROTA. En este escenario, para el Gobierno nacional el escenario más piadoso que le ofrece la provincia de Vaca Muerta es un triunfo del MPN y la continuidad en el poder de Gutiérrez, que ha sido un opositor amigable y confiable.

Pero, lo dicho: el batacazo K no es, a esta altura, una quimera. Y, si bien la confrontación con la ex presidenta es el escenario que más seduce al macrismo -como quedó expuesto en los últimos discursos del Presidente en el Congreso y de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en la Legislatura bonaerense- y, en ese sentido, podría pensarse que el fortalecimiento de la opción CFK no sería leída en Balcarce 50 como una mala noticia, no es lo mismo para la Casa Rosada enfrentar a la senadora aupada solo por sus fans incondicionales que si lograse encolumnar detrás de su boleta a los gobernadores peronistas. Los acuerdos que ha venido cerrando con los caciques federales en sus territorios y las señales que surgieron del Congreso que celebró el PJ el jueves pasado son indicios de que tampoco ese escenario resulta ya impensable.

En la fortaleza del MPN, CFK busca darle el primer disgusto a Macri

La tierra de los Sapag es la primera parada de una saga de comicios provinciales que se presenta adversa para la Casa Rosada. Con candidato K puro, la senadora se ilusiona con un batacazo histórico.

El kirchnerismo ha trabajado con eficiencia para instalar la idea de que el invicto de 57 años del Movimiento Popular Neuquino (MPN) en elecciones a gobernador de la provincia patagónica podría quebrarse este domingo. En Neuquén, el universo de dirigentes, analistas y periodistas lo cree poco probable, pero no imposible, lo que ya es bastante en esta tierra que domina el partido fundado por el clan Sapag desde 1962. Si eso ocurriera, el peronismo le daría el primer disgusto a la Casa Rosada en el inicio de una saga de comicios provinciales que, en su primer (largo) tramo, se presenta como un camino de espinas para el presidente Mauricio Macri. Pero el escenario es incluso peor para el oficialismo nacional, porque, si eso ocurriese, el triunfo sería todo de la senadora Cristina Fernández de Kirchner: el candidato del peronismo, Ramón Rioseco, es el candidato de CFK.

Para al menos admitir la posibilidad de que el MPN ceda el gobierno provincial a otra fuerza elegida por las urnas por primera vez en casi seis décadas hay que puntear datos de la realidad:

 

  1. El antecedente 2017. En las legislativas de ese año, el oficialismo local perdió por siete puntos frente a Cambiemos y quedó solo dos puntos arriba de Unidad Ciudadana.
  1. La fuga de Jorge Sobisch. El ex gobernador se negó a participar de la interna de su partido, que enfrentó al gobernador Omar Gutiérrez y a su vice, Rolando Figueroa, y se cortó solo por afuera: se presenta con el sello de la Democracia Cristiana. La incógnita es con cuánto se quedará el ex mandatario, pero no caben dudas de que le arrancará al MPN la mayor porción de sus votantes.
  1. ¿Entonces vuelve a imponerse Cambiemos y gana Macri? El derrumbe de la imagen del Gobierno nacional parecería arrastrar, como un salvavidas de plomo, al radical pro Cambiemos Horacio “Pechi” Quiroga, el radical intendente de la ciudad capital que es, a esta altura, un experto en decepciones en su carrera a la gobernación. “A mí no me parió Cambiemos”, se despegó en estas horas Quiroga de la Casa Rosada. Aunque no abundan y no gozan de alta credibilidad, las encuestas lo ubican tercero.

 

El primer semestre de elecciones provinciales no le augura a Macri buenas noticias. Después de Neuquén vienen, el 31 de ese mes, las PASO sanjuaninas, donde el peronismo unido tras la figura del gobernador Sergio Uñac mostrará su poderío. El 7 de abril, Mariano Arcioni iniciará el camino a la reelección en Chubut y los vecinos de Río Negro irán a las urnas con la incógnita de la candidatura del actual mandatario, Alberto Weretilnek, y un peronismo encolumnado detrás del intendente de General Roca, Martín Soria.

Una semana después, habrá primarias en Entre Ríos: el gobernador Gustavo Bordet irá por la reelección con el soporte del peronismo y el kirchnerismo unidos. Dos domingos después, también habrá una sola oferta del PJ en Santa Fe, donde el socialismo buscará retener la provincia con el regreso de Antonio Bonfatti a la Casa Gris. En simultáneo, habrá primarias en San Luis, coto peronista de difícil acceso para Cambiemos a pesar de la riña familiar de los hermanos Rodríguez Saá, y el 12 de mayo, Sergio Casas buscará la reelección en La Rioja ad referéndum del pronunciamiento de la Corte sobre la viabilidad jurídica de su postulación.

El mismo día, Juan Schiaretti les pedirá el voto a los cordobeses para seguir cuatro años más en el poder, con altísimas chances de lograrlo frente a una oferta de Cambiemos aún empantanada en la interna caliente de los radicales Mario Negri y Ramón Mestre. Se estima que el cierre de listas para las presidenciales, previsto para el 22 de junio, llegará con una acumulación de reveses para la Casa Rosada.

 

 

LA MEJOR DERROTA. En este escenario, para el Gobierno nacional el escenario más piadoso que le ofrece la provincia de Vaca Muerta es un triunfo del MPN y la continuidad en el poder de Gutiérrez, que ha sido un opositor amigable y confiable.

Pero, lo dicho: el batacazo K no es, a esta altura, una quimera. Y, si bien la confrontación con la ex presidenta es el escenario que más seduce al macrismo -como quedó expuesto en los últimos discursos del Presidente en el Congreso y de la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, en la Legislatura bonaerense- y, en ese sentido, podría pensarse que el fortalecimiento de la opción CFK no sería leída en Balcarce 50 como una mala noticia, no es lo mismo para la Casa Rosada enfrentar a la senadora aupada solo por sus fans incondicionales que si lograse encolumnar detrás de su boleta a los gobernadores peronistas. Los acuerdos que ha venido cerrando con los caciques federales en sus territorios y las señales que surgieron del Congreso que celebró el PJ el jueves pasado son indicios de que tampoco ese escenario resulta ya impensable.