X

La última voluntad

El autor reconstruye los últimos pasos de De la Sota en pos de la unidad peronista. La cena con CFK y el plan de su hija Natalia para honrarlo: ¿divorcio con Schiaretti y vice de fórmula provincial?
Por 07/02/2019 17:04

La muerte trágica de José Manuel De la Sota dejó una serie de enigmas sin resolver. Con Mauricio Macri en la presidencia, la devaluación, el ajuste y el regreso del Fondo, el ex gobernador de Córdoba había llegado a una conclusión que hubiera sonado a chiste en sus años de tensión con el kirchnerismo en el poder: la necesidad de ir a una confluencia amplia que incluyera a Cristina Kirchner en la cabecera de una mesa.

De la Sota murió en pleno proceso de acercamiento a la ex presidenta como parte de un acuerdo por la unidad más grande del peronismo.

De la Sota murió en pleno proceso de acercamiento a la ex presidenta como parte de un acuerdo por la unidad más grande del peronismo, en sus distintas versiones. Dejó un vacío elocuente en la política provincial, a Juan Schiaretti como único jefe del PJ cordobés y un debate sin saldar entre los dirigentes que, después de enfrentarse al ex Frente para la Victoria, fogoneaban un pacto para impedir la continuidad de Macri en el Gobierno, por otros cuatro años más.

De distintas escuelas dentro del peronismo de los años 60’ y 70’, las diferencias entre De la Sota y Schiaretti no habían impedido que desde 2003 se alternaran en la gobernación, como parte del exitoso ensayo del cordobesismo. Pero con Macri en la Casa Rosada las tensiones habían aumentado en forma notoria. Mientras “El Gringo” era el socio principal del Presidente en el grupo de los mandatarios del PJ y mandaba a votar leyes como la reforma previsional, “El Gallego” se había replegado en el silencio después de la derrota en la interna con Sergio Massa, pero caminaba en otro sentido, muy distinto, al del alter peronismo.

Las esquirlas de esas discrepancias podrían verse en los próximos 50 días, de cara al cierre listas del 23 de marzo y antes de los comicios adelantados para el 12 de mayo en Córdoba. En ese plazo, Natalia De la Sota deberá definir si acompaña al gobernador y ex socio de su padre o si se decide a diferenciarse. La hija del ex gobernador y emblema de la Renovación Peronista es concejala en la capital provincial y no está conforme con el rumbo que viene tomando Schiaretti.

 

 

También en las horas que faltan para el cierre de listas internas, que vence el viernes 8 de febrero, se verá si alguien se anima a enfrentar al ex secretario de Industria de Domingo Cavallo, dentro del PJ.

 

Natalia De la Sota, concejala cordobesa y heredera políica del Gallego.

 

PUENTE CON EL KIRCHNERISMO. De 43 años, Natalia es la única de las tres hijas que sigue los pasos de su padre en política. Desde Córdoba capital, comenzó rápido a tender lazos con figuras de la escena nacional y también a tomar aparente distancia del ex gobernador, en algunos aspectos. Así lo dicen los amigos de la familia y así lo reconocen en la provincia.

De la Sota hija es una figura de peso simbólico para la provincia, pero su desempeño se acota a la ciudad que hoy gobierna Ramón Mestre hijo.

Heredó muchos de los vínculos que De la Sota tuvo durante toda su vida, en especial los que cultivó en los últimos dos años. Peronistas de la vieja generación más ligada a la ortodoxia, como José Luis Gioja, y otros más jóvenes, como Gustavo Menéndez, la acercan al espacio que incluye a Cristina Kirchner para enfrentar a Macri.

El intendente de Merlo y ex presidente del PJ bonaerense fue uno de los que estuvo, a fines de diciembre, en el acto de homenaje al Gallego que hizo Natalia en el espacio Quality, de la capital cordobesa, una demostración de fuerzas a la que -recuerdan en el delasotismo- no asistió ninguno de los ministros ni de dirigentes cercanos a Schiaretti.

De la Sota hija es una figura de peso simbólico para la provincia, pero su desempeño se acota a la ciudad que hoy gobierna Ramón Mestre hijo. Sin embargo, en el cristinismo algunos pidieron medir el impacto que podría tener en una fórmula si finalmente Eduardo Accastello se decidiera a pelear una vez más contra el cordobesismo. “La Galleguita” tiene afinidad con leales a la senadora en Córdoba y una notoria cercanía con Gabriela Estevez, la diputada nacional de Unidad Ciudadana que la acercó a Máximo Kirchner.

 

Cristina con Accastello, potencial candidato K en Córdoba.

 

De la Sota le permitiría al cristinismo hacer pie en una provincia de lo más adversa para el ex Frente para la Victoria. Ahí ganaron Carlos Menem, Roberto Lavagna y Mauricio Macri, pero jamás el kirchnerismo pudo disputar el poder. Sólo en 2011, después de la muerte de Néstor Kirchner, CFK logró ganar las presidenciales.

En el entorno del gobernador Schiaretti, le dijeron a Letra P que la relación es buena y que no entienden de dónde salen las versiones de un distanciamiento. Como muestra, citaron la presencia de Natalia, el viernes último, en la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial. El Gringo pidió sentarla en un lugar destacado: era la única concejala y estaba a la par de la esposa del gobernador, la diputada nacional Alejandra Vigo.

 

 

Sin embargo, en el delasotismo afirman que se trató de un acto de homenaje, que no trascendió la formalidad. Las diferencias no sólo están en la dureza de las críticas al gobierno de Macri, también en la unidad que plantea la concejala con los sectores del kirchnerismo y que Schiaretti rechaza de plano. Según pudo saber Letra P, la hija de De la Sota esperaba un lugar importante en las listas para su sector, como una forma de refrendar con poder los homenajes en campaña del Gringo al Gallego.

En el cálculo de la oposición al gobernador, una alianza del kirchnerismo con la hija de De la Sota podría rondar los 15 puntos

De no ser así, la posibilidad que en la gobernación minimizan está planteada: que Schiaretti no sólo deba enfrentar a Cambiemos en su cruzada por la reelección, sino, también, al cristinismo, esta vez aliado a la hija de su socio histórico.

En el cálculo de la oposición al gobernador, una alianza del kirchnerismo con la hija de De la Sota podría rondar los 15 puntos y sumar hasta nueve legisladores provinciales, producto de los heridos del delasotismo que deja la política del amigo cordobés de Macri.

Muerto De la Sota, sus seguidores se quedaron sin líder y se dividieron en distintas corrientes. Por eso, cerca del gobernador se preguntan quién encarna a los herederos del Gallego. La hija, la viuda Adriana Nazario o el legislador provincial Daniel Passerini, que en noviembre llegó a plantear una fórmula conjunta Schiaretti-Natalia y hoy es tentado por Olga Riutort para pelear en la ciudad contra el candidato oficial, Martín Llaryora.

 

Después de años de tensión, en 2018 Cristina y De la Sota cenaron en Recoleta: misión unidad.

 

ÚLTIMOS DÍAS DEL GALLEGO. Cuando la muerte lo sorprendió, en la ruta 36, De la Sota se encaminaba hacia un año intenso en busca de una nueva chance para ser candidato a presidente. Sus ex colaboradores afirman que estaba convencido de la necesidad de la unidad con Cristina como única forma para ganarle a Cambiemos, como Gioja y como otro de los dirigentes de experiencia con el que tenía una relación de estrecha confianza, Felipe Solá.

Desvelado por hacer pie en la provincia de Buenos Aires, el cordobés pensaba en algún tipo de entendimiento con el diputado nacional que rompió con Massa el año pasado. En su cálculo figuraban dos intendentes del conurbano, Menéndez y Verónica Magario, a los que había llegado a través del sanjuanino Gioja.

De la Sota apostaba a que Cristina no fuera candidata, pero estaba dispuesto a enfrentarla en una gran PASO peronista.

Cerca del ex gobernador bonaerense le confirmaron a Letra P que el entendimiento existía y que la confianza era mucha. Como Solá, De la Sota también apostaba a que Cristina no fuera candidata. Aunque exhibía tal vez una diferencia: estaba dispuesto a enfrentarla en una gran PASO peronista.

Había hecho un camino similar y paralelo al de uno de sus aliados históricos, Hugo Moyano, que, después de enfrentarse mal con CFK en su último mandato, estaba también de regreso en las cercanías de la ex presidenta. En su giro, también había influido una figura clave, con la que tenía una relación estrecha, aunque no publicitada: Jorge Bergoglio. De la Sota viajaba más de una vez por año a Santa Marta para reunirse con el papa y llegó incluso a pasar un cumpleaños suyo -el último, el 28 de noviembre de 2017- en el Vaticano, invitado por Francisco. Los visitantes de la residencia sostienen que el jesuita es un convencido de la necesidad de la unidad dentro del panperonismo.

El puente principal con Cristina, afirman cerca del ex gobernador, había sido su hija Natalia. A través de la diputada camporista Gabriela Estévez, la concejala que ahora analiza tomar distancia de Schiaretti tuvo dos reuniones con Máximo Kirchner antes de que el propio De la Sota se encontrara con el jefe de La Cámpora.

 

 

Según le dijeron a Letra P fuentes del entorno del cordobés, De la Sota, su hija y Cristina Kirchner comieron finalmente en 2018 en el departamento que la senadora tiene en Recoleta, en un encuentro que decidió mantenerse en secreto. La despedida de la ex presidenta, a través de las redes sociales, no deja lugar a dudas: otro vínculo había nacido. Aunque quizás tarde.

De esa cita en Recoleta, De la Sota se había llevado una impresión que hasta hoy conserva vigencia. Había notado a Cristina abierta a evaluar posibilidades y sin definir necesariamente que iba a ser candidata, en busca de un tercer mandato.  Sin embargo, dicen, no se hacía ilusiones.  “Va a ser candidata si le da y, si no le da, no va a ser. Cómo haría yo y como haría cualquiera”, le dijo poco después el ex gobernador a su entorno. Ahora, es su hija la que evalúa completar desde Córdoba los movimientos que había iniciado su padre a nivel nacional.

La última voluntad

El autor reconstruye los últimos pasos de De la Sota en pos de la unidad peronista. La cena con CFK y el plan de su hija Natalia para honrarlo: ¿divorcio con Schiaretti y vice de fórmula provincial?

La muerte trágica de José Manuel De la Sota dejó una serie de enigmas sin resolver. Con Mauricio Macri en la presidencia, la devaluación, el ajuste y el regreso del Fondo, el ex gobernador de Córdoba había llegado a una conclusión que hubiera sonado a chiste en sus años de tensión con el kirchnerismo en el poder: la necesidad de ir a una confluencia amplia que incluyera a Cristina Kirchner en la cabecera de una mesa.

De la Sota murió en pleno proceso de acercamiento a la ex presidenta como parte de un acuerdo por la unidad más grande del peronismo.

De la Sota murió en pleno proceso de acercamiento a la ex presidenta como parte de un acuerdo por la unidad más grande del peronismo, en sus distintas versiones. Dejó un vacío elocuente en la política provincial, a Juan Schiaretti como único jefe del PJ cordobés y un debate sin saldar entre los dirigentes que, después de enfrentarse al ex Frente para la Victoria, fogoneaban un pacto para impedir la continuidad de Macri en el Gobierno, por otros cuatro años más.

De distintas escuelas dentro del peronismo de los años 60’ y 70’, las diferencias entre De la Sota y Schiaretti no habían impedido que desde 2003 se alternaran en la gobernación, como parte del exitoso ensayo del cordobesismo. Pero con Macri en la Casa Rosada las tensiones habían aumentado en forma notoria. Mientras “El Gringo” era el socio principal del Presidente en el grupo de los mandatarios del PJ y mandaba a votar leyes como la reforma previsional, “El Gallego” se había replegado en el silencio después de la derrota en la interna con Sergio Massa, pero caminaba en otro sentido, muy distinto, al del alter peronismo.

Las esquirlas de esas discrepancias podrían verse en los próximos 50 días, de cara al cierre listas del 23 de marzo y antes de los comicios adelantados para el 12 de mayo en Córdoba. En ese plazo, Natalia De la Sota deberá definir si acompaña al gobernador y ex socio de su padre o si se decide a diferenciarse. La hija del ex gobernador y emblema de la Renovación Peronista es concejala en la capital provincial y no está conforme con el rumbo que viene tomando Schiaretti.

 

 

También en las horas que faltan para el cierre de listas internas, que vence el viernes 8 de febrero, se verá si alguien se anima a enfrentar al ex secretario de Industria de Domingo Cavallo, dentro del PJ.

 

Natalia De la Sota, concejala cordobesa y heredera políica del Gallego.

 

PUENTE CON EL KIRCHNERISMO. De 43 años, Natalia es la única de las tres hijas que sigue los pasos de su padre en política. Desde Córdoba capital, comenzó rápido a tender lazos con figuras de la escena nacional y también a tomar aparente distancia del ex gobernador, en algunos aspectos. Así lo dicen los amigos de la familia y así lo reconocen en la provincia.

De la Sota hija es una figura de peso simbólico para la provincia, pero su desempeño se acota a la ciudad que hoy gobierna Ramón Mestre hijo.

Heredó muchos de los vínculos que De la Sota tuvo durante toda su vida, en especial los que cultivó en los últimos dos años. Peronistas de la vieja generación más ligada a la ortodoxia, como José Luis Gioja, y otros más jóvenes, como Gustavo Menéndez, la acercan al espacio que incluye a Cristina Kirchner para enfrentar a Macri.

El intendente de Merlo y ex presidente del PJ bonaerense fue uno de los que estuvo, a fines de diciembre, en el acto de homenaje al Gallego que hizo Natalia en el espacio Quality, de la capital cordobesa, una demostración de fuerzas a la que -recuerdan en el delasotismo- no asistió ninguno de los ministros ni de dirigentes cercanos a Schiaretti.

De la Sota hija es una figura de peso simbólico para la provincia, pero su desempeño se acota a la ciudad que hoy gobierna Ramón Mestre hijo. Sin embargo, en el cristinismo algunos pidieron medir el impacto que podría tener en una fórmula si finalmente Eduardo Accastello se decidiera a pelear una vez más contra el cordobesismo. “La Galleguita” tiene afinidad con leales a la senadora en Córdoba y una notoria cercanía con Gabriela Estevez, la diputada nacional de Unidad Ciudadana que la acercó a Máximo Kirchner.

 

Cristina con Accastello, potencial candidato K en Córdoba.

 

De la Sota le permitiría al cristinismo hacer pie en una provincia de lo más adversa para el ex Frente para la Victoria. Ahí ganaron Carlos Menem, Roberto Lavagna y Mauricio Macri, pero jamás el kirchnerismo pudo disputar el poder. Sólo en 2011, después de la muerte de Néstor Kirchner, CFK logró ganar las presidenciales.

En el entorno del gobernador Schiaretti, le dijeron a Letra P que la relación es buena y que no entienden de dónde salen las versiones de un distanciamiento. Como muestra, citaron la presencia de Natalia, el viernes último, en la apertura de sesiones ordinarias en la Legislatura provincial. El Gringo pidió sentarla en un lugar destacado: era la única concejala y estaba a la par de la esposa del gobernador, la diputada nacional Alejandra Vigo.

 

 

Sin embargo, en el delasotismo afirman que se trató de un acto de homenaje, que no trascendió la formalidad. Las diferencias no sólo están en la dureza de las críticas al gobierno de Macri, también en la unidad que plantea la concejala con los sectores del kirchnerismo y que Schiaretti rechaza de plano. Según pudo saber Letra P, la hija de De la Sota esperaba un lugar importante en las listas para su sector, como una forma de refrendar con poder los homenajes en campaña del Gringo al Gallego.

En el cálculo de la oposición al gobernador, una alianza del kirchnerismo con la hija de De la Sota podría rondar los 15 puntos

De no ser así, la posibilidad que en la gobernación minimizan está planteada: que Schiaretti no sólo deba enfrentar a Cambiemos en su cruzada por la reelección, sino, también, al cristinismo, esta vez aliado a la hija de su socio histórico.

En el cálculo de la oposición al gobernador, una alianza del kirchnerismo con la hija de De la Sota podría rondar los 15 puntos y sumar hasta nueve legisladores provinciales, producto de los heridos del delasotismo que deja la política del amigo cordobés de Macri.

Muerto De la Sota, sus seguidores se quedaron sin líder y se dividieron en distintas corrientes. Por eso, cerca del gobernador se preguntan quién encarna a los herederos del Gallego. La hija, la viuda Adriana Nazario o el legislador provincial Daniel Passerini, que en noviembre llegó a plantear una fórmula conjunta Schiaretti-Natalia y hoy es tentado por Olga Riutort para pelear en la ciudad contra el candidato oficial, Martín Llaryora.

 

Después de años de tensión, en 2018 Cristina y De la Sota cenaron en Recoleta: misión unidad.

 

ÚLTIMOS DÍAS DEL GALLEGO. Cuando la muerte lo sorprendió, en la ruta 36, De la Sota se encaminaba hacia un año intenso en busca de una nueva chance para ser candidato a presidente. Sus ex colaboradores afirman que estaba convencido de la necesidad de la unidad con Cristina como única forma para ganarle a Cambiemos, como Gioja y como otro de los dirigentes de experiencia con el que tenía una relación de estrecha confianza, Felipe Solá.

Desvelado por hacer pie en la provincia de Buenos Aires, el cordobés pensaba en algún tipo de entendimiento con el diputado nacional que rompió con Massa el año pasado. En su cálculo figuraban dos intendentes del conurbano, Menéndez y Verónica Magario, a los que había llegado a través del sanjuanino Gioja.

De la Sota apostaba a que Cristina no fuera candidata, pero estaba dispuesto a enfrentarla en una gran PASO peronista.

Cerca del ex gobernador bonaerense le confirmaron a Letra P que el entendimiento existía y que la confianza era mucha. Como Solá, De la Sota también apostaba a que Cristina no fuera candidata. Aunque exhibía tal vez una diferencia: estaba dispuesto a enfrentarla en una gran PASO peronista.

Había hecho un camino similar y paralelo al de uno de sus aliados históricos, Hugo Moyano, que, después de enfrentarse mal con CFK en su último mandato, estaba también de regreso en las cercanías de la ex presidenta. En su giro, también había influido una figura clave, con la que tenía una relación estrecha, aunque no publicitada: Jorge Bergoglio. De la Sota viajaba más de una vez por año a Santa Marta para reunirse con el papa y llegó incluso a pasar un cumpleaños suyo -el último, el 28 de noviembre de 2017- en el Vaticano, invitado por Francisco. Los visitantes de la residencia sostienen que el jesuita es un convencido de la necesidad de la unidad dentro del panperonismo.

El puente principal con Cristina, afirman cerca del ex gobernador, había sido su hija Natalia. A través de la diputada camporista Gabriela Estévez, la concejala que ahora analiza tomar distancia de Schiaretti tuvo dos reuniones con Máximo Kirchner antes de que el propio De la Sota se encontrara con el jefe de La Cámpora.

 

 

Según le dijeron a Letra P fuentes del entorno del cordobés, De la Sota, su hija y Cristina Kirchner comieron finalmente en 2018 en el departamento que la senadora tiene en Recoleta, en un encuentro que decidió mantenerse en secreto. La despedida de la ex presidenta, a través de las redes sociales, no deja lugar a dudas: otro vínculo había nacido. Aunque quizás tarde.

De esa cita en Recoleta, De la Sota se había llevado una impresión que hasta hoy conserva vigencia. Había notado a Cristina abierta a evaluar posibilidades y sin definir necesariamente que iba a ser candidata, en busca de un tercer mandato.  Sin embargo, dicen, no se hacía ilusiones.  “Va a ser candidata si le da y, si no le da, no va a ser. Cómo haría yo y como haría cualquiera”, le dijo poco después el ex gobernador a su entorno. Ahora, es su hija la que evalúa completar desde Córdoba los movimientos que había iniciado su padre a nivel nacional.