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"En Santa Fe, el rival a vencer es el peronismo"

Fantasea con repetir la experiencia Neuquén y asegura que Corral “está tercero cómodo”. No descarta un voto en blanco en un balotaje Macri-CFK y dice que Lavagna "está haciendo campaña sin hacerla".
Por 17/03/2019 10:50

Miguel Lifschitz se mueve como un actor nacional. A su ajetreada tarea de gobernador de Santa Fe le agregó un trabajo “activo” para, dice, “salir de la grieta por arriba”. Liderará una lista de diputados provinciales para que el Frente Progresista tenga el control de la Cámara baja local. Viaja cada vez más seguido a Buenos Aires y entra en contacto con figuras peronistas, radicales y de otras latitudes políticas. Todo sea por construirle un sólido armado a Roberto Lavagna.

Lifschitz cree que el presidente Mauricio Macri se convirtió en un lastre para cualquier dirigente de Cambiemos y confía en que muchos radicales abandonen la alianza. “La candidatura de Lavagna va a generar mucho ruido en Cambiemos y en el peronismo”, se envalentona. Y afirma que en su provincia puede suceder algo similar a lo de Neuquén, donde el oficialismo (el Movimiento Popular Neuquino) relegó al kirchnerismo y a la alianza que conduce el Presidente. “Acá, nuestro rival a vencer es el peronismo”, afirma. Y empuja al abismo al candidato de Cambiemos José Corral: “Arranca tercero cómodo”.

En su despacho de la Casa de Gobierno de Santa Fe, el mandatario socialista recibe a Letra P. Viste camisa celeste, sin traje. No hace falta que lo pida, sus asesores saben que tienen que prepararle el mate. Previo a la charla, repasa agenda vía audios de WhatsApp.

 

 

-¿Le costó tomar la decisión de liderar la lista de diputados provinciales? ¿La tomó convencido?

-La tomé convencido por dos motivos fundamentales. Primero, porque entiendo que con el mecanismo electoral que tiene la provincia, de boleta única por categoría, el rol de quienes encabezan es muy importante. Y segundo, porque es estratégico para el futuro de Santa Fe no solo ganar las elecciones del Ejecutivo sino, además, tener control sobre la Legislatura. Hay cambios muy importantes que quisimos promover pero no fueron posible porque tenemos una Cámara adversa, como la de senadores.

-¿Habla de la reforma constitucional?

-La reforma, la ley de educación, la ley de salud, algunas leyes en materia de justicia, leyes que tengan que ver con un esquema tributario más equitativo. Todo esto requiere un peso legislativo que no tenemos y necesitamos. Me apasiona participar del debate sobre una reforma constitucional siendo parte de la Legislatura. No lo pude hacer como gobernador. Ahora, despejada cualquier especulación respecto de posibles elecciones, me gustaría poder impulsarlo.

-¿La lista que encabeza está hecha a su medida?

-Hay gente de distintos sectores políticos, del Frente y también del socialismo. He tratado de ser fiel a algunas concepciones que hemos defendido y promovido en la Legislatura, como la paridad, que no tuvo sanción definitiva, aunque hubo un proyecto nuestro planteando la paridad en las listas. En el proyecto de reforma que estábamos impulsando promovíamos la limitación de todos los mandatos, incluidos los legislativos, por no más de dos periodos, por lo cual he procurado que en la lista no hubiera legisladores que tuvieran ya dos periodos cumplidos. Estoy muy contento con la lista que armamos.

-¿Va a hacer campaña en tándem con Antonio Bonfatti?

-Vamos a trabajar en equipo. Antonio no necesita presentación. Es muy conocido en la provincia y no requiere de un acompañamiento especial. Pero, desde luego, vamos a estar trabajando en conjunto, coordinando acciones y haciendo una campaña bien coherente para sumar en todas las categorías.

 

 

 

-¿Qué reflexión le merece el episodio que Bonfatti tuvo con Lorena Verdún, viuda de Claudio “El Pájaro” Cantero, ex jefe de Los Monos?

-Fue un episodio preocupante, porque indica el nivel de audacia que tiene este grupo: no solo organiza actividades delictivas sino que, además, desafía al poder constituido. Lo ha hecho con balaceras a domicilios de fiscales o jueces, con una balacera al Concejo de Rosario y a otras instituciones. En este caso, con una especie de desafío personal a quien es hoy presidente de la Cámara de Diputados y uno de los candidatos más firmes a ganar la gobernación. No es una excepción a las acciones que este grupo viene llevando adelante, pero obliga a todos los poderes del Estado, particularmente a la justicia, a extremar las acciones y profundizar las investigaciones.

 

 

-El peronismo tiene una PASO competitiva que enfrentará a Omar Perotti y María Eugenia Bielsa. ¿Es el rival a vencer?

-Aunque no hubiera PASO, es el rival a vencer. Las elecciones de Neuquén nos dan un indicio de cómo se va a comportar el electorado a nivel nacional y en los distintos distritos. Cambiemos llega muy disminuido a esta elección provincial. Primero, por la caída de la imagen presidencial y la imagen de la alianza como marca. Y, segundo, porque el candidato, el intendente de Santa Fe, José Corral, no está instalado a nivel provincial, no es un candidato de peso. Es más, tiene bastante imagen negativa en su propia ciudad, donde todo indicaría que va a perder las elecciones locales.

"Corral no está instalado a nivel provincial, no es un candidato de peso. Es más, tiene bastante imagen negativa en su propia ciudad, donde todo indicaría que va a perder las elecciones locales."

-¿Cambiemos arranca tercero?

-Sí, claramente. En cualquier encuesta de opinión están cómodamente terceros. La disputa se va a dar con un peronismo que ha logrado, por lo menos en lo formal, incluir a todos los sectores dentro del mismo espacio. Incluso aunque haya internas. Aunque todos sabemos que, por lo bajo, hay muchas discordias, disparidad de posiciones.

-¿El PJ podrá contener los votos del perdedor o perdedora de la PASO?

-Dependerá de cómo se desarrollen las campañas. La experiencia me dice que va a ser difícil contener ese voto en un peronismo tan fragmentado, un peronismo que, si bien ha logrado un esquema formal de unidad, en su interior no puede apagar algunos fuegos internos.

-¿Qué expectativa le genera el resultado de Neuquén, donde perdieron Cambiemos y el kirchnerismo?

-Ninguna realidad provincial es comparable, pero muestra un escenario que podría repetirse. Santa Fe, en particular, tiene la condición de ser un escenario también de tercios, de tener un gobierno progresista que no se replica a nivel nacional y que tiene un peso electoral importante. En Santa Fe podría pasar algo similar a lo ocurrido en Neuquén. Inclusive, los números de la elección podrían ser similares.

-¿Que falta para que Roberto Lavagna lance su candidatura a presidente?

-Está haciendo campaña sin hacerla y sin decirlo. Está esperando que se alineen algunos jugadores, que él cree -y yo comparto- importantes para tener una propuesta competitiva, para disputar con éxito la presidencia en una segunda vuelta con cualquiera de los otros dos oponentes. Pero que después, en el caso de ganar, tenga realmente condiciones, equipo, musculatura, como para ordenar un país muy complejo como el que se va recibir en 2020.

-¿Qué se necesita para lograr esa musculatura de la que habla?

-Se necesita sumar sectores políticos y dirigentes de un arco bastante amplio de partidos políticos. Estimo que (Lavagna) está esperando que haya voces de apoyo no solo dentro del PJ Federal o de los gobernadores sino, también, de otros sectores políticos, como el progresismo que yo represento, Margarita Stolbizer, pero también sectores del radicalismo que le aportarían un componente de pluralidad que lo haría mucho más competitivo.

 

-¿Lavagna es el candidato del establishment, como dijo Felipe Solá?

-No. El candidato del establishment es Mauricio Macri. Lo ha sido en estos años y lo es hoy. Es el candidato elegido por los grupos económicos, por sectores más conservadores, por los empresarios más importantes del país, por los medios de comunicación más importantes.

-¿No penetra en ese universo?

-Empieza a cosechar apoyos en distintos sectores de la sociedad. Empresarios afectados por la política económica y no ven perspectivas de cambio, sectores gremiales que nunca se sintieron cómodos con Cristina Fernández y que se sienten marginados por el gobierno de Cambiemos. Lavagna es una figura que puede articular distintos intereses.

 

-¿Es el candidato del establishment, como dijo Felipe Solá?

-No. El candidato del establishment es Mauricio Macri. Lo ha sido en estos años y lo es hoy. Es el candidato elegido por los grupos económicos, por sectores más conservadores, por los empresarios más importantes del país, por los medios de comunicación más importantes.

-¿Lavagna no penetra en ese universo?

-Empieza a cosechar apoyos en distintos sectores de la sociedad. Empresarios afectados por la política económica y no ven perspectivas de cambio, sectores gremiales que nunca se sintieron cómodos con Cristina Fernández y que se sienten marginados por el gobierno de Cambiemos. Lavagna es una figura que puede articular distintos intereses. En este momento de la Argentina es clave para pensar la etapa que viene, que será de transición, porque el país va a estar en un escenario de colapso económico cualquiera sea el presidente que asuma. Va a requerir de mucha experiencia, mucha capacidad de diálogo, acuerdos entre distintos sectores. Lavagna reúne esas condiciones.

-¿Piensa que muchos radicales abandonarán Cambiemos?

-Sí, es posible. Porque el radicalismo está muy incómodo en Cambiemos. El hecho de que dos gobernadores tan involucrados en el proyecto oficial, como el de Mendoza y Jujuy, hayan adelantado las elecciones es un ejemplo. Es decir, separar su destino del destino del Presidente, dejando solo a María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta como socios electorales de Macri, está mostrando claramente su disconformidad con el funcionamiento de esa alianza. Lo que ha ocurrido en Córdoba, incluso en Neuquén, donde el candidato de Cambiemos hizo una campaña absolutamente personalista, sin hacer ninguna alusión al Presidente, está mostrando las dificultades que encuentra el radicalismo.

"Si hoy desapareciera Cristina del escenario electoral por algún motivo, el principal perjudicado sería Macri."

-¿Era previsible?

-Sí. Lo habíamos advertido desde el inicio. Por suerte, la mayoría de los radicales santafesinos compartieron nuestro criterio y pueden decir con orgullo que siguen siendo fieles al ideario de Alfonsín, Illia, Alem e Irigoyen; cosa que les resulta difícil decir a muchos radicales que están en Cambiemos. La candidatura de Lavagna va a generar mucho ruido en la alianza Cambiemos y también en el peronismo.

-¿Se convirtió Macri, electoralmente hablando, en un lastre para cualquier dirigente?

-Hoy por hoy pareciera que sí, los números de imagen presidencial están indicando eso. Sigue teniendo una intención de voto importante, fundamentalmente en un escenario de confrontación con Cristina Fernández, porque eso lo favorece. Pero creo que si hoy desapareciera Cristina del escenario electoral por algún motivo, el principal perjudicado sería Macri.

-Lavagna se pronunció en contra de la despenalización del aborto. ¿Es un escollo para el armado de este nuevo espacio?

-Si estamos hablando de un espacio transversal, plural en lo político, también tenemos que ser flexibles a la hora de compatibilizar ideas sobre algunos temas que son muy ríspidos y polémicos como es el caso del aborto legal. Nosotros tenemos una posición muy definida, muy clara. Él, personalmente, está en contra. Pero, al mismo tiempo, destaco su voluntad de respetar la posición del Congreso y la iniciativa de convocar a una consulta popular, una instancia superadora. No vamos a poder coincidir en un cien por ciento de los temas. Pero si hablamos de salir de la grieta tenemos que hablar también de una cierta flexibilidad para coincidir en algunos temas fundamentales del país y mantener divergencias sobre otros temas.

-¿A Lavagna lo imagina como líder de una tercera vía o como el candidato de la unidad del PJ y aliados?

-No creo que sea posible la unidad del peronismo. Allí conviven proyectos muy distintos. No es lo mismo Juan Manuel Urtubey que Cristina Fernández. Ni Lavagna que José Luis Gioja o Gildo Insfrán. Si así fuera sería nada más que un armado electoral que estallaría inmediatamente después o que no garantizaría ningún rumbo para el país. Para que haya un proyecto alternativo más allá de los nombres es indispensable que tengamos un acuerdo básico sobre algunos temas fundamentales, eso va a trazar una línea. No todos en el peronismo van a estar de acuerdo con esos postulados y no todos en el resto del ámbito político están de acuerdo.

 

 

 

-Lavagna se reunió con Tinelli, que se mueve cada vez más como un actor político. ¿Lo espera de socio?

-Cualquier artista, político, deportista, puede ser valioso. No hay que cerrar la puerta a nadie. Personalmente, nunca he sido propenso a farandulizar la política. Esto no quiere decir cerrarle la puerta a aquellos que quieran hacer una carrera política. El país necesita hoy una propuesta seria, responsable, un equipo de gobierno experimentado, con destreza política y conocimientos técnicos para manejar la economía, los problemas sociales, institucionales, la justicia. Esto no es cuestión de voluntarismo, de buenas intenciones o de gente predispuesta. En eso rescato el rol de la política. Nuestra propia fuerza ha promovido en algunos casos candidatos, como aquí en la ciudad de Santa Fe, que provienen de otro lugar de la sociedad civil. Pero en eso hay que ser cuidadosos y buscar personas que estén dispuestas a asumir de verdad ese compromiso.

-¿Si Macri y Cristina llegaran al balotaje, por quién se inclinaría?

-Voy  a hacer todo lo posible para no llegar a ese escenario. Sería muy negativo para mí en lo personal, para mi partido, pero sería muy negativo para la Argentina tener que elegir entre esas dos opciones, donde una gran mayoría de los argentinos termine eligiendo por contradicción, por lo menos malo. O termine eligiendo por odio a uno u otro. Cualquier presidente que surgiera de esa situación nacería ya muy debilitado, con muy poca credibilidad.

-¿Llamaría a votar en blanco?

-Tomaríamos la decisión en ese momento. En la elección anterior, en el balotaje, nuestro partido votó en blanco. Yo también entiendo que nadie quiere votar en blanco, todos queremos votar positivamente, ser parte de la realidad, tampoco es bueno el voto en blanco. Por eso sería muy necesaria que no llegáramos a un extremo como ese.