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El presidente saliente les pidió "unidad" a los radicales y lilitos durante un encuentro que tuvieron en la Rosada, pero la responsabilidad será de los jefes parlamentarios. Bullrich, ausente.

Este lunes, en su último día como presidente, Mauricio Macri encabezó un almuerzo con los principales socios de Cambiemos, donde también estuvieron la gobernadora bonaerense saliente, María Eugenia Vidal, y el reelecto alcalde porteño, Horacio Rodríguez Larreta. La reunión estuvo cargada de cordialidad, pero tuvo un objetivo concreto: anticipar cómo será la arquitectura política que tendrá Juntos por el Cambio a partir de este martes, cuando se transforme en una fuerza opositora.

Un alto funcionario de la Casa Rosada que estaba por abandonar su despacho explicó las razones de la penúltima foto que protagonizó Macri este lunes. Según confió a Letra P, el líder del PRO “será el primus inter pares dentro de una coalición que se mantuvo en pie y que le garantizó la gobernabilida durante cuatro años”.  A partir de ahora, aseguró la fuente, la convivencia entre macristas, radicales y lilitos se definirá dentro del Congreso Nacional. “De ahora en adelante, el futuro de nuestra coalición dependerá de nuestros jefes parlamentarios: así como tendrán que garantizar la cohesión de los Interbloques de Juntos por el Cambio en las dos cámaras, también deberán consolidar la salud de la coalición”, aseguró otro escudero del presidente saliente.

 

 

Para eso fueron convocados los principales representantes de cada fuerza en el almuerzo de despedida. Por el radicalismo sólo faltó el ex gobernador, flamante diputado y presidente de la UCR, Alfredo Cornejo. El mendocino no pudo viajar a Buenos Aires porque tiene que entregarle la gobernación a su sucesor, Rodolfo “Rody” Suárez, pero en su lugar estuvieron los mandatarios de Jujuy, Gerardo Morales, y de Corrientes, Gustavo Valdés. Junto a ellos también participaron las dos espadas de la UCR en ambas cámaras: el diputado nacional y titular del Interbloque de Cambiemos Mario Negri y el senador Luis Naidenoff, que tiene el mismo rol en el Senado.

 

 

Delante de toda la escudería radical, el macrismo sentó al senador por Misiones, Humberto Schiavoni, que detenta la presidencia del PRO hasta marzo, y el diputado nacional y jefe del bloque del PRO Cristian Ritondo. La Coalición Cívica, sin Elisa Carrió a la cabeza, llevó al legislador porteño Maximiliano Ferraro y al diputado nacional Manuel López para completar la lista de comensales.

Flanqueado por Vidal y Rodríguez Larreta, Macri les pidió a sus socios que preserven la unidad de la alianza en esta nueva etapa opositora. "Hay que sostener la unidad, no tengamos miedo, vayamos juntos a hablar con ellos, no lo hagamos por separado", les pidió Macri a sus invitados. 

A pesar de la directiva, en la Casa Rosada llamó la atención la ausencia en el almuerzo de la ministra de Seguridad saliente, Patricia Bullrich. La ex funcionaria es impulsada por Macri para suceder a Schiavoni en la presidencia del PRO a partir de marzo próximo. Pero, tal como reveló este portal, Vidal no está de acuerdo con promover a Bullrich como jefa del partido, porque “excluye más de lo que incluye”. Para la gobernadora saliente, el partido amarillo requiere una figura que tenga la capacidad de sumar aliados y que no se concentre solamente en el núcleo duro de votantes de la alianza.

 

 

Cerca de Macri, a pocas horas de abandonar la Rosada, eludieron las consultas sobre la ausencia de Bullrich y reflejaron el rol que “debería ocupar” Vidal. “Patricia empieza desde mañana una nueva etapa y todavía tiene que tomarse su tiempo para aprender el nuevo liderazgo del partido. Vidal tiene lo suyo, porque todavía tiene que conducir nuestros bloques dentro de la Legislatura bonaerense”, explicó un funcionario  de Macri para justificar la llamativa ausencia de la futura titular del partido amarillo.

El faltazo sembró interrogantes sobre el papel que tendrá Bullrich en una coalición donde “los fierros” quedarán en manos de los caciques parlamentarios. Aún así, otro colaborador del presidente saliente que participó del almuerzo aseguró que “ella (por Bullrich) contará con todo el respaldo de Macri para conducir el partido”.

 

 

La última comida de Cambiemos en la Casa Rosada se concretó luego de una semana amarga para la unidad que Macri les reclamó a sus socios. El bloque del PRO afrontó la partida de tres diputados electos en 2017 y Macri tuvo que aceptar la constitución de un minibloque de aliados provinciales para evitar una estampida mayor a manos de los diputados electos que reivindican su identidad peronista y que podrían abandonar el espacio a partir de marzo próximo. Para evitar una sangría mayor, la semana pasada Macri y Bullrich acusaron de “traición” a los que pegaron un portazo, en un mensaje más orientado a los que podrían protagonizar un cisma aún mayor en el bloque que ahora conduce Ritondo.

 

 

EL MENSAJE DE "MOMENTOS". El domingo por la noche, 12 horas antes del almuerzo, Macri anticipó parte del mensaje que les dedicó a sus socios en la Casa Rosada. En la entrevista que le concedió a un funcionario de su gobierno, el mandatario saliente buscó abrir el juego dentro de la alianza para evitar más rupturas. "Me parece bien que quieran competir para ser quien representa a Juntos por el Cambio. Eso habla de que tenemos dirigentes valiosos, así es que hay tiempo". Insistió con mantener "la unidad" y aseguró que se encargará personalmente de evitar las fugas.

En sus propias palabras, Macri se encargará de "coordinar" el proceso de unidad de Juntos por el Cambio. "Me eligieron para que lidere un proceso de cambio en la argentina y que dejásemos atras décadas de frustraciones, de enojo, de resignación y que nos conectásemos con nuestras capacidades, con nuestro compromiso. Empezamos, pero recién empezamos, nisiquiera a mitad de camino, estamos en el camino, este es un proceso que recién comenzó", sostuvo.