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Luego de años de asistencia perfecta, el faltazo del Presidente al evento que lo cobijó como propio desconcertó a los CEOs. El vacío de su rival, Fernández, dejó a la reunión sin la política.
Por 18/10/2019 9:42

MAR DEL PLATA (Enviado Especial). "Hoy fue el Día de la Lealtad, mañana el de la deslealtad", se rió un importante empresario del consumo masivo en diálogo con Letra P. La noche del jueves 17 de octubre, en el ocaso del día peronista, el banco HSBC abrió las puertas del Hotel Costa Galana para su clásica fiesta en el Coloquio de IDEA. Este viernes, Mauricio Macri debía cerrar la edición 55 de una reunión empresaria a la que tuvo asistencia perfecta en su gestión y que, además, fue su pago chico, su casa segura cuando el resto del Círculo Rojo empezó a ralearlo por los efectos de la crisis y lo que, cree, que fue una mala gestión. 

 

 

Cuando los directivos de IDEA se enteraron de la noticia se quejaron fuerte hacia adentro. Luego, en público, jugaron la lógica asegurando que "a una semana de las elecciones no se le puede pedir más".

Los más críticos se preguntaban en los pasillos quién estaba gobernando mientras Macri giraba por 30 ciudades en 30 días con la marcha del #SíSePuede. Fueron los menos. Uno de ellos fue el CEO de Swiss Medical, Claudio Belocopitt, que explicó la ausencia aseverando que el recibimiento no hubiera sido todo lo bueno que fue en años anteriores.

Belocopitt es uno de los pocos dueños que caminan en los pasillos de IDEA y los dueños hablan en un idioma diferente al de los gerentes que reinan en el Coloquio. Dicen lo que en realidad ocurre y sienten. Por eso, Macri se sintió siempre cómodo en la reunión marplatense y padeció, en la otra esquina, cuando se enfrentó cara a cara con los que pagan salarios. 

 

Belocopitt, uno de los pocos dueños en el Coloquio, explicó el faltazo de Macri.

 

Este viernes, el Presidente estará en Corrientes embarcado en ese tour por el país, razón con la que justificó el faltazo. Una particularidad: cerca de las 20, hará una video conferencia con la cena de cierre del Coloquio, un rato después de terminar en Corrientes. Un experimento extraño que no sólo no convenció a los que pagaron casi $100.000 por tres días en Mar del Plata, sino que ya empezó a generar un éxodo de gerentes de regreso a Buenos Aires. En general, los viernes al mediodía muchos se vuelven a su pago, pero en esta edición la peregrinación subió en volúmen. 

 

Hubo quejas, también, por la ausencia de Fernández y sus alfiles. 

 

La ausencia de Macri vació de política a un evento que tuvo al candidato de Consenso Federal, Roberto Lavagna, y a la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidalen la apertura. Como se esperaba, tampoco tuvo primeras líneas del Frente de Todos. A ciencia cierta, Macri fue el único avisado con tiempo prudencial para que asistiera un político de peso. A Axel Kicillof lo convocaron con menos de un mes de antelación y recién después del resultado de las PASO. Se bajó. A Alberto Fernández un poco antes. No fue y tampoco mandó a sus alfiles. Del núcleo duro del espacio, sólo apareció Fernando "Chino" Navarro, del Movimiento Evita. 

Enojó a los CEOs, de todos modos, que Fernández no haya enviado a su superministro, Matías Kulfas, o alguien que representara su pensamiento. A su favor deberá decirse que desde 2003 a 2015, excluyendo una participación de Lavagna como ministro, nunca el kirchnerismo asistió al evento. Nicolás Trotta, uno de los referentes de los jóvenes albertistas, explicó así el faltazo en A24: "Estamos en el tramo final de una campaña intensa. La agenda no lo permite, pero las reuniones como el Coloquio de IDEA son importantes para la Argentina que se viene. Alberto Fernández se reunirá con los sectores para lograr acuerdos".

 

Lavagna, único presidenciable en el Coloquio.

 

Entre los lúcidos del Coloquio hay autocrítica por el vacío y un IDEA deslucido. "Nos quedamos en el medio, no entendimos qué pasa", se sinceró un gerente de laboratorios. Nadie esperaba el resultado abultado de las PASO y le costó a una organización alineada con Cambiemos, que estos años jugó fuerte, reformular con éxito una agenda, a contramano de lo que ya hicieron cámaras con representación real, como la UIA, Camarco, la Mesa de Enlace y hasta los bancos.

En IDEA se habló todo el evento como si Fernández ya fuera presidente, pero con un dejo de resistencia a creer que vaya a serlo. En ese mar de confusión, fue precisamente Vidal la que dejó en claro lo que se juega y cómo se juega. Como pocas veces antes, no arengó el voto a Cambiemos y, en un mensaje de despedida, avisó que será la que conduzca al oficialismo en la oposición. Un problema: a diferencia de otras cámaras empresarias, en IDEA todavía hay resistencia -lógica en algunos casos- a un escenario político distinto.