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Luego del debate, el candidato del Frente de Todos tuvo reuniones y actividades en Rosario. Perotti, el armador de la agenda. Bielsa, organizadora de un foro.
Por 15/10/2019 11:59

“Omar es un amigo que conozco hace muchos años” y “gracias María Eugenia”, dos mantras que el candidato del Frente de Todos, Alberto Fernández, verbalizó más de una vez este lunes en Rosario. El ex jefe de Gabinete renovó sus votos de confianza para con la dirigencia del PJ santafesino, que luego de 12 años recuperó la tercera provincia del país.

 

 

La elección de Santa Fe como ciudad del debate le permitió a Fernández volver a encontrarse con sus laderos provinciales. Apenas aterrizó en el aeropuerto de Paraná se vio rodeado de todo el PJ, de Perotti para abajo.

No había otra cosa de qué ocuparse que no sea la exposición de cruces, chicanas y propuestas que se realizó en la Universidad Nacional del Litoral. A Perotti, que por el momento le escapa a la entrevistas de coyuntura local, le tocó el rol de vocero, portavoz de la andanada albertista.

 

 

Sonó convencido, marcó cruciales diferencias con el presidente Mauricio Macri y auguró que con el candidato de Todos cumplirá con las perspectivas depositadas. “La expectativa es que Alberto  sea el presidente, la llama de la ilusión está en la seriedad con la que se trabaja”, lo mimó, inclaudicable.

Bielsa, en tanto, tuvo acceso al bunker donde el candidato esperó el ingreso a la sala de debate. Se movió a la par de toda la comitiva albertista y, a su estilo, fue también una de las espadas discursivas del peronismo.

 

 

Entre ellos no hay resquemores. Perotti le ganó las PASO provincial y luego la rosarina se subió a la campaña sin dudarlo. Ahora, el tiempo los puso en otro lugar, en un sitio de responsabilidades grandes.

Lo más jugoso para el rafaelino y la rosarina les llegaría el lunes no laborable. Perotti, como la primera visita de campaña de Fernández a la provincia, le armó la agenda de cumbres. El candidato solo escuchó y acató.

No hubo un raid de actos y reuniones como en las recorridas previas a las PASO. Fernández permaneció en Santa Fe hasta casi el mediodía y ahí emprendió el viaje a Rosario, donde se alojó en el hotel de una cadena internacional.

Allí, en el piso 15, se encerraron Perotti y Fernández a mantener “reuniones políticas”, como se anunció a media mañana. Por gestión del gobernador electo, el presidenciable recibió al intendente electo de Rosario, el progresista Pablo Javkin, acuciado por los números rojos del Municipio que asumirá en menos de dos meses. Luego, se vio la cara con el socialista “díscolo” Eduardo Di Pollina, el mismo que anunció que lo va a votar. Luego, Perotti y Fernández se fueron juntos, casi en silencio, a visitar la empresa de biotecnología Bioceres.

 

 

Perotti se convirtió en un socio estratégico para el candidato. En un eventual gobierno, será el líder de una suerte de liga de gobernadores. Tendrá diálogo directo con Fernández y no escatimará si le toca ser vocero otra vez.

Bielsa, en tanto, llegó más temprano a Rosario. Desde el mediodía le tocó comandar la organización del Foro de Ciudades, que se realizó en el salón Metropolitano. Convocados por la Federación Argentina de Municipios, reunió a 2.500 intendentes de todo el país. “Hábitat, Federalismo e Identidad”, fue el slogan de la actividad que empezó al mediodía y cerró Fernández pasada la tardecita.

Sobre el fin del foro, en el escenario, Fernández los sentó a su lado. Completaron la mesa la vicegobernadora electa Alejandra Rodenas y el victorioso gobernador electo de Chaco, Jorge Capitanich.

 

 

A la hora del discurso, remarcó que “su amigo” Perotti fue un “gran intendente” de Rafaela. “‘Sigan el ejemplo de Rafaela’, decíamos con Néstor”, contó. Y aventuró que el senador nacional “va a ser un gran gobernador”.

Bielsa le entregó un informe con las conclusiones del foro y Fernández se refirió a ella como parte de su grupo. “Es parte de mi equipo, estamos trabajando con ella en Hábitat y Vivienda”. La arquitecta rechaza por el momento todas las consultas sobre su rol futuro, pero tiene aroma a ministeriable.

 

 

Tras doce años de socialismo y peronismo fragmentado, La Invencible pasará al centro de la escena en una presidencia de Fernández y jugará un rol preponderante en la construcción política del candidato. Santa Fe al poder.