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Fernández optó por no hacer medios en Santa Fe, pero delegó la ardua tarea en un local. El yeite acusatorio del oficialismo, Del Plá, de La Plata a Santa Fe sin escalas. Menú ejecutivo para todos.
Por 14/10/2019 9:34

SANTA FE (Corresponsal) El candidato a presidente por el Frente de Todos, Alberto Fernández, optó por no hablar con los medios después del debate. Pero tuvo en el gobernador electo anfitrión, Omar Perotti, a un alfil todo terreno para defender su performance ante los micrófonos. El rafaelino, habitualmente huidizo a las entrevistas, al menos en este proceso de transición, enfrentó las cámaras en un sinfín de ocasiones antes y después del evento, entró todas las veces que se lo pidieron a los mini estudios de TV montados en las aulas de la sede de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y respondió sobre todos los temas que le preguntaron.

 

 

EL "DEDITO” DEL MACRISMO. En reiterados momentos, dentro del debate, Fernández le marcó “mentiras” a Macri con el dedo índice en alto. Lo hizo en varios tramos de todos los bloques. Pero recién en la segunda mitad del show, después del corte, el presidente Mauricio Macri se lo marcó. “Volvió el dedito acusador, la canchereada, el kirchnerismo no cambió”, le espetó el candidato de Juntos por el Cambio. Después, tanto en los pasillos como en las redes sociales, el “dedito” cobró vida y se convirtió en el eje de las críticas oficialistas a Fernández.

 

 

LA IZQUIERDA VIAJERA. La diputada nacional candidata a vicepresidenta por el Frente de Izquierda, Romina Del Plá, fue de una de las primeras autoridades en llegar a la sede de la UNL. Lo hizo antes de las 18, tres horas antes del inicio del debate. A los medios que transmitían en vivo les cayó bárbaro para matizar semejante espera. La legisladora llegó a la ciudad capital sin escalas desde La Plata, epicentro del Encuentro Nacional de Mujeres. Terminó su intervención en la capital bonaerense y se subió a un colectivo para acompañar a su compañero de fórmula, Nicolás del Caño.  

 

 

MILA CON PAPAS. Escaseó el catering en el sector de prensa e invitados. Para combatir el frío que sorprendió después de la lluvia solo había café y té. Para comer algo abrió sus puertas el comedor universitario de la sede, que ofreció un menú ejecutivo más que económico que fue aprovechado en abundancia tanto por periodistas como por colaboradores de los candidatos. Milanesa con papas fritas y gaseosa, a 190 pesos. Bastaba con tener paciencia porque la comanda venía demorada.