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Con internas al desnudo, los gobernadores cuidaron la paz propia y ajena

En la cumbre del CFI se evidenciaron las diferencias entre duros y dialoguistas. Le entregaron a Macri la foto que buscaba y patearon para adelante la discusión por la letra chica del ajuste.
Por 11/09/2018 18:50

Aunque la discusión por la letra chica se terminará de cerrar en el Congreso, el Gobierno nacional se llevó este martes un alivio de la reunión que mantuvo el ministro Rogelio Frigerio con los gobernadores en el Consejo Federal de Inversiones (CFI). La Casa Rosada consiguió que los mandatarios anunciaran su apoyo a un presupuesto “equilibrado” y evitaran las declaraciones incendiarias, en un clima áspero que dejó en evidencia la fractura interna del peronismo, dividido entre dialoguistas y refractarios.

Fue Carlos Verna el que llevó la voz cantante de los más combativos contra el plan de ajuste del Gobierno. El pampeano disparó contra sus propios colegas ni bien llegó al hall del edificio de Retiro, donde acusó a algunos gobernadores de estar “más cerca de Macri que de Perón”. Las declaraciones de Verna marcaron el devenir de lo que sucedió en el CFI antes y después del encuentro del que participó Frigerio.

 

 

El ministro del Interior llegó a las 12 y subió directamente al séptimo piso, donde lo esperaban los mandatarios, algunos de los cuales se encontraban allí casi dos horas antes. El encuentro se extendió durante dos horas y media, más de lo que los dirigentes habían calculado en la previa.

La negociación fue áspera y marcó claramente la división interna de los gobernadores, que solamente coincidieron en la decisión de no avanzar en la firma de una adenda al Pacto Fiscal hasta tanto el Ministerio de Hacienda no envíe la letra chica del Presupuesto. “Hay apoyo político, pero no es un cheque en blanco”, marcaron.

El Gobierno puso sobre la mesa de negociación la posibilidad de firmar una adenda al Pacto Fiscal en lo que tiene que ver con el impuesto a los sellos y bienes personales, pero insistió en su posición de no tocar la rebaja prevista en el consenso para Ingresos Brutos, a pesar del reclamo de las provincias.

La discusión quedó, por ahora, “en una laguna”, según describió uno de los mandatarios provinciales, pero unificó el criterio de los gobernadores, que se negaron de manera conjunta a firmar la modificación al pacto fiscal hasta tanto no ver el Presupuesto, que el Gobierno deberá enviar al Congreso antes del sábado 15.

La coincidencia en ese punto no escondió, sin embargo, la distancia entre los gobernadores. Con las posiciones duras que expresó Verna se alinearon Alberto Rodríguez Saá (San Luis), Juan Manzur (Tucumán), Gildo Insfrán (Formosa) y Alicia Kirchner (Santa Cruz). Más conciliadores con el oficialismo, e incómodos ante algunos planteos que consideraron “demasiado confrontativos” por parte del pampeano, estuvieron Juan Manuel Urtubey (Salta), Juan Schiaretti (Córdoba), Omar Gutérrez (Neuquén), Domingo Peppo (Chaco) y, en menor medida, Sergio Uñac (San Juan). Los demás transitaron el carril intermedio. En el séptimo piso del CFI estuvieron, además Rosana Bertone (Tierra del Fuego), Gerardo Zamora (Tierra del Fuego), Alberto Weretilneck (Río Negro), Lucía Corpacci (Catamarca), Hugo Passalacqua (Misiones), Mariano Arcioni (Chubut) y Sergio Casas (La Rioja). Ausentes con aviso estuvieron Miguel Lifschitz (Santa Fe) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), que enviaron en su lugar a los ministros Gonzalo Saglione (Economía) y Pablo Farias (Gobierno), por el lado santafesino, y al presidente del Senado entrerriano, Aldo Ballestena.

 

 

LA GRIETA FEDERAL. Los funcionarios del Gobierno nacional tomaron nota de la división interna, evidente desde hace meses, e intentaron dialogar con el sector más duro. En líneas generales, dejaron en claro que será el oficialismo el que asumirá el costo político del ajuste y los recortes y solo pidieron respaldo político, la foto con el Presidente y el acompañamiento a la idea de que el Presupuesto debe ser equilibrado.

Hasta los más duros, como Rodríguez Saá, coincidieron con la necesidad de que las cuentas públicas estén equilibradas. El ministro Frigerio tuvo a su cargo la tarea de convencerlos de que sostengan públicamente esa idea, aunque cuestionen temas puntuales del Presupuesto en el Congreso. Dicho de otro modo: que den un respaldo general y después discutan la letra chica, para dar una señal de gobernabilidad a los mercados.

“Llegamos a la conclusión, creo que así lo están expresando todos los gobernadores, de que es muy importante facilitarle al Gobierno nacional la posibilidad de contar con la herramienta de gestión más importante, que es el Presupuesto. Hay un consenso total respecto a este punto”, dijo el ministro Frigerio al dejar el edificio de Retiro.

El ministro había llegado acompañado por el secretario de Interior, Sebastián García De Luca; el secretario de Provincias y Municipios, Alejandro Caldarelli; el subsecretario de Relaciones con Provincias, Paulino Caballero; y el secretario de Hacienda, Rodrigo Pena.

La salida de los funcionarios del edificio de Retiro marcó otro punto de quiebre para los gobernadores. Mientras los más dialoguistas se retiraron casi al mismo tiempo que Frigerio, los identificados con el grupo de los más duros se quedaron en el séptimo piso, donde se reunieron con dirigentes de la CGT. "Coincidimos en que el Gobierno tiene que contar con un Presupuesto, que tiene que ser equilibrado", dijo Schiaretti al salir. El cordobés aclaró que, de todas formas, la ley no estaba acordada. "Hay que discutirla en el Congreso", dijo. 

Los gremialistas habían sido convocados por el grupo de gobernadores que lideran Manzur, Verna a Insfrán, tal como sucedió en las últimas reuniones que mantuvieron en el edificio ubicado en la calle San Martín. Hasta allí llegaron los triunviros Héctor Daer y Juan Carlos Schmid, José Luis Lingeri, Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Antonio Caló y Omar Maturano. Sin embargo, los sindicalistas no pudieron ingresar a la reunión con Frigerio y debieron esperar en un salón contiguo al que se encontraban los gobernadores y el ministro.

 

 

RANCHO APARTE. Una vez finalizado el encuentro de los mandatarios provinciales con los funcionarios nacionales, los sindicalistas se reunieron con Manzur, Insfrán, Rodríguez Saá, Verna, Zamora, Corpacci, Bertone y los senadores nacionales José Mayans (Bloque Justicialista) y Marcelo Fuentes (Frente para la Victoria). A diferencia de lo sucedido en las reuniones anteriores, esta vez no fueron de la partida Sergio Massa y Miguel Ángel Pichetto.

La previa del encuentro ya había marcado diferencias entre los gobernadores en la convocatoria. Mientras que el sector de los más duros insistía en la necesidad de integrar a Massa y a la CGT al convite, los más dialoguistas se opusieron a la presencia del líder del Frente Renovador, a quien se niegan a darle volumen político para una eventual candidatura. A la hora en la que los gobernadores se reunían en el CFI, Massa se entrevistaba con el embajador de España en Argentina, Francisco Núñez. La invitación a Fuentes también generó resistencias. Algunos gobernadores habían planteado la necesidad de hacer partícipe de las conversaciones por el Presupuesto a los representantes del kirchnerismo, pero habían chocado con la resistencia del sector de Pichetto.

Según pudo saber Letra P, en el borrador que presentaron los funcionarios nacionales, se prevé un 0% de crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) para 2019, un dólar promedio de 40 pesos (42 para fin de año) y una inflación del 23%. En tanto, para 2018, se estima un dólar promedio a 38 pesos, una caída del 2,4% del PBI y un 42% de inflación.

La discusión está lejos de cerrarse. El Gobierno tiene plazo hasta el sábado 15 para enviar el Presupuesto al Congreso, donde empezará el debate concreto. Con la foto con los gobernadores, el Presidente habrá ganado tiempo y un poco de tranquilidad para mostrar a los mercados.