El funeral del Indio Solari dejó flotando el dulce perfume de la tempestad en el cielo de la Argentina anómica de Javier Milei, la del individualismo del sálvese quien pueda y como pueda y quien no pueda que se joda.
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La muerte del fundador de Los Redondos, que más que muerte es un paso a la inmortalidad, provocó una conmoción y una movilización populares que no ocurrían en el país desde el fallecimiento de Diego Maradona, el 25 de noviembre de 2020.
La misa pagana de despedida empujó a la comunidad ricotera, una masa infinita de amplísima transversalidad generacional, a expresar su tristeza y a celebrar al ídolo, protagonista de un fenómeno social y cultural al que cuesta encontrarle comparación, en la calle, donde las personas ejercen su condición de sujetos sociales.
velorio del Indio Solari
La Argentina que despide al Indio Solari
El pueblo devoto del Indio Solari puso en cadena nacional otra Argentina, una que se lleva pésimo con la que predica Milei -fue toda una experiencia ver el show de malabarismo que debieron ensayar quienes ejercen a diario, en los canales de noticias, vocerías inflamadas del gobierno que aborrece a ese país que cree haber derrotado-.
La Argentina que salió a la calle con la única intención de reunirse en la congoja para hacer menos dolorosa la pérdida y sentirse cobijada en un duelo colectivo.
Es la de quienes no conciben la vida sino en comunión con sus pares.
La de quienes no son capaces de ser felices si sus vecinos la pasan mal.
La de quienes se completan en el vínculo afectuoso y solidario con los otros.
Es la Argentina que le dice a la otra, a la del individualismo y el sálvese quien pueda, que no, que nadie puede salvarse solo.
La despedida del Indio Solari, una revolución
En la Argentina libertaria, el funeral del Indio Solari es una revolución; un rayo de necesaria subversión.
La de una Argentina silenciosa que no tiene capacidad de lobby ni micrófonos poderosos ni estrategias de bigdata.
Es la que necesita la calle para gritar y que cuando sale, grita tan fuerte que hace temblar a la otra.
Por eso el protocolo de vaciamiento del espacio público a palos, balas y gases.
Por eso el Congreso negado para el funeral.
Por eso la despedida del Indio Solari es, hoy, una revolución que trae el perfume de la tempestad.
Velorio del Indio Solari
El rol del peronismo
Sí, claro, el peronismo, que gobierna el conurbano, organizó en Avellaneda el teatro de la rebeldía para asegurarse de que la irrupción de la otra Argentina no terminara en caos y pasto para el León.
Tal era la relevancia de la ocasión, que Máximo Kirchner y Axel Kicillof se avinieron a quebrar una incomunicación que acumulaba siete meses y medio: no hablaban desde la noche del 26 de octubre de 2025, en el escenario de la derrota en las elecciones legislativas nacionales.
Toda movilización popular es política. Y está bien.
"El Indio no murió. Vive en todos nosotros porque nos dio una segunda oportunidad a los que creíamos que no la teníamos", dijo un flaco que paró a hablar con TN después de llorar frente al cajón del ídolo inmortal.