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Desde el jardín

El proyecto del peronismo internacional PRO de llevar al mayordomo del Palacio San Martín a la gobernación de Santa Fe. La ayudita de Fantino y el fantasma de la sociedad destituyente Carrió-Prat Gay.
Por 01/12/2018 11:32

Hace exactamente dos meses, lo estaban renunciando de mala manera. Hoy, en cambio, es uno de los altos exponentes de un megadespliegue que lo excede, pero lo tiene en el distinguido rol de mayordomo oficial. El peronista Jorge Faurie puede sentirse orgulloso y a tono con una política exterior que encarna Mauricio Macri. La cumbre el G20 lo exhibe ante el mundo como el canciller del gobierno argentino que más respaldo internacional recibe en mucho tiempo, pese a sus fracasos repetidos.

Tiene que hacer un equilibrio dificil. Salir a explicar desde fallas de protocolo inexplicables, como el no recibimiento de Gabriela Michetti a Emmanuel Macron, hasta tensiones de fondo que dejan mal parado al Presidente, como la afirmación de la vocera de Donald Trump acerca de las políticas depredadoras de China.

Ex jefe de Protocolo de Carlos Menem, ex embajador en Portugal y Francia, el sucesor de Susana Malcorra llegó al gabinete hace un año y medio para ejecutar sin ningún margen de autonomía la política diseñada en la Casa Rosada. Lo hizo gracias a los oficios de Fulvio Pompeo, otro pejotista internacional que se inició con Carlos Ruckauf, transitó desde adentro los primeros años del kirchnerismo y se recicló en tiempo récord bajo el ala del macrismo.

 

 

Secretario de Asuntos Estratégicos en línea permanente con Marcos Peña, Pompeo -no Faurie- es el funcionario que acompaña a Macri en cada una de las reuniones bilaterales que lleva adelante en el exterior. El verdadero canciller en las sombras.

Sin embargo, no hay tensión sino subordinación. Faurie y el superior Pompeo se iniciaron en política de la mano de Ruckauf, el ex gobernador bonaerense que pasó de comerse la cancha en tiempos de Fernando De la Rúa a salir en estampida desde la provincia hacia la beca de la Cancillería, en aquel diciembre explosivo de hace 17 años.

Así como cuenta con su respaldo en el corazón del macrismo y disfruta su cuarto de hora con el G20, Faurie carga con detractores de alto voltaje dentro del oficialismo, como Elisa Carrió. La jefa de la Coalición impugnó incluso su designación en 2017: ya entonces anhelaba que su lugar fuera ocupado por Alfonso Prat Gay.

 

 

Faurie acredita una historia prolongada que une al peronismo con el protocolo. Era el director de Ceremonial del bonaerense Ruckauf cuando Diego Guelar -el actual embajador en China- era secretario de Relaciones Internacionales de la provincia. Cuando el ex ministro de Trabajo de Isabel Perón huyó de la gobernación, Faurie se convirtió en su vicecanciller.

Sin embargo, su militancia en el PJ no sabía de bandos en disputas ni apetencias personales. Amigo y socio de Ramón Hernández, Faurie se tuvo que ir de la Cancillería en 2002 cuando se reveló que le había renovado el pasaporte diplomático al histórico secretario de Menem. Juntos integraban la sociedad Costes SRL, con domicilio legal en el Alvear Palace Hotel. Por ocultar ese emprendimiento, fue denunciado ante la Oficina Anticorrupción. Son los antecedentes que no olvida Carrió.

Los postulantes de Cambiemos en Santa Fe son poco conocidos a nivel nacional y corren desde atrás a los favoritos Perotti y Bonfatti.

AMPAÑA PRO. A punto de cumplir 67 años y con 43 de carrera diplomática, Faurie no sólo está unido a Ruckauf por el origen y los colaboradores que conserva desde aquel tiempo, como su actual jefe de Gabinete, Hernán Bielus, otro de los rescatados por Pompeo. También, por una novedad que hoy puede quedar opacada por la primacía de Donald Trump y Xi Jinping pero que es considerada el dato más saliente puertas adentro de la diplomacia, según dijeron a este portal funcionario de carrera.El canciller de Macri fantasea con hacer el camino inverso al del ex vicepresidente de Menem: pasar del Palacio San Martín a la política y al poder ejecutivo provincial.

Faurie nació en Santa Fe y, aunque dedicó gran parte de su vida al servicio exterior, alguien en la Casa Rosada lo está tentando con la idea de que puede ser el candidato a gobernador de Cambiemos en una provincia que hoy dominan en las encuestas el peronista Omar Perotti y el socialista Antonio Bonfatti. Los postulantes de la alianza gobernante son poco conocidos a nivel nacional y corren desde atrás: el intendente de Santa Fe capital, José Corral, que fue un presidente sin luces del radicalismo nacional, y el macrista rosarino Federico Angelini, un diputado nacional que dirige el PRO en la provincia que gobierna el socialismo hace 11 años.

También con bajo nivel de conocimiento, la candidatura de Faurie es parte de una probeta que ensaya Pompeo, con el aval de la factoría que ya encienden Peña y Jaime Durán Barba hacia el año electoral.

La candidatura de Faurie es parte de una probeta que ensaya Pompeo, con el aval de la factoría que ya encienden Peña y Durán Barba.

a aparición del canciller en radio y televisión, en la mesa de Mirtha Legrand y en la primera línea de un gabinete con escaso relieve político, es parte de la lógica puesta en escena de la Casa Rosada para la despedida de Macri como presidente del G20.

Pero, además, incluye un capítulo para el sucesor de Malcorra, muchos más identificado con la cruzada antichavista que le gusta emprender al hijo de Franco. No termina de quedar claro por qué Faurie se presta al experimento que está en marcha. Si es una manera decorosa de abrir la puerta que buscan al lado del Presidente para sacarlo de escena o si es parte de una ambición real y personal en materia política que cubre una necesidad del macrismo electoral.

La salida del ex ruckaufista puede habilitar distintos escenarios. La posibilidad más clara es de un regreso al gobierno de Prat Gay, en un rol que hace rato pretende y que fue anunciado por última vez desde el oficialismo el 2 de setiembre pasado, en aquel traumático fin de semana de Olivos que terminó en un bleff. Si Prat Gay acepta, podría ser.

 

 

UNA PUERTA ENORME. El lanzamiento formal de Faurie lo hizo casi de madrugada otro santafesino identificado con el macrismo, Alejandro Fantino, en la semana previa al G20. En una entrevista que se extendió con intervalos a lo largo de 45 minutos y se saturó de elogios, el conductor de “Animales Sueltos” puso todo para instalarlo como político. “Explicás tan bien, Jorge, las cosas; sos simple, no das mucha vuelta”; “entiendan lo efectivo que es para contar las cosas, labura 24 por 24”; “ustedes en tu equipo no venden humo, han abierto infinidad de mercados y no lo sabe la gente, eso es laburo de tu equipo”, le dijo el animador de las medianoches en América. Un entusiasmo que, tres años después, no es fácil de generar por parte de Cambiemos.

-¿Te gusta la política?

-Me gusta.

-¿Tenés ganas de jugar políticamente?

-Muchas veces he jugado con esa idea, pero uno en política tiene que hacer una mayor trayectoria que la que yo he hecho. He vivido mucho tiempo fuera del país. Pero, de todos modos, pienso: soy santafesino como vos y siempre pienso que a lo mejor en Santa Fe hay algún conchabo para mí. Uno en política ocupa un lugar que busca pero que también los demás le dan.

-Sabés que, a partir de este momento y con esta declaración, abrís una puerta enorme. Vos sos Cambiemos.

 -Soy Cambiemos (...) Tuve mayor cercanía en algún momento con el peronismo.

-Acabás de erigirte en este momento como candidato en Santa Fe. No te diste cuenta lo que acabás de hacer.

-No creo. Hay varios más y todos muy valiosos. No quiero poner inquieto a nadie.

-Te iría bien. Atento Santa Fe con Faurie.

 

 

La puerta enorme de la que habló Fantino, para un funcionario que se ríe de su baja estatura, es una buena metáfora del momento complicado del macrismo, entre las grandes aspiraciones y las posibilidades reales, con una recesión que no tiene fecha cierta de vencimiento. La suerte del ministro dependerá del balance que se haga dentro y fuera del Gobierno sobre la gran apuesta del G20.

De prosperar su candidatura en Santa Fe, Faurie reeditaría desde el macrismo un camino similar que ya hizo antes el ex canciller Rafael Bielsa a las órdenes del kirchnerismo. Habrá que ver si la provincia le abre la puerta a un extranjero que pasó muy lejos gran parte de su vida.

A la vidriera global de la cumbre de presidentes y a las entrevistas colmadas de elogios en televisión, Faurie le sumó en los últimos días otro movimiento que fue interpretado en la Cancillería como parte del mismo operativo: la licitación de cargos importantes que el Ministerio de Relaciones Exteriores pasó a cubrir con gente de su entorno. “Es como si estuviera abriendo el paraguas y dejando todo listo para irse después el G20”, le dijo a Letra P un funcionario de carrera. De acuerdo a esa hipótesis, el ex embajador en Francia pretende dejar el terreno preparado, con nombramientos de allegados en áreas claves, como forma de preservar poder y condicionar -al mismo tiempo- a su eventual sucesor.