ES EL MODELO

Luis Macario le marcó un límite al plan de Javier Milei: "No podemos renunciar a defender la producción"

El titular de la Unión Industrial de Córdoba respaldó las reformas macro, pero advirtió sobre el impacto de la apertura sin estrategia. Análisis y sugerencias.

En medio de un giro económico profundo, con apertura comercial en agenda y el discurso de Javier Milei que cuestiona el rol histórico del sector, la industria vuelve a quedar en el centro del debate. Y desde Córdoba, una de las plazas productivas más relevantes del país, la respuesta empieza a tomar forma de la mano de Luis Macario.

“El país del péndulo”, sintetiza el presidente de la Unión Industrial de Córdoba (UIC), para describir una dinámica que, a su entender, explica buena parte de los problemas estructurales de la Argentina: pasar de un extremo de cierre a otro de apertura sin estrategia.

La entrevista con Letra P deja una definición central que ordena el resto de su mirada: no hay posibilidad de desarrollo sin industria. Y, en ese marco, advierte sobre los riesgos de un enfoque que, en nombre de la eficiencia o la baja de precios, termine debilitando el entramado productivo. “Si no hay trabajo y no hay empleo, no va a haber consumidores al final del camino”, sentencia en productor de maní.

Entre la apertura de Javier Milei y la supervivencia

Macario no niega los problemas del modelo anterior. De hecho, reconoce que la economía argentina arrastra distorsiones profundas y que el sector industrial también ha debido adaptarse —muchas veces, dice, para sobrevivir— a un contexto adverso.

Pero plantea un punto de inflexión: la apertura no puede ser un fin en sí mismo. “Todos los países del mundo, cuando negocian, tratan de defender la producción en origen. No sé por qué nosotros vamos a renunciar a eso”, plantea.

Javier Milei y Toto Caputo
Javier Milei y Toto Caputo

Javier Milei y Toto Caputo

La referencia no es abstracta. Cita como ejemplo las negociaciones internacionales —como el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea— donde incluso economías desarrolladas establecen plazos, salvaguardas y mecanismos de adaptación para sus industrias.

El contraste, sugiere, es directo con la Argentina actual: “Pasamos de no poder importar insumos para producir a abrir completamente sin ningún tipo de definición estratégica”. En ese vaivén -o “péndulo”, en palabras propias-, el dirigente industrial insiste en que el problema no es la integración al mundo, sino la ausencia de una política productiva clara que defina qué sectores se van a sostener, desarrollar o reconvertir.

No hay país sin industria

En medio de un discurso oficial que ha cuestionado lo que denomina “fetichismo industrial”, Macario toma distancia. Sin confrontar de manera directa, pero con firmeza, plantea que la discusión está mal planteada. “¿Se puede sostener un país sin industria?”, le preguntó este medio. “Yo creo que no. Es lo que más empleo genera y lo que más derrama”, señala Macario.

La afirmación no es solo económica, sino también social. Para el titular de la UIC, el foco en el consumidor —como único beneficiario de la apertura— omite una variable clave: el empleo.

Reformas sí, pero no alcanza

Macario reconoce avances en el plano macroeconómico y valora que el Gobierno haya impulsado reformas estructurales, como la laboral. Incluso concede un punto poco habitual en el discurso empresarial crítico: “Al César lo que es del César: tuvo la capacidad de poner estos temas sobre la mesa”.

Sin embargo, advierte que ninguna reforma, por sí sola, resolverá los problemas de fondo. Y apunta especialmente al sistema tributario: “El sistema impositivo es un caos”.

En su diagnóstico aparecen los clásicos reclamos del sector: impuestos distorsivos como Ingresos Brutos; la persistencia del impuesto al cheque; derechos de exportación en un mundo competitivo; y un IVA que, además de elevado, considera regresivo.

Córdoba, la UIC y el puente con la Nación

La Unión Industrial de Córdoba no es una delegación de la Unión Industrial Argentina. Macario se encarga de marcar esa diferencia institucional. “Somos instituciones distintas. Somos socios de la UIA, no una delegación”, marca.

La aclaración no es menor: define el rol de la entidad cordobesa dentro del entramado industrial argentino. La UIC tiene autonomía, pero participa activamente en la estructura nacional a través de representantes en la mesa ejecutiva de la UIA.

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Luis Macario en la edición del Coloquio de la IUC de 2025

Luis Macario en la edición del Coloquio de la IUC de 2025

Ese esquema, explica, permite canalizar la voz de Córdoba en la discusión con el Gobierno nacional, mientras mantiene su foco de acción en la provincia. “Nuestro ámbito de influencia es Córdoba, pero tenemos representación en los espacios donde se discute a nivel país”, afirmó.

La grieta y el “enemigo equivocado”

Más allá de las variables económicas, Macario introduce una lectura política del momento. Advierte que la confrontación permanente —la “grieta”— termina siendo funcional a intereses coyunturales, pero perjudicial para el desarrollo. “Un país necesita visiones distintas, pero no tratarse como enemigos”, dice.

Con todo, el presidente de la UIC no plantea un escenario de ruptura, sino de transición. Reconoce que la economía está en un proceso de reordenamiento y que muchas tensiones actuales pueden ser parte de ese camino.

Sin embargo, pone una condición: no resignar la defensa del entramado productivo: “Nada se resuelve de un día para el otro. Pero eso no significa que tengamos que dejar de defender la industria”.

Formación para competir: la apuesta de la UIC

En paralelo a este debate, la Unión Industrial de Córdoba lanzó la Academia de la Industria, una plataforma de formación orientada a actualizar y profesionalizar al sector.

El proyecto —desarrollado junto a Capabilia, de la Universidad Siglo 21— apunta a uno de los déficit que el propio Macario identifica como centrales: el capital humano. “No hay industria competitiva sin talento y no hay talento que se desarrolle sin oportunidades de formación”, consideró.

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Luis Macario presentó la Academia de la Industria en Córdoba

Luis Macario presentó la Academia de la Industria en Córdoba

La iniciativa incluye ocho certificaciones; 33 cursos especializados, y contenidos en áreas como energía, supply chain, metodologías ágiles e inteligencia artificial.

Con modalidad asincrónica y estándares internacionales, la propuesta busca acompañar la transformación productiva en un contexto atravesado por cambios tecnológicos y nuevas demandas globales. Pero fundamentalmente, si la discusión es cómo se inserta la industria argentina en el mundo, desde la UIC entienden que “la formación aparece como una de las claves para sostener esa competitividad”.

Ércole Felippa, presidente de Manfrey 
Manuel Tagle, empresario automotriz y presidente de la Bolsa de Comercio de Córdoba

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