“Nuestra actividad es muy sensible al contexto”, advierte Ércole Felippa. En diálogo con Letra P, el ceo de la empresa láctea Manfrey analiza la situación del sector, el impacto de los mercados internacionales, la presión impositiva y el futuro de una actividad que tiene a Córdoba como principal polo productivo del país.
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Para Felippa, algunos episodios recientes —como la crisis de empresa láctea Verónica— responden a realidades empresariales particulares más que a una debacle general de la industria, un tema que atraviesa el debate entre empresarios y el modelo econónico del presidenteJavier Milei.
“No diría que hay una crisis generalizada en el sector. Hay empresas con situaciones complicadas, pero en muchos casos tienen causas estructurales que vienen desde hace tiempo, y otras que probablemente ya venían con dificultades y el contexto las agravó”, explicó.
La industria láctea argentina está compuesta por más de 600 empresas, la gran mayoría pymes. Ese entramado productivo, según el directivo, explica por qué los problemas de algunas compañías no necesariamente reflejan la situación de todo el sistema.
El peso de la industria láctea en el mercado internacional
Uno de los factores que más influyó en los últimos meses fue la caída de los precios internacionales de los lácteos, especialmente hacia fines del año pasado y comienzos de este.
“El último cuatrimestre del año pasado y el primer mes de este año fueron muy complejos por la realidad de los precios internacionales”, señaló Felippa. Sin embargo, la tendencia comenzó a revertirse recientemente: “En los últimos veinte días los precios dejaron de caer, se estabilizaron y tuvieron algún pequeño aumento. No es el gran negocio, pero permite exportar sin generar quebrantos”.
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Ércole Felippa puso en marcha en 2023 un tambo robotizado cooperativo. Hoy tiene 200 vacas y la meta es llegar a 1.200 en varias etapas.
Ese dato es clave para el equilibrio del sector. Aunque el mercado externo absorbe entre 25% y 30% de la producción, funciona como un regulador indirecto de precios.
“El mercado exportador actúa como un vaso comunicante con el mercado interno. Cuando el precio internacional es bajo, queda más producto en el mercado local y se genera sobreoferta. Cuando sube, esa presión se descomprime”, explicó.
Concentración, mito o realidad en Córdoba
En la geografía productiva del país, Córdoba ocupa un lugar central. La provincia produce aproximadamente 35% de la leche del país, lo que la convierte en la principal cuenca lechera de Argentina.
Felippa destaca además un fenómeno que caracteriza al sector cordobés: una mayor escala productiva. “La cantidad de tambos que tiene Córdoba, siendo la principal productora, es menor que en otras provincias. Eso indica que hay mayor concentración de la producción, tambos más grandes”, explicó.
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Los productores lecheros de Córdoba ganan menos que sus pares de Buenos Aires.
Fuente: Coninagro
Sin embargo, ese proceso no se replica con la misma intensidad en la industria. El empresario descarta el fenómeno de concentración industrial. "Hoy hay alrededor de 670 industrias lácteas en el país. La empresa que mayor volumen procesa llega al 11% de la producción total. En otros países ese porcentaje puede ser del 30% o incluso del 40%. Por lo tanto, hablar hoy de una concentración industrial fuerte no refleja la realidad", advierte.
Entre las empresas con mayor procesamiento aparece la multinacional Saputo -que procesa marcas como La Paulina-, seguida muy de cerca por Mastellone Hermanos, conocida por marcas como La Serenísima.
El peso de los impuestos y los costos laborales
Uno de los ejes centrales del diagnóstico empresario es la presión fiscal. Según un estudio encargado por el Centro de la Industria Lechera que Felippa preside, la carga impositiva representa una parte significativa del precio final de los productos. “En los productos que se venden en el mercado interno, casi el 40% del precio corresponde a impuestos”, aseguró Felippa.
El impacto no se limita a los tributos directos. También aparece el llamado “efecto cascada”, especialmente vinculado a Ingresos Brutos. “Muchos sectores productivos están exentos, pero los insumos que usamos sí pagan impuestos: el gasoil, las semillas, los agroquímicos, los envases. Eso se va acumulando en cada etapa de la cadena”, explicó.
Además, el empresario mencionó el peso de tasas municipales que se aplican a lo largo del país y que terminan encareciendo el producto final.
Otro componente relevante para la competitividad es el costo laboral, aunque Felippa introduce una aclaración. “Cuando hablo de costo laboral no me refiero al salario. El salario es una parte pequeña del costo laboral total. Si queremos que haya consumo, tiene que haber buen poder adquisitivo”, sostuvo.
El problema, según explicó, radica en la estructura de impuestos y contribuciones que gravan al empleo.
El modelo cooperativo según Ércole Felippa
Al frente de Manfrey, Felippa conoce de cerca el funcionamiento del modelo cooperativo. Sin embargo, relativiza la idea de que este tipo de empresas sea automáticamente más resistente a las crisis.
"La figura jurídica no tiene mucho que ver con la eficiencia. Si una cooperativa no es eficiente y competitiva, tiene el mismo problema que cualquier empresa privada. He visto fundirse muchas cooperativas por querer distribuir lo que no se genera", sostiene.
Para el empresario, la clave está en la gestión. “Manfrey es una cooperativa con todo el contenido social que eso implica, pero el concepto de eficiencia, rentabilidad y manejo fino de los recursos es fundamental”.
Consumo y cambios en la dieta
El consumo de lácteos en Argentina sigue siendo elevado en comparación con otros países de la región, aunque cayó respecto de décadas anteriores. “El país llegó a consumir entre 200 y 220 litros por habitante al año, medidos en equivalente leche. Hoy estamos por debajo de ese nivel”, explicó.
No obstante, pese a las dificultades coyunturales, Felippa mantiene una mirada optimista sobre el futuro de la lechería argentina.
-Si tuviera que definir el momento del sector en una frase, ¿qué diría?
-Argentina tiene un gran potencial lácteo, pero muchas veces las coyunturas no nos dejan verlo.
industria lactea
-¿Cuál es su diagnóstico?
-Cuando vemos cómo crece la demanda global de lácteos, la curva de consumo es más pronunciada que la de producción. ¿Quién va a abastecer esa demanda? Claramente el hemisferio sur: Argentina, Uruguay y el sur de Brasil.
-¿Hay un problema estructural?
-Sí. Tenemos que hacer los deberes puertas adentro para ser competitivos tanto en el mercado interno como en el externo.
-¿Es usted optimista en el escenario actual?
-Soy un optimista crónico, aunque es un sector muy ciclotímico. Es el efecto péndulo: cae la producción, suben los precios; suben los precios, aumenta la producción; vuelve a caer el precio y así sucesivamente. Argentina tiene condiciones extraordinarias para producir leche. Si logramos reglas estables y competitividad, es un sector con enorme potencial.