Javier Milei se quedó sin excusas: dijo que "la malaria terminó" y contó cómo será la Argentina del futuro
Ante el Congreso, prometió nuevas industrias gracias a la energía y la minería, empleos de calidad y salarios altos. "Don Chatarrín", "Don Gomín" y despidos.
Javier Milei se quedó sin excusas: dijo que "la malaria terminó" y contó cómo será la Argentina del futuro
En el "año de la grandeza argentina" y con el Congreso volcado sin pliegues a su favor, a Javier Milei se le terminaron las excusas. Su laboratorio de pulso popular lo sabe. Este domingo, gastó los últimos cartuchos de justificaciones y no le queda otra que mostrar resultados concretos: crecimiento, empleo de calidad y mejores salarios para todos.
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Ante la Asamblea Legislativa, y envalentonado por los aplausos de su tribuna, volvió a recurrir a los datos flojos de papeles de la llamada “herencia recibida”: una inflación del 17.000%, una pobreza que habría trepado al 57% si se la calculaba —¿de qué modo?— sin controles de precios, y una devaluación atribuida al peronismo, omitiendo que fue anunciada por Toto Caputo el 12 de diciembre de 2023, cuando presentó el programa económico que comenzó con un salto superior al 100% en el dólar oficial.
A ese menú de datos libertarios, el jefe de Estado sumó el costo del "riesgo kuka": "Esta aventura golpista no fue gratis. Acorde a nuestras estimaciones, se perdieron 2,5 puntos de crecimiento, es decir, el riesgo kuka nos costó 25.000 millones de dólares", dijo.
Javier Milei y la hora de mostrar resultados
Pero Milei, consciente de que necesita mostrar resultados, dio vuelta la página. "La malaria se ha terminado, la sociedad se inoculó el 26 de octubre del año pasado", afirmó y prometió: "Estamos a las puertas de un gran crecimiento económico".
Cruzado por la moral, Milei volvió a atacar -sin nombrarlos- a Paolo Rocca y a Javier Madanes Quintanilla, a quienes ubicó como emblemas de la “vieja Argentina” y señaló, en línea con la narrativa oficial, como responsables de la destrucción de empleo y el empobrecimiento del país, en sociedad con el peronismo.
Milei hizo referencia a su cruce con Paolo Rocca y aseguró: “Si no se accede a dicho capricho se amenace con adelantar el pago de dividendos para intentar poner en jaque al mercado de cambios?“
"¿Acaso les parece normal pagar la tonelada de tubo de acero 4000 dólares cuando se paga1400 y, cuando no se accede a dicho capricho, se amenaza con acelerar el pago de dividendos para poner en jaque el mercado de cambios?", acusó a "Don Chatarrín". "¿O acaso les parece normal pagar los neumáticos tres o cuatro veces más caro bajo la extorsión de tirar 920 trabajadores a la calle mientras se negocia la protección para el aluminio?", cargó contra "Don Gomín".
Y continuó con la justificación de un problema que sí permeó en el humor social: "La empresa que no puede competir quiebra y despide gente, pero es una parte de la historia. El consumidor tiene más dinero y podrá consumir otros bienes, generando empleos en otro lado. Suben los salarios y el bienestar aumenta. Salvo para este grupo de poder, todos ganan", argumentó.
La tierra prometida
Esa tierra prometida tendrá otros centros urbanos, otras industrias, menos Estado y más riqueza para todos. "En cinco años, el complejo energético por sí solo exportará u$s 50.000 millones. El Gran Neuquén será en pocos años otra de las metrópolis de Argentina", prometió.
"Muchas otras ciudades cuentan con el mismo potencial. La minería se desplegará por toda la cordillera, generando cientos de miles de puestos de trabajo", continuó.
"Esa es la base de una reindustrialización nunca antes vista. La energía barata es el insumo transversal que cambia la ecuación de localización industrial. Donde hay energía barata, hay industria pesada", prosiguió. "Veremos crecer la petroquímica, la siderúrgica, el aluminio -pero no el del tongo- la producción de hidrógeno, el procesamiento de litio y minerales críticos; veremos data centers y capacidad de cómputo en la Patagonia para la Inteligencia Artificial, al margen del capital humano enorme", enumeró.
"Impulsado por estos sectores se expandirá el sector financiero, que, ayudado por la ley de Inocencia Fiscal, empieza a recorrer el camino para triplicar su tamaño", aseveró.
El trabajo ya va a llegar
"Muchos temen que en la Argentina del mañana falte trabajo, pero nosotros no. Todas estas nuevas industrias van a suplir con creces la demanda de trabajo retirada por las viejas industrias y con mucho mejores sueldos", afirmó.
Con la reforma laboral ya sancionada, Milei se quedó sin excusas para que su modelo genere esos empleos de calidad que promete. Por ahora, crecen la informalidad y los trabajos precarizados en plataformas. Antes de la reforma "la mitad de los trabajadores estaban en el mercado informal", dijo, como parteaguas.
Las reformas que enviará al Congreso (¿un RIGI sin fecha de vencimiento y como política de Estado, como sugirió?) buscarán perfilar esa tierra prometida. Queda saber si el puente que una al viejo país con el nuevo será sólido o una estructura colgante de soga y maderas flojas que tirará a miles por el precipicio. La falta de obra pública no permite vislumbrar una gran ingeniería para la transición.