ES LA ECONOMÍA

Reforma laboral: la Argentina de las plataformas en el mundo de la IA

Más trabajadores van a las apps a complementar ingresos o sustituir la pérdida del empleo formal. Ingresos en caída libre y la discusión global soslayada.

En un escenario global en el que la Inteligencia Artificial (IA) desplaza incluso a perfiles calificados y obliga a los gobiernos a redefinir políticas laborales, la Argentina profundiza la sustitución de empleo industrial por ocupaciones más inestables. El modelo de país primarizado y orientado a servicios que promueven Milei, Federico Sturzenegger y Toto Caputo, con respaldo del Círculo Rojo, deja escaso margen para la generación de trabajo calificado.

La reforma laboral regresiva

La perspectiva para quienes trabajan es mala por donde se la mire. La reforma laboral restringe derechos y abarata costos de despidos en un momento en el que el empleo privado formal cae.

“Usualmente, el crecimiento del PBI tiene su contracara en la creación de puestos de trabajo en el sector privado registrado. Ahora bien, la dinámica reciente muestra una divergencia relevante: mientras el PBI mostró una recuperación que le permitió superar los niveles de 2023, el sector privado registrado acumula una destrucción de 176.900 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025”, indicó la consultora C-P.

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El PBI crece, pero la economía de Javier Milei expulsa trabajadores, en la antesala de la reforma laboral.

El PBI crece, pero la economía de Javier Milei expulsa trabajadores, en la antesala de la reforma laboral.

“El empleo industrial mostró una contracción ininterrumpida durante 2025: no sólo perdió más de 33.000 puestos privados registrados, sino que su ritmo de destrucción es comparable a las peores crisis que tuvo el sector”, sostuvo C-P.

En paralelo, los ingresos a la baja obligan a las familias a buscar fuentes alternativas y complementarias de sustento. En el sector privado, el salario real medido por el SIPA cayó 2,8% interanual en enero. En el sector público, la caída llegó al 16,9% en dos años.

El Instituto Argentina Grande relevó que, en el tercer trimestre de 2025, según el INDEC, la cantidad de horas trabajadas aumentó 9% interanual. En promedio, cada persona dedicó 3,5 horas más de su semana a trabajar.

Todos a manejar

La cantidad de trabajadores que se anotan en plataformas crece sin pausa y tensiona los ingresos de esas personas. La ley de oferta y demanda: a más choferes o repartidores conectados, menor es el precio del viaje y, por lo tanto, la ganancia del ahora oficialmente “trabajador independiente”.

Según las plataformas, las personas recurren a ellas como complemento de ingresos, por lo que están cómodas con la relación de no dependencia.

En Rappi, por ejemplo, detallaron que el 65% de quienes reparten se conectan tres horas por día y el 70%, hasta 20 horas semanales. En Uber proveyeron información similar: siete de cada diez conductores maneja menos de 20 horas por semana, lo que da a entender que se trata de un ingreso ocasional y hasta irregular: para pagar las vacaciones, un arreglo de la casa o del auto, algún gasto extraordinario, etcétera.

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Uber es un complemento de ingresos o la ocupación principal de cada vez más personas.

Uber es un complemento de ingresos o la ocupación principal de cada vez más personas.

Ese complemento de ingresos, habitual o no tanto, se extiende a distintas actividades. Como el profesional que dedica ratos libres a ofrecer departamentos para Remax y comparte la comisión con el rematador franquiciado. O el personal docente universitario que intenta aprovechar el viaje al aula haciendo Uber. Son casos que Letra P conoció de primera mano.

En una nota con Infobae, Rappi informó que la cantidad de personas que hicieron al menos una entrega pasó de 45.000 a 150.000 en 2025 y que proyectan crecer un 35% en 2026. Cabify le dijo a Letra P que cuenta con 45.000 conductores habilitados, cantidad que aumentó 30% en un año. Uber no reporta datos sobre las personas que generan ingresos a través de la aplicación.

Más trabajo, menos plata

Quienes conducen y reparten mercadería notan esa mayor cantidad de personas trabajadoras en las apps y la baja en sus ingresos. Eduardo Iacobelli es Don Uberto, un chofer que cuenta su experiencia manejando para Uber, Cabify y Didi en redes. En un posteo reciente, detalló que Didi bajó el viaje mínimo de 2500 a 2300 pesos, que Cabify también lo puso en ese valor y que Uber había informado un aumento de precios de hasta 10%, pero que no ocurrió. “Todas están en 2300 y pico”, describió. Las aplicaciones cobran una comisión variable, pero que promedia el 24%.

Embed - UN DIA ENTERO HACIENDO UBER EN ARGENTINA

Uber no baja la tarifa base. La merma de ingresos se da porque cae la tarifa “dinámica”, que es el plus que puede generar un conductor ante la mayor demanda de viajes. Para Don Uberto, una persona que maneja entre ocho y 12 horas diarias seis días por semana puede generar ingresos netos de entre 800.000 y un millón de pesos.

Cabify reportó que un conductor que maneja 40 horas semanales (ocho horas diarias, cinco días, por ejemplo), puede facturar “hasta 750.000 pesos” por semana. A eso hay que restar los gastos en combustible y el mantenimiento básico del auto. Y, si se trata de un vehículo de alquiler, el costo es de $360.000 por semana en la Ciudad de Buenos Aires.

Setenta horas de repartos para cubrir la canasta

En la mensajería, los ingresos son menores. Belén D'Ambrosio, secretaria general del Sindicato de Base de Trabajadores de Reparto por Aplicación (Sitrarepa) le dijo a Letra P que para cubrir el costo mensual de la canasta básica total del INDEC para enero ($1,3 millones) un repartidor requirió de 70 horas semanales de trabajo.

Estamos recibiendo cada vez menos paga por los recorridos, con pedidos de 1200 a 2000 pesos para recorrer de tres a cinco kilómetros”, relató D’Ambrosio. Son viajes que cada vez es más difícil rechazar. “Al haber tantos trabajadores, las plataformas sancionan o bloquean si hay mucho rechazo”, agregó. “Ahora pasamos más horas conectados sin recibir pedidos, sobre todo durante los días de semana a la mañana o por la tarde, podemos hacer dos pedidos de $2000 por hora”, siguió.

Distopía a pedal

Argentina se precariza a la velocidad que la IA cambia la dinámica de los negocios en el mundo. Este jueves, Jack Dorsey, el creador de Twitter, anunció que despidió de un día para otro a 4000 trabajadores (el 40% del personal) de su empresa Block, una de las mayores firmas de pagos digitales del planeta. “La IA no reduce el trabajo. Lo transforma, lo acelera, y en los casos más honestos, lo reemplaza”, escribió el empresario tecnológico. El mercado lo premió con una suba inicial del 23% en sus acciones.

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En paralelo, IBM caía más de 10% porque la IA reemplazará sus servicios de consultoría. Amazon e IBM mostraron ganancias sólidas, pero anunciaron unos 20.000 despidos en conjunto por empleos que ya no serán necesarios.

Las ganancias se concentran, la gente sobra y los líderes globales no atinan a dar una respuesta a un problema global. La Argentina de Milei sueña con alojar los datacenters de las grandes big tech. Son centros de maquinaria gigante que alimentarán al robot.

La legislación laboral que acaba de sancionarse no contempla ninguna especificidad para este futuro distópico.

El reseteo productivo de Javier Milei, sin lugar para los débiles
Karina MIlei y Manuel Adorni,  durante la votación de la reforma laboral. 

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