Javier Madanes, de FATE a Aluar y a la energía: el capitán de la industria que creció al calor del Estado
La familia se convirtió en una de las grandes protagonistas de la burguesía nacional. La concesión de la represa Futaleufú, vencida. Críticas a Javier Milei.
“Nadie quiere cerrar una empresa, y menos la que fundó tu abuelo. Obviamente, es un día funesto para Javier”, explican cerca de Javier Madanes Quintanilla el día después de haberle puesto el candado a FATE y haber despedido a 920 trabajadores.
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La Fábrica Argentina de Telas Engomadas nació en la década de 1940 de la mano de Leiser Madanes, atravesó gobiernos democráticos y dictaduras, políticas desarrollistas y aperturistas, pero creció al calor de distintas gestiones y sobrevivió a todas las crisis hasta Javier Milei. Tanto Aluar, que vio la luz en 1971, como FATE surgieron y se impulsaron gracias a políticas públicas de promoción en diferentes gobiernos, incluso durante la última dictadura militar.
Javier Madanes, el capitán de la industria
Madanes Quintanilla es un capitán de la industria. Hace unos años, dividió el mundo de los negocios entre los empresarios que “buscan la ganancia como objetivo y los industriales que preferimos una renta operacional que se pueda extender en el tiempo”. Incluso, trazó una línea con los banqueros y financistas, “que pueden levantar sus fichas y mudarse a otro negocio". Y reforzó: "Eso no sucede en el sector industrial”.
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Javier Madanes cerró FATE, la empresa que creó su abuelo.
Pero Madanes también levantó sus fichas. En este caso, las que heredó de su abuelo Leiser. Javier, en 2011, invirtió u$s 250 millones para duplicar la capacidad instalada de la planta de San Fernando y abastecer la totalidad de la demanda de neumáticos radiales para camiones y colectivos de Argentina. Quince años después, y azotado por la competencia china, dijo basta.
Créditos subsidiados y aportes de campaña
Para esa inversión accedió a un crédito a tasa negativa del Fondo del Bicentenario que ideó el gobierno de la ex presidenta Cristina Kirchner para fomentar la inversión productiva.
Aportante de campañas políticas, apoyó con Aluar la candidatura de Mauricio Macri para las elecciones primarias de 2019. Más tarde, invirtió en el ganador de esas PASO, Alberto Fernández.
Su grupo empresario creció para desarrollar industrias que los gobiernos consideraron estratégicas, como la del aluminio. De hecho, Futaleufú, la represa que alimenta con electricidad a Aluar, fue construida por la Fuerza Aérea y concesionada por 30 años, durante el menemismo, a la familia Madanes Quintanilla.
El futuro de esa concesión es una incógnita. Vencido el plazo legal, el Gobierno inició un período de transición hasta 15 de junio de 2026. El enfrentamiento del empresario con Milei agrega interrogantes a ese negocio.
Los aranceles a las exportaciones de Aluar
Aluar quedó golpeada también por el incremento de los aranceles al aluminio que impuso el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump. Entre los fundamentos, la administración Trump sostuvo que la energía con que se produce el aluminio "está subsidiada por el Estado".
Aluar exporta el 80% de su producción. Sus ventas a Estados Unidos representaban el 40% del total de lo que fabrica en Chubut y el 55% de sus ventas en el exterior: son u$s 600 millones anuales. El consumo interno de aluminio se derrumbó y la exportación es el sostén del negocio. Aluar ocupa a más de 2200 trabajadores.
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Aluar exporta unos u$s 600 millones anuales y recibió el golpe de los aranceles al aluminio de Donald Trump.
El principal insumo para fabricar aluminio es la electricidad. Madanes Quintanilla viene invirtiendo en la generación eólica para reemplazar la energía térmica que genera la quema de gas y que tiene un costo mayor. Hoy Aluar se alimenta con más de 40% de energía térmica y otro tanto de energía hidroeléctrica. Su objetivo es llegar al 20% de energía eólica para fines de 2026.
Outsider del Círculo Rojo y primer crítico de Javier Milei
El ingeniero industrial es outsider de la rosca del Círculo Rojo. Sin embargo, participa de esa liga por volumen de negocios y fortuna familiar. Y se hace escuchar cuando lo cree necesario.
Según el informe sobre los Ricos de Argentina de Centro de Economía Política (CEPA), los principales accionistas de la familia Madanes fueron incluidos en la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas, Panamá Papers, con sociedades offshore en Islas Cook, Bahamas, Islas Vírgenes y Panamá, con conexiones a cuentas en Suiza.
En los dos años de Milei, Madanes Quintanilla fue uno de los empresarios más críticos. Marcó la caída de la actividad en el mercado local, advirtió que las pymes industriales, a las que les vende aluminio, estaban “pasándola mal y descalificó por “inequitativo con la industria local" el Régimen de Impulso a las Grandes Inversiones (RIGI).
En mayo de 2024, Madanes dio la última entrevista larga. Fue un diálogo con los jóvenes industriales que llevan adelante el podcast La Fábrica. Entre ellos, Tomás Karagozian, el CEO de TN Platex, que entró en convocatoria de acreedores el viernes pasado. A pocos meses del inicio de la gestión Milei, Madanes ya advertía sobre la importación de neumáticos chinos a precio de dumping gracias a los reembolsos a las exportaciones que efectúa el gobierno de China.
También se quejó por los sobrecostos de la producción nacional. Por ejemplo las retenciones a las exportaciones industriales o la percepción del IVA a las importaciones. Advertía, desde temprano, que abrir las importaciones sin bajar el costo local de producción era una política con potencial suicida.