1M en tiempos de guerra: Javier Milei llegó al Congreso con pocos fans y por calles fuertemente militarizadas
La épica libertaria, ausente en las inmediaciones del Parlamento. Amplio despliegue de Policía Federal, Gendarmería, Prefectura y hasta Policía Aeroportuaria.
Toda la mística queJavier Milei intentó imprimirle a su discurso ante la Asamblea Legislativa, convocada bajo el eslogan “la moral como política de Estado”, no se sintió afuera del Congreso mientras se esperaba su arribo para la apertura de sesiones ordinarias.
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Con el telón de fondo del respaldo incondicional del gobierno argentino al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, que obligó a las autoridades elevar el nivel de seguridad, una zona militarizada se montó en los alrededores del Parlamento, de la calle Juan Domingo Perón y Callao hasta la Avenida 9 de Julio. Las pocas personas que esperaban ver pasar al Presidente se perdían entre un mar de efectivos de seguridad.
Poca liturgia libertaria en las afuera del Congreso
Sin liturgia libertaria, el único violeta que se veía eran una luces que iluminaban las ventanas de la fachada del Congreso. Un par de banderas argentinas fueron desplegadas en las vallas. Una mujer las vendía por 7.000 pesos.
Con las calles valladas, protegidas por Gendarmería, la Policía Federal, Prefectura y hasta la Policía Aeroportuaria, con dos metros de separación entre cada oficial en las cercanías al Congreso, las veredas eran custodiadas por la Federal.
Sin música, bombos ni cánticos, como era habitual en los 1M peronistas, lo único que se escuchaba era un helicóptero que sobrevolaba la zona y el léxico policial que salía de los wakie talkies de algún oficial.
La llegada de Javier Milei
Minutos pasadas las 20, irrumpió el silencio una sirena que avisaba que alguien venía. La gente apenas se inmutó. Pasaron raudas por Avenida de Mayo seis combis que trasladaban al gabinete nacional.
Gabinete nacional listo para partir hacia el Congreso de la Nación a escuchar las palabras del Presidente Javier Milei en la apertura de sesiones ordinarias. Fin. pic.twitter.com/mV53k1hAWe
Para la audiencia, a esa altura, eran más interesantes las decenas de caballos del regimiento de granaderos que aguardaban en la unión entre Rivadavia y Avenida de Mayo. Tres norteamericanos celebraban haberse desviado del tour para ver el espectáculo. Se sacaron varias selfies.
Pegados a las vallas esperando a Milei había otro turista curioso: Simon, canadiense, en su primera visita a la Argentina. “Nunca escuché nada sobre Milei hasta venir acá. Conocí a varios que no lo quieren y a unos pocos que lo quieren porque signica un cambio”, relató, antes de afirmar que es un “país maravilloso”. Pero agregó: “Es muy caro y no sé como la gente sobrevive con estos precios”.
A las 20.30 se escuchó otra cosa. Una cacerola sonando. Era una mujer que la golpeaba mientras caminaba por la vereda de Rivadavia. Nadie le dijo nada.