Franco Bartolacci, rector de la Universidad Nacional de Rosario. De fondo, Hernán Botta, decano de la Facultad de Derecho de Rosario.
A un año del recambio de autoridades en la Universidad Nacional de Rosario, las versiones ya corren. Una de ellas tiene como protagonista al rector Franco Bartolacci, que estaría decidido a mover una ficha en la Facultad de Derecho (Fder) para imponer a la sucesora del decano, Hernán Botta, que tiene su propia candidata.
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Botta está al frente de Derecho desde 2019, el mismo año en el que Bartolacci se consagró rector. Son parte de la misma alianza, y ambos terminan su segundo mandato en 2027 sin poder ser reelegidos. En ese sentido, la danza de nombres para la sucesión ya está abierta y es en ese marco que ambos quedaron enfrentados. Es una disputa que está fría -”hoy no es un problema”, reconoció una garganta al tanto-, pero latente. Probablemente tome temperatura luego de que se conozcan los resultados de las elecciones estudiantiles de la UNR, la primera semana de abril.
Para Bartolacci es mover una ficha de peso. Si bien ha demostrado tener muñeca para conducir una alianza que integra a radicales, socialistas y peronistas como la que lo llevó al rectorado, que su sector quiera más protagonismo en Derecho es invadir el territorio de uno de los accionistas más independientes de ese frente. La facultad tiene una dinámica interna propia, más atada a la tradición de esa casa de estudios, que escapa a la lógica del resto de la UNR, y Botta la domina bien. La otra cara de la moneda es que Derecho nunca puso un rector.
La lógica propia de la Facultad de Derecho de Rosario
A diferencia de la política tradicional, la rosca universitaria permite una resolución más concreta de las disputas. El decano de la Fder es elegido por el Consejo Directivo, integrado por 20 personas: 10 representan a los docentes, ocho a los estudiantes, uno a los no docentes y uno a los graduados. Quien junte 11 votos se queda con el decanato. “Acá se saben los números de antemano, lo que hace que las negociaciones sean más rápidas: el que tiene más, se impone”, explicó un baqueano del mundo universitario.
El bastión más fuerte de Botta es el claustro docente, que controla la mitad de los votos del Consejo Directivo. El decano asumió en 2019 con ese sector partido y fue tejiendo hasta lograr reunirlo, lo que se tradujo en un logro único: fue reelecto por unanimidad en 2023, algo inédito en la historia. “La facultad está reunificada y la gestión es buena, no hay razones para cambiar, salvo que se meta la política. Si eso pasa, es forzado y nunca salió bien”, trazó el escenario otro conocedor de los pasillos de la Universidad Nacional de Rosario.
BartolacciBottaBarberis
Franco Bartolacci, Hernán Botta y María Emilia Barberis, vicedecana de la Facultad de Derecho de la UNR.
Las candidatas para la Facultad de Derecho de Rosario
Aunque cerca de Botta niegan que el decano tenga una preferencia, su espacio apuesta por Romina Pérez. Secretaria académica de la Fder, es una de las personas detrás de rEGRESAR, el programa que busca que quienes dejaron su carrera vuelvan a terminarla y es un buque insignia de la gestión actual de la UNR. Pérez tiene una nada despreciable trayectoria como profesora de la Fder, lo que le da una inserción dentro del poderoso claustro docente.
Por su parte, Bartolacci empuja a la vicedecana María Emilia Barberis, que viene ejerciendo roles universitarios hace una década y antes supo trabajar en la secretaría privada del vicegobernador Jorge Henn. Barberis está vinculada al espacio radical que conduce Nicolas Gianelloni, secretario de Desarrollo Humano y Hábitat de Rosario y referente político de la 1983, la agrupación que pisa más fuerte en los pasillos de la facultad. Joven, sin tanta inserción en el claustro docente, ya su inclusión como vicedecana en 2023 causó ciertos resquemores.
Bartolacci no descansa
Fuera del ámbito universitario, tanto Botta como Bartolacci juegan en el mismo espacio. El rector es jefe de Sumemos, una de las tribus del radicalismo rosarino, junto con la presidenta del Concejo, María Eugenia Schmuck. Ese sector boina blanca es uno de los socios de Arriba Rosario, la alianza que lidera Pablo Javkin. El alcalde es, a su vez, amigo de Botta desde que ambos militaban en Franja Morada y hasta el día de hoy comparten cátedra como profesores en la Fder. De hecho, Botta sonó como candidato a la Corte Suprema de Santa Fe en virtud de su vínculo con el intendente.