DISCUSIÓN 2027

"Kicillof es Cristina": el peronismo del centro del país no compra una candidatura del gobernador bonaerense

Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos explican el 20% del padrón y son anti-K. Los jefes del PJ ven al presidenciable como continuidad de CFK. La mancha venenosa.

Por más esfuerzo y optimismo que le pone su tropa, la nacionalización de Axel Kicillof todavía no encuentra referencias en el interior del país. En la franja central, donde el presidente Javier Milei cosecha una aprobación algo superior al AMBA, el gobernador de Buenos Aires no seduce, por ahora, al grueso de la dirigencia del peronismo.

“Kicillof es Cristina y siempre lo va a ser”, resume un exdiputado justicialista de Santa Fe. En la Bota, pero también en Córdoba y Entre Ríos, prima una sensación de que, por más que el mandatario bonaerense se corra al centro del espectro político, se enfrente a La Cámpora, se reúna con pares de otros partidos y promueva una ampliación del sello, Kicillof nunca a va poder sacarse de encima la “mancha venenosa” del kirchnerismo.

Encuesta Santa Fe

Dicho escenario lo esboza más de una encuesta, regional o local. Un informe reciente de la santafesina Doxa Data arroja que Kicillof, en una eventual carrera por la presidencia, arranca con 22 puntos, nueve por debajo de Milei. En Entre Ríos, otra consultora afirma que el gobernador arranca con 53 puntos de imagen negativa en la provincia. Kicillof no pueda darse el lujo de entregar esos distritos, darlos por perdidos. Es que, sumadas, las tres provincias explican más de siete millones de votantes, el 20,1% del electorado nacional.

Un patrón en el peronismo núcleo

Lo que viene ocurriendo en las últimas elecciones provinciales en Santa Fe, Córdoba y Entre Ríos es una postal del enfrentamiento entre dos mundos; el peronismo de, por ejemplo, los Omar Perotti, Martín Llaryora y Gustavo Bordet contra el de Kicillof y Cristina Fernández de Kirchner. El movimiento con base en la producción y el trabajo, pragmático y de centroderecha, versus otro más ideológico y con un rechazo sólido en las provincias.

Así se traduce y siente en la zona núcleo. Por ejemplo, Perotti, si bien nunca se enfrentó a la conducción nacional del Frente de Todos con el que convivió durante su mandato en la gobernacón santafesina, siempre renegó e hizo piruetas memorables para no hacerse cargo de la fallida gestión que lideró Alberto Fernández. Al día de hoy, el exgobernador observa la existencia de un peronismo del AMBA que tiene más empatía con el NOA que con la franja central del país.

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Perotti, pese a haber perdido en las legislativas provinciales de 2023, es el dirigente de mayor reconocimiento en el PJ santafesino, seguido del senador Marcelo Lewandowski, quien, paradójicamente, se aleja de manera sostenida del kirchnerismo. En los últimos días aportó dos postales fuertes: la primera, su presencia en el acto del peronismo federal que se realizó en Parque Norte; la segunda, su voto positivo a la continuidad como juez de Carlos Mahiques, que superó los 75 años y está en edad de jubilarse.

Debajo del rafaelino y el experiodista, emerge sí una dirigencia que no reniega del kirchnerismo, y que incluso teje alianzas con el propio Kicillof, como la diputada Caren Tepp, quien ya fuera candidata de Unión por la Patria en octubre de 2025.

Córdoba, la cuna anti-K

Córdoba, en tanto, es la cuna del antikirchnerismo, por lo que el escenario es similar o incluso más profundo al de Santa Fe. “Acá la expectativa por Kicillof es cero”, grafica un dirigente del cordobesismo. De hecho, Llaryora no lo recibió en su visita a la provincia y prefirió, con unos días de diferencia, mostrarse con su par santafesino, el radical Maximiliano Pullaro.

Esa foto sirvió para ratificar que Llaryora siempre va a preferir la vía alternativa a un acuerdo con Kicillof, aún con el antecedente de una performance muy pobre, como la que tuvo Provincias Unidas en octubre. En el hipotético caso de que el gobernador decidiera jugar en 2027 por dentro del peronismo y comprometerse con el armado nacional, hay más chances de que apoye a un candidato peronista de centro a que se anime a rivalizar con el bonaerense.

Entre Ríos, otra réplica idéntica

Entre Ríos es una réplica casi idéntica de las otras dos provincias. El exgobernador Bordet tuvo siempre un vínculo cordial con el kirchnerismo a nivel nacional, pero pregonó otra cosa, otro modelo y otras formas. Relegado al Congreso, el exmandatario perdió terreno en el peronismo doméstico, pero las voces que procuran reemplazarlo en términos de liderazgo tampoco simpatizan o construyen en alianza con Kicillof.

Por caso, el diputado Guillermo Michel, la intendenta de Paraná, Rosario Romero; su par de Concepción del Uruguay, José Lauritto, y hasta el excandidato a gobernador Adán Bahl juegan a otra cosa. De hecho, están más cerca del armado federal que se lanzó el 1° de mayo que del Movimiento Derecho al Futuro, que lidera Kicillof.

Atlas
Encuesta de Atlas Intel que compara la figura de Javier Milei en diferentes zonas del país.

Encuesta de Atlas Intel que compara la figura de Javier Milei en diferentes zonas del país.

Las elecciones del electorado de la Región Centro son elocuentes. Es más, son territorios donde la desaprobación a Milei es inferior al AMBA, como refleja un informe de la consultora brasileña Atlas Intel. Ni hablar si la mirada se extiende a Cuyo, donde San Luis y Mendoza integran esa franja amarilla central del país que hizo fuerte a Cambiemos. El combo pone a Kicillof ante un escenario muy complicado, con peronismos agotados de la conducción kirchnerista y a la espera de que aparezca un candidato presidencial moderado, de centroderecha, para evaluar un acompañamiento en la arena nacional.

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