Tres gobernadores abren el paraguas por la llegada del Super Niño y le piden obras hídricas a Milei
Pullaro encabezó el reclamo junto a Zdero y Suárez. Trío radical, pero con vínculos dispares con la Nación. Buscan una agenda común ante el riesgo climático.
Tres gobernadores abren el paraguas por la llegada del Super Niño y le piden obras a Milei
Los gobernadores de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero firmaron este jueves un convenio con el Consejo Federal de Inversiones para anticiparse al fenómeno climático del Súper Niño y ordenar una agenda de protección hídrica común. En ese marco, Maximiliano Pullaro encabezó el reclamo por inversión en infraestructura al presidente Javier Milei.
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“Hay obras que las provincias podemos afrontar, pero otras requieren financiación nacional. Necesitamos que desde el centralismo porteño miren más al interior productivo, porque los Bajos Submeridionales podrían incorporar una enorme superficie al sistema productivo argentino”, sostuvo el gobernador santafesino durante la reunión que compartió con su par chaqueño, Leandro Zdero; el mandatario santiagueño, Elías Suárez; y el secretario general del CFI, Ignacio Lamothe.
La preocupación del trío federal
Según los modelos meteorológicos que siguen las provincias, el último trimestre del año podría estar atravesado por lluvias extraordinarias vinculadas al fenómeno del Súper Niño, un escenario que encendió alertas en una zona históricamente sensible a los desbalances hídricos.
Por eso, el convenio firmado en Resistencia apunta a fortalecer el seguimiento del plan regional para los Bajos Submeridionales, una extensa zona de tierras bajas y anegadizas que abarca parte de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero. El acuerdo también prevé actualizar diagnósticos y sostener un equipo técnico permanente entre las tres provincias y el CFI.
En la reunión, Pullaro recordó que la región abarca “entre ocho y nueve millones de hectáreas fundamentales para mejorar la productividad, pero también la calidad de vida de quienes la habitan”. Zdero, anfitrión del encuentro, señaló que el trabajo conjunto viene desde 2020, pero que el posible Súper Niño obliga a dar una “respuesta inmediata” y más contundente.
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Los gobernadores de Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero buscan ordenar una agenda común para los Bajos Submeridionales.
Suárez, por su lado, llevó la discusión al terreno de la planificación y habló de una responsabilidad compartida para ordenar políticas de corto, mediano y largo plazo que permitan un manejo adecuado de una región “con características muy particulares”.
Juntos, los gobernadores buscaron mostrar coordinación antes de que el clima marque la agenda. No obstante, el reclamo más nítido salió de la boca del santafesino: “Hay obras que las provincias podemos afrontar, pero otras requieren financiación nacional. Necesitamos que desde el centralismo porteño miren más al interior productivo”.
Tres gobernadores radicales con relaciones distintas con Milei
Más allá de la urgencia hídrica, la foto también llamó la atención por el posicionamiento dispar de los tres gobernadores frente a la Casa Rosada. Los une el reclamo por obras y una misma responsabilidad de gestión, pero los separa la manera en que cada uno administra su vínculo con Javier Milei y con el sistema político que lo rodea.
En ese triángulo de boinas blancas, el gobernador santafesino ocupa el vértice del medio. El mandatario de la bota comparte con Milei la mirada fiscal, buena parte del diagnóstico macroeconómico y la necesidad de ordenar las cuentas, pero usa esa cercanía de base para marcarle límites al Gobierno: reclama más obra pública, una comprensión mayor del interior productivo y sensibilidad social frente a las víctimas del ajuste.
Pullaro juega al contraste medido, a una posición ambivalente. Como señaló en Letra PPablo Fornero, enfrentar más de la cuenta a Milei podría “impregnarlo de aroma peronista y kirchnerista”. Por eso, el santafesino se permite una dosis de rebeldía sin pararse en la trinchera opuesta.
En uno de los extremos aparece Zdero. El gobernador de Chaco quedó ubicado dentro del lote de radicales con peluca: selló un acuerdo con La Libertad Avanza, integró listas con el mileísmo y apostó buena parte de su armado a la alquimia entre su estructura provincial y el rendimiento del Presidente en su distrito.
A diferencia de Santa Fe, donde el peronismo intenta reordenarse pero todavía está lejos de incomodar al oficialismo provincial, en Chaco el PJ de Jorge “Coqui” Capitanich sigue siendo un actor competitivo. Por eso, la cercanía de Zdero con Milei le sirve para ordenar el frente antiperonista y contener a una oposición con capacidad de daño.
En el otro vértice queda Suárez. Aunque pertenece al radicalismo, gobierna Santiago del Estero dentro del dispositivo de Gerardo Zamora, un armado inscripto en el panperonismo nacional. Es, al igual que su jefe político, un opositor con el teléfono abierto: puede sentarse con la Casa Rosada o abrir canales con Diego Santilli, pero sigue parado en la vereda de enfrente, en la liguilla de los Anti-Milei.
La posición del CFI
Por el CFI, Ignacio Lamothe buscó darle respaldo técnico al acuerdo. Definió a los Bajos Submeridionales como una “cuenca compleja” que necesita integración entre provincias y sostuvo que pensar juntos los conflictos, desafíos y oportunidades permite avanzar hacia un manejo “más inteligente, eficiente y anticipado” del recurso hídrico.
El convenio firmado con el organismo establece que Santa Fe, Chaco y Santiago del Estero impulsarán acciones conjuntas para fortalecer, actualizar y monitorear el Plan Director de la cuenca, con asistencias técnicas, programas e instrumentos de gestión. Además, se conformará un equipo técnico permanente para coordinar, articular y supervisar las acciones previstas.