LA MESA BAJO FUEGO

Sturzenegger lo llevó, Toto Caputo lo avaló y Milei lo retiró: la interna detrás del impuesto a los CEDEARs

La iniciativa llegó al Congreso pese a las advertencias. El argumento del borrador viejo, las responsabilidades compartidas y un chivo expiatorio.

Federico Sturzenegger llevó el 13 de octubre a la mesa política un proyecto que gravaba ganancias de inversiones en el exterior. Los funcionarios lo debatieron durante 45 minutos. En los días siguientes hubo advertencias y desacuerdos, pero tres semanas después la iniciativa llegó al Congreso con el artículo que terminaría por detonar otra pelea interna.

El primero en señalarlo públicamente fue @nachoFNC, un usuario anónimo e influyente en la comunidad financiera de Twitter. Le reprochó al asesor presidencial Santiago Caputo que hubiera ingresado a la Cámara de Diputados un proyecto que proponía gravar con el 15% las ganancias derivadas de operaciones con certificados de depósito argentinos, conocidos como CEDEARs.

Esos instrumentos permiten a los ahorristas invertir desde la Argentina en títulos que cotizan en el exterior. La iniciativa, presentada como desreguladora, incorporaba un impuesto difícil de defender para un Gobierno cuyo Presidente había prometido esa misma semana que bajaría la carga tributaria si era reelecto en 2027.

El monotributista Caputo conocía el artículo, al igual que el resto de los integrantes de la mesa política, según las fuentes consultadas por Letra P. A las 18.37 le respondió al usuario con tres palabras: “Dame un toque”. El mensaje fue leído como una señal de que el oficialismo había tomado nota de un asunto sensible para su electorado.

Federico Sturzenegger y Toto Caputo.

Federico Sturzenegger y Toto Caputo.

Javier Milei ordenó retirar todo el proyecto

Minutos después, desde el Salón Martín Fierro de la Casa Rosada, el asesor llamó a Milei, que se preparaba para viajar a España. Lo puso al tanto de la controversia y de su repercusión en Twitter. Cerca de las 22.30, media hora antes de la partida del vuelo oficial, el Presidente firmó el retiro de la iniciativa que había enviado al Congreso dos días antes.

La búsqueda de un responsable comenzó enseguida. El primero en quedar bajo fuego fue el vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt, que había viajado a Washington como veedor de las elecciones estadounidenses. Mientras seguía la polémica a distancia, circularon fotografías suyas haciendo la “V” de la victoria y cenando en el restaurante Perón Perón, resto bar. Un carpetazo amigo.

Devitt integra la mesa política de Karina Milei y se encarga de trasladar al Congreso los proyectos discutidos en ese ámbito. Es el enlace que acompaña el recorrido de las iniciativas con la firma presidencial y el aval de la secretaria general.

El funcionario, de bajo perfil y poca influencia en una definición de este tipo, quedó como primer chivo expiatorio de un texto que había elaborado Sturzenegger y validado el ministro de Economía, Toto Caputo, según reconstruyó Letra P.

En medio de la controversia intervino Felipe Núñez, director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y asesor del ministro. “Quedó de un borrador viejo. Se va a retirar”, escribió sobre el artículo impositivo. La explicación fue contradicha por tres fuentes de la mesa política con las que habló este medio: el contenido había sido discutido y había generado advertencias antes de llegar al Congreso.

Diego Santilli, Ignacio Devitt, Lule y Martín Menem, integrantes de la mesa política de Javier Milei.

Diego Santilli, Ignacio Devitt, Lule y Martín Menem, integrantes de la mesa política de Javier Milei.

Las advertencias de Ibarzábal y Santilli

La secretaria Legal y Técnica, María Ibarzábal, integrante del equipo de Santiago Caputo, fue la primera en alertar, en los días posteriores a la presentación de Sturzenegger: “Si esto llega al Congreso vamos a tener un problema”, advirtió. Diego Santilli coincidió con esa evaluación.

Un testigo del debate describió así el desacuerdo: “Conversamos un buen rato del tema y como no hubo una conclusión final de meterlo en el proyecto, algunos se enteraron cuando llegó al Congreso”.

El relato expone el problema que atravesó la discusión: el artículo había estado sobre la mesa, pero no todos interpretan lo mismo sobre su destino. Las advertencias no derivaron en una modificación y el texto terminó enviado con el impuesto incluido.

La explicación de Núñez cayó mal dentro del oficialismo, incluso en la Quinta de Olivos. “Te aseguro que recibió muchísimas puteadas internas. Muchísimas”, afirmó otra de las fuentes al tanto de la noche agitada.

El mensaje del asesor de Economía abrió, además, otra confusión. En un primer momento se interpretó que el Gobierno quitaría sólo el artículo cuestionado y mantendría el resto del proyecto. Sin embargo, Milei ya le había pedido a Santiago Caputo que retirara la iniciativa completa.

“Lo llevó Sturzenegger, lo validó Toto, hubo varias advertencias de que no iba a pasar ningún nuevo filtro y, cuando efectivamente no pasó ningún nuevo filtro, se cagaron todo y buscaron un culpable para zafar”, resumió a Letra P una fuente con despacho en Balcarce 50.

El retiro dejó expuesto algo más que el costo político de impulsar un impuesto después de prometer rebajas. También mostró las dificultades de la mesa política para convertir sus discusiones en decisiones claras: un ministro presenta, otro avala, algunos advierten y el proyecto llega al Congreso sin que todos compartan una conclusión sobre qué debía incluir.

La secuencia terminó con Milei obligado a desandar su propia firma y con el oficialismo buscando un responsable entre quienes habían participado del trámite. La versión del error de un borrador viejo ofreció una salida pública que los relatos de la propia mesa política ponen en cuestión.

Una suerte de “si pasa, pasa” que muchas veces expone al líder de La Libertad Avanza, quien, acostumbrado a delegar la rosca política en su equipo, se encoleriza porque lo obligan a dar marcha atrás.

Javier Milei y Patricia Bullrich.
Patricia Bullrich y su mesa política. 

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