ELECCIONES 2026 / 2027

Votó Estados Unidos: un tsunami demócrata deja rengo al pato Donald Trump, el garante de Javier Milei

La oposición tomará el control de las dos cámaras del Congreso. El líder republicano enfrentará su segundo bienio muy debiltado. ¿Y ahora quién podrá ayudarnos?

Para la Argentina, el dato no es mera estadística. Sin Brasil, Milei se queda sin el socio con el que soñó para erigirse en capataz de una peonada sudamericana totalmente alineada con Washington. Con Donald convertido en un "pato rengo", debe comenzar a considerar el riesgo de que el 2027 electoral no encuentre en el Departamento del Tesoro todo el auxilio financiero que podría llegar a necesitar.

El resultado —más esperado en la Cámara de Representantes, una bofetada en el Senado— altera drásticamente el balance de poder en la hiperpotencia, establece un escenario favorable a la oposición para la presidencial de 2028 y condiciona al agresivo presidente.

Al cierre de esta nota, a la espera de los resultados definitivos en los 50 estados, el Partido Demócrata se dirigía a consolidar una ventaja abultada en la cámara caja y recuperaba la mayoría del Senado.

El desenlace registró batacazos históricos como los de Carolina del Sur, Kansas —republicano desde 1932— y Texas, donde Elon Musk puso la cifra récord de 200 millones de dólares a favor del candidato derrotado a la cámara alta.

En el último de esos estados, además, fue elegida gobernadora la latina Gina Hinojosa, un hecho sin precedentes.

Al final, no fueron políticamente gratuitos el arancelazo que le puso presión inicial a la inflación, la guerra en el golfo Pérsico que disparó 40% el costo de las naftas y la empeoró, ni la cacería de inmigrantes sin papeles que llenó de estupor a más de medio país y volcó masivamente el voto latino. Tampoco, el bullying permanente, los aires imperiales ni el relato falso sobre una "era dorada" que nadie percibe.

Para Trump, el balance oscila entre el voto castigo y un repudio radical. Como le gusta repetir a Milei, quien acaso tenga ahora material para sacar unas cuantas conclusiones, no existe un almuerzo gratis.

Estados Unidos, gobierno desunido

El nuevo mapa del poder, que incluye la novedad de tres gobernadores afroestadounidenses, impactará con fuerza sobre el comportamiento del sistema político estadounidense en el bienio final de Trump.

Con el presidente ya consagrado como prematuro "pato rengo" por no tener posibilidad constitucional de reelección, se anticipan dos peleas: una, por la Casa Blanca, que se librará dentro de dos años entre las dos agrupaciones históricas; la otra, dentro del Partido Republicano, la que podría plantear el ala conservadora tradicional para reconquistar el dominio perdido desde hace una década a manos del movimiento populista MAGA (Make America Great Again).

Hacia el exterior, se proyecta una pregunta: ¿un Trump severamente limitado en la dimensión institucional se allanará a administrar un poder menguado o reforzará sus rasgos autoritarios, personalistas y abusivos?

América Latina, sometida al yugo de la Doctrina Donroe, espera. También aguardan los antiguos socios europeos de la OTAN, tratados casi como enemigos en los últimos dos años, una Ucrania abandonada a su suerte en la guerra con Rusia y los aliados de Oriente Medio.

¿Qué será de ti, Javier Milei?

La derrota electoral no tiene por qué modificar las prioridades de la diplomacia trumpista, en especial en lo que involucra al continente. Washington seguirá considerando a la región como un "patio trasero" de cuyos recursos naturales debe apropiarse en detrimento de China. Eso lleva naturalmente a una política de injerencia en procesos electorales para inclinar la cancha a favor de las extremas derechas locales. En eso se dirimen las historias aún no escritas de la Argentina de 2027 y del intento reeleccionista de Milei. ¿Querer es poder?

Los ultras del continente vienen de capa caída desde el triunfo de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil, donde, al final, lo mejor que pudieron hacer para su causa fue un oscuro operativo para convertir a Flávio Bolsonaro, a quien habían imaginado "casi presidente", en prófugo de la Justicia y émulo —más pálido aun— de Juan Gaidó.

Esa fuga probablemente aguarde investigaciones en Estados Unidos, aunque no en una Argentina que acepta que inteligencia extranjera tome el control de uno de sus aeropuertos, encima bajo supervisión de un "jefe" de espías sin cargo formal ni responsabilidad como Santiago Caputo.

Flávio Bolsonaro llega a Miami después de huir de Brasil vía Argentina, con ayuda del Gobierno.

Flávio Bolsonaro llega a Miami después de huir de Brasil vía Argentina, con ayuda del Gobierno.

Como le pasó con Brasil, la Casa Rosada acusará el impacto de las midterms: la supuesta aura de invencibilidad del extremismo de derecha quedó puesta en entredicho en las dos principales citas del año.

Un asunto fundamental para Milei y para Toto Caputo es si el Trump que sale de este proceso descolado como mueble viejo podrá o querrá mantener el compromiso de acudir al rescate en caso de que el año electoral provoque una corrida fuerte contra el peso y otros activos argentinos.

El virrey Scot Bessent ante la escoba en el gabinete

Como señaló Letra P este martes, un punto principal al respecto es si el secretario del Tesoro, Scott Bessent, formará parte de una eventual remodelación de gabinete. Su nombre no está en esas quinielas, lo que lleva alivio al mileísmo dado que él es el verdadero garante del salvataje permanente a un plan económico que no funciona ni en su propia lógica.

Cabe esperar que el futuro Congreso demócrata eleve resistencias y revisiones de paquetes de asistencia como esos.

El swap cambiario es resorte de la Reserva Federal, pero hay otras herramientas sujetas a controles. Por ejemplo, la utilización del Exchange Stabilization Fund (Fondo de Estabilización Cambiaria) o las presiones que la Casa Blanca, el Tesoro y el Departamento de Estado ejercen sobre el FMI y otros organismos internacionales de crédito. En teoría, el Capitolio podría activar su capacidad de citación para auditar cada movimiento de fondos.

Ya en las legislativas argentinas del año pasado se produjeron reacciones adversas a lo que los demócratas calificaron como el "rescate" de un gobierno extranjero por razones ideológicas y a cuenta y cargo de los contribuyentes estadounidenses.

Aun en el caso probable de que permaneciera en su cargo, Bessent podría enfrentar limitaciones que hasta ahora desconocía en relación con la Argentina.

Un gobierno de dos cabezas (enfrentadas)

Lo que se alza en el horizonte de modo más evidente es un escenario de parálisis legislativa, permanente conflicto de poderes y pelea interpartidaria por la agenda. Lo que viene, con el Ejecutivo en manos de Trump y el Legislativo en poder de un Partido Demócrata en el que comienzan a tallar figuras de sesgo progresista, es un gobierno bifronte y de posturas muchas veces irreconciliables.

El Capitolio y la Casa Blanca, las sedes de un gobierno de dos cabezas.

El Capitolio y la Casa Blanca, las sedes de un gobierno de dos cabezas.

El propio jefe de la Casa Blanca se encargó en las últimas horas de plantear el futuro en términos dramáticos. "Como dijo Elon (Musk), si perdemos la Cámara de Representantes, el Senado y (en 2028) la Presidencia, este país estará terminado", advirtió en una entrevista.

Más en lo inmediato, ya le marcó la cancha a la oposición y anunció que gobernará en base a órdenes ejecutivas —decretos— y bloqueos a leyes aprobadas. "Me voy a convertir en Mister Veto", avisó.

Su problema es que las negras también juegan.

Los ítems de una parálisis

La agenda legislativa que sufriría parálisis abarcaría aspectos nodales de la política trumpista: extensión de la vigencia de recortes tributarios ya aplicados a los más ricos y a las grandes empresas; desregulaciones y desmantelamiento de agencias gubernamentales enteras, y financiamiento a políticas migratorias demasiado restrictivas y denunciadas por la contra como inmumanas e, incluso, lesivas para diversos sectores de la economía.

Si lo anterior encontraría límites en el Capitolio, la anunciada agenda demócrata de mayor gasto social, aumento del salario mínimo y políticas de ampliación de derechos caerían en el poder de veto que la Constitución le otorga al jefe de Estado.

Especialmente incierta resulta la suerte de cada año del Presupuesto, así como la negociación de extensiones de gastos para el funcionamiento de la administración federal cuando los fondos se acaban. Eso amenaza con provocar crisis a repetición que toman la forma de cierres temporales del gobierno, conocidos como shutdowns, lo que implica que millones de trabajadores dejan de percibir sus salarios por plazos muchas veces prolongados.

Algo análogo podría decirse cuando llegue el momento de incrementar el límite de deuda que se le va autorizando al Tesoro.

En el mismo pantano caerían los amagues de la oposición de restablecer compromisos derogados por Trump en materia de cambio climático y cooperación internacional.

Lo mismo cabe decir de las promesas demócratas de regular los desarrollos de inteligencia artificial y de revertir la política de manos libres de Trump, destinada, dice el republicano, a ganarle a China una carrera que terminará en la construcción de un arsenal bélico capaz de moldear el mundo por venir.

La oposición controlará las dos cámaras del Congreso, pero no contará con los dos tercios necesarios para revertir vetos.

Los caprichos de Donald I

Un frente de tormenta especialmente delicado para el mandatario es el esperado acceso de opositores a la titularidad de comisiones cruciales del Congreso, lo que los habilitaría a poner en marcha investigaciones por el uso de fondos públicos y acciones del propio Trump y de su entorno.

Lejano para la mirada Argentina, pero central en Washington es el conflicto por la ampliación del Ballroom (salón de baile) de la Casa Blanca, un capricho monárquico del republicano que fue presupuestado el año pasado en 200 millones de dólares y que ahora se estima en 600 millones. Según se dijo, el costo correría por cuenta de donantes privados, pero eso abre la puerta a un sinfín de especulaciones acerca de la "compra" de favores y de acceso al poder.

El nuevo Congreso pondría la lupa allí, así como en los presupuestos de diversas áreas del gobierno y en los negocios de la familia Trump, en las influencias y lobbies que orbitan a su alrededor y, muy en concreto, en el propio incremento patrimonial del presidente. Según Forbes, al asumir su actual mandato, contaba con una fortuna personal de 4300 millones de dólares y hoy asciende a 7000 millones.

No puede descartarse que la ofensiva se traduzca en pedidos de juicio político, los que, en las condiciones actuales, no encontrarían las mayorías especiales para prosperar, pero pondrían ruido político, moldearían la agenda informativa, generarían desgaste y podrían arrinconar al presidente en una actitud continuamente reactiva.

¿Manos atadas para la guerra?

La actitud belicista del republicano también podría encontrar límites. Si el secuestro de Nicolás Maduro y el sometimiento de una Venezuela que no presenta visos de redemocratización son hechos consumados, la guerra contra Irán generará fuertes cruces.

Hasta ahora, ese conflicto, que desquició el mercado petrolero mundial y disparó 40% los precios internos de los combustibles, se libró con un comandante en jefe que excedió todos los plazos para actuar con argumentos "defensivos" sin aval del Congreso. Probablemente, esa actitud esté a punto de terminar.

Los demócratas no exhiben demasiadas ideas para evitar la emergencia de un Irán dotado de armas nucleares, pero están atentos a lo impopular que resulta el conflicto en curso. Además, esa guerra requiere financiamiento para operaciones navales y terrestres, un resorte del Congreso.

En los últimos días la República Islámica habló de un posible acuerdo de paz y Trump —tarde para él, ya con las midterms encima— se abrazó a esa posibilidad, al punto de anunciarle al irreductible Israel que le recortará financiamiento militar en 3800 millones de dólares "porque ya no lo necesita". Acaso sea un pase de factura a Benjamín Netanyahu por haber empujado tanto la aventura en el Golfo, pero de seguro es una novedad geopolítica de gran magnitud.

Dadas esas declaraciones, la cotización del crudo se ubicó un escalón por debajo de su nivel previo. Sin embargo, cuando se atiende a las condiciones impuestas por el régimen persa, más que de un tratado de paz cabría pensar en una rendición de Estados Unidos.

¿Terminará por esa vía ese conflicto, desquiciante para el mundo, o habrá que acostumbrarse a una cronicidad?

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