Los municipios de Santiago del Estero votarán este domingo para elegir intendentes y concejales. Ese escenario será la oportunidad para que Gerardo Zamora complete el álbum de localidades bajo su control y reafirme su dominio en esa provincia. La oposición lo ayuda, va partida en tres ofertas y concentra esfuerzos en las ciudades más grandes.
Más de 600 mil santiagueños están habilitados para ir a las urnas en 25 de los 28 municipios con los que cuenta ese territorio del Norte Grande. Entre ellos, aparecen los cinco más populosos, considerados “de primera categoría” según la ley electoral provincial: Santiago del Estero, La Banda, Añatuya, Las Termas de Río Hondo y Frías. Allí, se elegirán además doce concejales, mientras que en cuatro localidades consideradas de segunda categoría se repartirán nueve escaños. En el resto de las ciudades, seis bancas.
El objetivo de Gerardo Zamora
La ocasión es perfecta para que salga a relucir una de las particularidades más llamativas de la política en la tierra de la chacarera, el pacto de competencia controlada que tienen el Frente Cívico y el Partido Justicialista. Ese acuerdo se refleja en el juego en conjunto que ordenan el propio Zamora y José Emilio “Pichón” Neder, senador y presidente del PJ.
Mario Benavente, candidato del Frente Cívico en Santiago del Estero, en su cierre de campaña.
Las tropas de Zamora y Neder comparten los ejecutivos que controlan, integran el gabinete provincial y apoyaron al mismo candidato a gobernador, Elías Suarez. En la Legislatura provincial, si bien entran por listas separadas, funcionan como un interbloque. El paradigma del acuerdo se da en las elecciones nacionales, donde juegan cada uno por su lado, el que queda segundo ocupa el lugar de primera minoría opositora y así lograron controlar todas las bancas que le corresponden a la provincia en el Congreso.
Así las cosas, a pesar de ser socios, cada fuerza presenta su propio candidato en 22 de las 25 ciudades en juego. Así, dicen, permiten que todos se midan y se evitan las heridas. La principal excepción es la capital, donde ambos espacios apoyan a Mario Benavente y se juntaron para evitar que su electorado se parta y por esa hendija se cuele La Libertad Avanza como segunda fuerza. Otra excepción es Bandera, donde hay un solo candidato anotado y es del Frente Cívico.
La batalla de Zamora contra Sergio Massa
La tercera excepción es la ciudad de La Banda, al otro lado del río Dulce. Es la única ciudad de Santiago del Estero que no está gobernada por la alianza del Frente Cívico y el PJ. Allí, domina hace doce años el Frente Renovador, que ganó las últimas tres elecciones y quiere sostener su racha. Para triunfar y completar el álbum de ciudades, Neder y Zamora apoyan a Llamil Abdala, el subsecretario de Industria elegido como candidato.
Enfrente, una fractura debilitó al oficialismo bandeño y le dejó servida en bandeja la intendencia al elegido por la dupla Zamora - Abdala. Tras siete años de intendente, Pablo Mirolo renunció en 2022 porque fue elegido por Sergio Massa para presidir Trenes Argentinos. Lo reemplazó su viceintendente, Roger Nediani, quien al año siguiente representó al Frente Renovador y proyectó su gestión por cuatro años más.
Sin embargo, tras esa victoria, el vínculo de Nediani con el massismo se rompió. Hizo un intento por acercarse a Juan Schiaretti, pero sin una referencia nacional que lo ampare decidió buscar su reelección con un sello vecinal. Para poder hacerlo, precisó un pronunciamiento judicial que lo autorice ya que era su tercer mandato. Detrás de ese pronunciamiento, en el massismo ven la mano de Zamora. El Frete Renovador, sin embargo, no se achicó e irá con Mirolo en busca de recuperar su bastión.
El humilde plan de La Libertad Avanza
Frente a ese escenario, La Libertad Avanza debuta en elecciones municipales santiagueñas con una apuesta humilde pero apegada a su lecura de un escenario que reconoce complejo. Quiere conseguir lugares en los concejos de las ciudades más populosas. Saben que arrebatarle una municipalidad al eje Zamora-Neder es casi una utopía, por eso concentraron sus esfuerzos en los centros urbanos.
Los lugares apuntados son tres. La principal es, lógicamente, la madre de ciudades. Allí, el candidato al Concejo Deliberante es Alejandro Parnás, expostulante a gobernador de la alianza del PRO y algunos radicales. La Banda y en Las Termas de Río Hondo son los otros lugares donde La Libertad Avanza aspira a obtener representación legislativa.
El plan libertario encuentra otro obstáculo. En cuatro de las cinco ciudades más importantes, los escaños se reparten de una forma poco amigable para la oposición, ya que el ganador se lleva dos tercios, es decir ocho bancas, mientras que las cuatro restantes se reparten por sistema d’hondt. Por eso, la tropa violeta incluyó la reforma de las cartas orgánicas municipales como una de sus propuestas.
La diáspora opositora
La Libertad Avanza no estará sola en el ecosistema no peronista, sino que habrá una oferta más que desperdigada. Despierta Santiago, un desprendimiento de lo que alguna vez fue Juntos por el Cambio, no se amilanó con el garrochazo de Parnas y decidió presentar igual una propuesta en Santiago del Estero y en La Banda. En la capital, el elegido es Facundo Perez Carletti, una figura muy cercana a Mauricio Macri, mientras que al otro lado del Puente Carretero la docente Lorenza Bazán hará su debut electoral.
Facundo Perez Carletti con Mauricio Macri.
A ese escenario desordenado se le suma el regreso de la histórica lista 3 de la UCR. La candidata será Natalia Neme, una abogada que condujo el Anses en Santiago del Estero durante la presidencia de Macri y ahora encabezará la propuesta que busca, de mínima, sostener una banca en el concejo. Son los primeros movimientos del radicalismo luego de sacarse de encima una intervención que duró más de 15 años.
Así las cosas, la elección se transformó en una posibilidad de dirimir liderazgos en el plano opositor para ver quién termina siendo la segunda fuerza en la provincia y marca el pulso de la negociación de alianzas. En ese ecosistema no quieren que suceda lo que pasó en los comicios legislativos del año pasado, cuando fueron separados, dividieron sus votos y Zamora se quedó con todo.