10D Y DESPUÉS

Santa Fe: Poletti se enfrenta a un tetris para rearmar el gabinete y cumplir con todos sus socios

El intendente de la capital debe contener a Unidos, dar abrigo a quienes se quedan sin banca y sostener el fino equilibrio que lo llevó al poder.

Para todo eso, necesita absorber en el Ejecutivo a los concejales que terminan su mandato y cedieron posiciones electorales para sostener la unidad. El desafío es abrir el juego a todos los sectores de Unidos —algo comprometido desde el acuerdo de unidad de enero— y conservar el equilibrio entre el PRO y la UCR, que le permitió gobernar sin sobresaltos. El desafío no es menor. El turno electoral dejó a figuras de mucho peso local sin escaño y a la espera de la ampliación prometida.

El radicalismo también mueve sus piezas. Carlos Pereira y Carlos Suárez —este último ligado al MAR de Julián Galdeano y con terminal directa en Carolina Losada, a quien Poletti acompañó en la interna— buscan roles que compensen la pérdida de visibilidad que implica dejar el recinto.

A ellos se suma Pablo Mainer, que tras apenas cuatro meses ocupando la banca de Leandro González intenta asegurar su continuidad dentro del esquema de Unidos, apoyado en la sintonía política que trazó Santa Fe con el intendente rosarino Pablo Javkin. En paralelo, González ya emigró a la gestión provincial, sumando otra ficha al reacomodamiento general.

Un rompecabezas de recambios y enroques

La mesa donde se definen las incorporaciones funciona como un laboratorio político. Allí conviven el pragmatismo de Sebastián Mastropaolo, hombre del PRO y referencia del área de control y servicios; la mirada estratégica de Alejandro Boscarol, más volcado a planeamiento urbano y movimientos quirúrgicos; y la presencia más silenciosa pero decisiva de José Serruya, amigo personal de Poletti y técnico con prestigio transversal que permeó gestiones diversas hasta consolidarse como una especie de “puente” confiable para todos.

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Lo que sigue para esta segunda mitad de la gestión municipal es un pacto de convivencia interna, pero los nuevos actores ahora buscan lugares de incidencia dentro de la gestión. “Somos muchos sectores y es complejo, pero la mitad del mandato es un buen momento para reordenar”, admiten cerca del intendente, que intenta transformar las urgencias en una oportunidad para reforzar la musculatura política del frente.

Quiénes se van y buscan abrigo

En los pasillos del Concejo, mientras tanto, se siente la ansiedad. Adriana “Chuchi” Molina, presidenta del cuerpo y figura central del pullarismo local, atraviesa sus últimos días en el recinto con un destino asegurado en el gabinete provincial. Fue precandidata a intendenta de la ciudad y se alineó con Maximiliano Pullaro en plena campaña de 2023, cuando Poletti le dio su apoyo a la senadora Carolina Losada, que compitió en la interna por la Casa Gris.

Su salida deja una silla con gravitación política que ahora quiere ocupar Sergio “Checho” Basile, un radical pullarista que llega desde la Secretaría de Desarrollo Territorial de la provincia, donde manejaba una estructura tan sensible como la asistencia alimentaria en tiempos de crisis. Su desembarco en el cuerpo legislativo le da a Unidos una figura con volumen propio para conducir un recinto que promete más tensión que en los últimos dos años.

La nueva composición obligará al oficialismo a negociar más seguido con La Libertad Avanza y con un PJ que se prepara para jugar con mayor filo político. En ese marco, la asunción del profesor Pedro Medeidenunciado por Unidos— suma incertidumbre a un escenario que todo el mundo anticipa más áspero. “Va a estar picante”, admiten del otro lado del mostrador.

El laboratorio Juan Pablo Poletti

En la Casa Municipal se repite una línea: ampliar sin fracturar. Para Poletti, el riesgo es doble. Si cede demasiado, su identidad política se diluye dentro de la coalición. Si se cierra, puede dinamitar los equilibrios que lo sostuvieron hasta acá. Poletti busca que el reordenamiento no sea leído como un reparto de puestos de trabajo, sino como la oportunidad de llegar al tramo final de su gestión con más volumen, más voces y más capacidad de manejar un Concejo que ya no será tan dócil. Las fichas siguen moviéndose. El 10 de diciembre marcará el inicio del nuevo tablero político de la ciudad.

El intendente Juan Pablo Poletti y María Luengo, de festejo por haber sido los más votados el día de las PASO.
El intendente de Santa Fe Juan Pablo Poletti.

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