Santa Fe: el debate por la autonomía municipal anticipa una pelea a fondo para ver quién pone la plata
El financiamiento es la clave para uno de los hitos de la reforma constitucional. Libertarios y Granata, en sintonía: "Hay que evitar una bomba impositiva".
El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro y el intendente de Rosario, Pablo Javkin, uno de los impulsores de la autonomía municipal.
La autonomía municipal será uno de los puntos clave de la reforma constitucional que encarará Santa Fe a partir del 14 de julio. Por eso, los espacios que tienen sillas en la Convención ya discuten internamente alcances y metodología para que, más allá del título, la nueva Carta Magna deje claramente asentado hasta dónde municipios y comunas tendrán nuevas competencias y obligaciones.
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Consagrada ya en la Constitución Nacional en su artículo 123, nadie se muestra en contra de la autonomía. La discusión pasará entonces por cómo financiar las competencias que conllevará para los municipios santafesinos, si la cantidad de habitantes será el parámetro para acceder a dicho estatus y, ante todo, de dónde saldrán los recursos.
En ese marco, cada uno de los espacios que participará de la Convención ya afina el lápiz para lo que, entienden, será una de las discusiones centrales en el proceso reformista. Un temor asoma en todas las tribus: los tiempos acotados. Con 60 días como plazo máximo para sesionar, están obligados a desplegar un trabajo previo para abordar seriamente el articulado previsto en la Ley de Necesidad de Reforma impulsada por Maximiliano Pullaro.
De dónde sale la plata, el eje central
En Unidos saben que la discusión será trabajosa. Temas como la coparticipación y la distribución entre municipios de primera y segunda categoría serán puestos sobre la mesa, sobre todo por aquellos que ven cómo Rosario y Santa Fe se llevan un porcentaje mayor de la torta, con un 3% adicional al 8% que recibe el resto de las intendencias. “Sin transferencia de recursos no hay posibilidad de pensar en autonomías”, dicen puertas adentro quienes trabajaron con mayor fuerza el tema en la previa. Dicho concepto está incorporado en la propia Ley, que en su artículo 107 da cuenta de “la imposibilidad de transferencia de competencias, servicios y funciones sin la correspondiente transferencia de recursos”.
“Esta es una discusión netamente de recursos, de romper la subordinación”, dicen en Más para Santa Fe, el armado del PJ que llevó a Juan Monteverde como cabeza de lista. En ese espacio, los intendentes nucleados en Vamos, que tienen al frente al jefe municipal de Pérez, Pablo Corsalini, ponen especial atención al tema. De hecho, a la mesa que puntea la propuesta del espacio también se sienta Guido Corsalini, abogado y hermano del alcalde, especialista en la temática. Uno de los elementos claves es la cantidad de responsabilidades que hoy tienen las ciudades “de hecho”, pero sin su correlato económico.
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Pablo Corsalini, uno de los referentes del peronismo territorial, junto a Maximiliano Pullaro.
De dónde saldrá el dinero es el quid de la cuestión. En los equipos de La Libertad Avanza ya avisan que pondrán limites “a la posibilidad de que, bajo la excusa de la autonomía, los municipios empiecen a generar nuevos impuestos o aumentar tasas”. “No puede ser un cheque en blanco. Hay que evitar una bomba impositiva y la cordura la vamos a poner nosotros”, dicen. En la escuadra que lidera Amalia Granata tienen una mirada similar. Queremos discutir mecanismos y porcentajes de coparticipación. Si no, hay riesgo de doble imposición y no creemos que las cosas estén dadas para que el ciudadano tenga que hacerle frente”, puntualizan.
¿Autonomía para todos y para todo en Santa Fe?
Otro asunto central es si todas las ciudades santafesinas podrán -y querrán- esa autonomía. “En el orden político, administrativo, económico, financiero e institucional, determinando los criterios para el dictado de cartas orgánicas”, reza lo votado en la Legislatura. “A algunas no les va a convenir”, reconocen en Unidos, donde dan como posible un piso en la cantidad de habitantes para acceder al estatus.
“No se puede hacer de forma amplia y genérica, porque va a ser un festival de tasas, como pasa con las comunas y los caminos rurales”, ejemplifican en LLA. En la práctica, oficialismo y oposición coinciden en que, llegado el momento, habrá que analizar caso por caso.
En Unidos retrucan y postulan la necesidad de debatir un "federalismo real" sobre "los recursos que generan ciudades como Rosario y se lleva la Nación”. En la misma lógica, también grafican lo que ocurre con el convenio de salud en la ciudad que hoy gobierna Pablo Javkin. “Al renovarlo año a año se termina cobrando tarde. En procesos inflacionarios, perdés”, puntualizan.
Lo político más allá de lo técnico
Todos los sectores saben que darle más poder a las ciudades es un arma de doble filo, tanto cuando se gobierna y se tienen que administrar esos recursos, como en el caso de administrar la provincia y tener municipios de otro color político. Allí, extracciones del socialismo anticipan una discusión que inclusive puede darse en las entrañas de Unidos. ¿Conviene darle tanta soga si en un futuro eso puede significar menos control? “Esa discusión de la territorialidad está zanjada y responde a un modelo viejo de la política, hoy Unidos discute cómo ser más eficiente”, rechaza una voz con peso propio en el oficialismo.
Con este escenario, no son pocas las voces que ven la posibilidad de un cruce de votos entre coaliciones. “Si el PRO y el sector de Granata son fieles a sus dichos en campaña, deberían votar con nosotros”, chicanean en el rincón libertario.
Para todos estos planteos, las charlas entre oficialismo y oposición aún son incipientes, aunque se han abierto algunos canales de diálogo, la mayor parte de ellos informales. Los tiempos son cortos y no hay chances de estirarlos. “Es muy poco el tiempo para discutir este tema y tantos otros, pero lo avisamos en su debido momento”, recuerdan en la oposición.