Quién es Guillermo de Rivas: un perfil ajustado al nuevo Partido Cordobés de Martín Llaryora
El intendente electo de Río Cuarto es hijo del Círculo Rojo. Dialoguista y gestor público. Las diferencias con Juan Manuel Llamosas. Un lazo oculto del pasado.
Guillermo de Rivas asumirá el 2 de julio la intendencia de Río Cuarto.
Guillermo de Rivas, Martín Llaryora y Juan Manuel Llamosas, en la celebración del pasado domingo.
Guillermo de Rivas, un dirigente que dialoga "con todos".
“Yo voy a ser el intendente de todos los riocuartenses”. Guillermo de Rivas pronunció su primera frase altisonante en la noche del domingo. Fue en el acto celebratorio por su consagración como intendente, abandonando parcialmente el tono mesurado y conciliador mostrado en campaña. Instantes después agradecería públicamente a Martín Llaryora “por todo lo que vamos a hacer en equipo”.
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En primer lugar, destaca su capacidad para hablar con todos los actores de la sociedad. Especialmente, aquellos con los que el peronismo cordobés se sienta, hace ya 25 años, en los livings de decisiones estratégicas: el empresariado, ya local, ya foráneo; grandes y medianos jugadores del agronegocio; la industria, en particular la agroindustria; desarrollistas y grandes inversionistas.
De Rivas no sólo conoce a muchos por su paso por la función pública. También ha desarrollado un sólido vínculo como abogado. Su estudio representa legalmente a exclusivos barrios cerrados donde viven muchos de aquellos nombres. También a firmas que miran hacia fuera de la Plaza Roca.
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Guillermo de Rivas, intendente electo de Río Cuarto.
A otros tantos el novel intendente los ha tratado en su faz deportiva. Exjugador insignia del plantel de básquet en su juventud, también fue dirigente del club Banda Norte, uno de los más importantes de la provincia.
También ha heredado afectos y contactos de su padre, Juan Manuel de Rivas. También letrado, el conocido “Cacho” ha sido uno de los fundadores de Urú Curé, el club de rugby de la ciudad. Como tal, un centro de articulación entre las clases medias y altas del autopercibido imperio.
De Alberto Cantero a Juan Manuel Llamosas
Aunque poco se lo destaque, De Rivas también tiene un frondoso CV como funcionario público. Su primer cargo fue como tribuno de cuentas, en 1995, en la segunda gestión del radical Antonio Benigno Rins. Treinta años después, dirigentes afines al “Toño”, un boinablanca de pura cepa, son parte de la estructura de Hacemos Unidos por Río Cuarto, sobre la que se sigue proyectando el Partido Cordobés.
En 1999 el novel intendente se sumaría a la gestión de Alberto Cantero, el peronista más K que se recuerde en el sur de Córdoba. A su lado, se desempeñaría como secretario de Gobierno y luego como secretario de Desarrollo Urbano, Obras y Servicios Públicos.
Siempre grato con él (tal es uno de los atributos que destacan también sus rivales), sus caminos tomarían coordenadas diferentes. La tirria contra el kirchnerismo en vastos sectores de la sociedad riocuartense asegura un rápido descrédito para quien tome ese sendero.
En su nuevo trayecto, “Guille” se vincularía estrechamente con Juan Manuel Llamosas. De familias peronistas, abogados, conscientes de la necesidad de una renovación para volver a disputar el poder, ambos consolidarían una amistad que hoy toma otro cariz.
Ambos también se sucederían en el despacho de la Defensoría del Pueblo. Lugar históricamente cedido a la oposición, terminaría siendo la incubadora de los dirigentes que garantizaron al peronismo 12 años de gobierno.
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Juan Manuel Llamosas y Guillermo de Rivas, amigos y socios políticos en Río Cuarto.
Tal gratitud seria recompensada por Llamosas, quien lo ungiría como su candidato. Más aún, sostendría tal postulación contra todo tipo de acusaciones y presiones.
Atentos a impugnaciones por “casta”, los armadores de campaña prefirieron destacar cualidades digeribles en los estratos clave. “Es un tipo que cae bien en las clases medias y altas”, destacaban aún en off.
Consecuentemente, destacaron su desempeño como profesional de la abogacía, dirigente deportivo, docente universitario. También su capacidad para integrar equipos con componentes heterogéneos.
Gonzalo Parodi, Guillermo de Rivas, Adriana Nazario, candidatos en Río Cuarto
Guillermo de Rivas asume con el desafío de unir al peronismo que lo desafió con Adriana Nazario a la cabeza.
Aún así, pocos dudan que, más temprano que tarde, con el poder como factor aglutinante, los peronistas terminarán unidos detrás del nuevo conductor. Utilitarios, saben que poco sol queda por debajo del extenso tinglado que lleva denominación de origen del Panal.
Por si acaso, el propio Llaryora se lo recordó, el mismo domingo, a vencedores y vencidos. Tras felicitar a su compañero y pedirle que tome las mejores propuestas de los demás candidatos, el gobernador corrigió a la muchedumbre que coreaba al peronismo cordobés. “Es el Partido Cordobés ya”, estampó en la fría noche.