¿Por qué nadie protegió a Javier Milei en Lomas de Zamora?
Se mueve blindado incluso de local. La Derecha Fest y congreso libertario en La Plata, dos ejemplos. En un escenario delicado, les puso el pecho a las piedras.
¿Por qué este miércoles, en Lomas de Zamora, "la seguridad de Javier Milei no atinó a montar un dispositivo mínimamente eficaz"?, se preguntó Marcelo Falak en desPertar, el newsletter de Letra P, donde analiza el contexto en el que el mandatario, agredido, debió suspender la caravana proselitista que apenas había iniciado y escapar en condiciones de llamativa precariedad y vulnerabilidad.
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La pregunta es relevante por al menos tres razones:
1) El contexto (el escenario, el momento y el clima político) de la actividad que el Presidente debió interrumpir.
2) Los antecedentes de un presidente que se mueve blindado hasta los dientes incluso en escenarios amigables.
3) El negocio que han sabido hacer sus agitadores con la táctica de provocar y cobrar.
José Luis Espert Javier Milei Sebastián Pareja Karina Milei
Javier Milei en Lomas de Zamora.
El contexto de la caravana de Javier Milei
El Presidente programó su carava proselitista en Lomas de Zamora, el segundo distrito más poblado de la determinante Tercera sección electoral, un territorio gobernado por el kirchnerismo, es decir, en la lógica bélica del Gobierno, campo "enemigo" del jefe de Estado, un insultador serial que emergió de los paneles de televisión, ocupó una banca en la Cámara de Diputados, hizo campaña en 2023 y gobierna desde diciembre de ese año descargando las peores descalificaciones sobre el sector político que lidera Cristina Fernández de Kirchner.
La caravana malograda se inscribía en la campaña para unas elecciones -las bonaerenses del 7 de septiembre- que el oficialismo recalentó al adjudicarle la misión de terminar con el peronismo en la provincia de Buenos Aires (la lógica de la aniquilación) con un grito de guerra, "¡Kirchnerismo nunca más!", que es una provocación, en tanto banalización y manipulación del concepto central del repudio al terrorismo de Estado (bandera K) que el Gobierno niega.
Javier Milei La Matanza
Javier Milei en La Matanza con los candidatos de las ocho secciones electorales bonaerenses.
Milei llegó a Lomas de Zamora envuelto en el escándalo que un (ahora ex) amigo y (ahora ex) abogado del Presidente desató al señalar, en unos audios que se conocieron la semana pasada, a figuras centrales del sistema de poder libertario, como Karina Milei y Lule Menem, como partícipes de un circuito de coimas que regían la compra de medicamentos por parte del Estado. Golpeado por el Karinagate, Javier Milei busca recuperar la mística 2023 con una caravana en Lomas de Zamora, tituló Letra P en la previa del desembarco.
Todo, en un país rehén de una polarización marcada por discursos de odio que fueron el caldo de cultivo de un intento de magnicidio: hace menos de tres años, quisieron matar de un tiro a una expresidenta que en ese momento ejercía como vice.
Si todo ese contexto no reunía razones suficientes para que la seguridad presidencial extremara precauciones -si tiene algún sentido aceptar la posibilidad de que quienes rodean al jefe de Estado vivan en Narnia-, el relevamiento del terreno en el que se movería Milei en la previa de la actividad, una práctica de manual para cualquier gobierno, arrojaba evidencias groseras sobre los riesgos a los que se exponía el mandatario.
En su "crónica de una agresión oportuna y celebrada" por el Gobierno, que le permitió cambiar de tema en una agenda completamente tomada por el Karinagate, Pablo Lapuente, que cubrió la actividad presidencial para Letra P, reportó que en el centro de Lomas de Zamora "desde temprano se percibía un clima de fuerte tensión política", que a la militancia y a la dirigencia que llegaban identificadas con merchandising libertario "les hacían sentir que no eran bienvenidas", que "30 minutos antes de que llegara el jefe de Estado la multitud libertaria escuchó los primeros insultos de la militancia opositora" y que el repudio incluyó la musicalización de la zona con La Marcha Peronista por parte del dueño de un comercio de electrodomésticos.
Si no había un operativo diseñado previamente para proteger al Presidente, ¿por qué no improvisaron uno? ¿Por qué expusieron al mandatario a ese clima de hostilidad explícita?
Javier Milei, un presidente blindado hasta los dientes
Del operativo de seguridad participaron la Casa Militar, efectivos de fuerzas federales eseciales, dos unidades de la Policia bonaerense apostadas a 200 metros del epicentro de la caravana y 18 motos agentes motorizados de esa fuerza que le abrieron paso al mandatario desde que ingresó a la provincia y para salir de la jurisdicción, según precisó este miércoles, en el streaming135, el ministro provincial de Seguridad, Javier Alonso.
Si embargo, una vez montado a la caja de la camioneta en la que terminó escapando, el Presidente quedó a tiro de piedra, rodeado por la hostilidad que describió Lapuente en Letra P.
La vulnerabilidad con la que el mandatario les puso el pecho a las piedras en Lomas de Zamora contrasta brutalmente con los gigantescos operativos de seguridad, rallanos con la sobreactuación, que suelen blindarlo incluso en actividades partidarias pobladas por fanáticos del Presidente en locaciones encapsuladas o en espacios celosamente controlados, como los aeropuertos. Dos botones de muestra:
1) Como informó Sebastián Iñurrieta en Letra P, el 22 de junio Milei aterrizó en Córdoba, para asistir a La Derecha Fest, el show libertario presentado como "el más antizurdo del país", custodiado por "74 efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y 94 efectivos de Gendarmería", además de "un cordón de honor de 18 personas, más un suboficial trompa y un oficial jefe de cordón", es decir, dos decenas de militares. El Gobierno no respondió a la consulta de este medio sobre la composición de la custodia presidencial en el hotel donde se realizó el encuentro con los fans del León.
los Milei y Llaryora
Javier Milei y Martín Llaryora en el aeropuerto de Córdoba.
2) Cuatro días después, Milei cerró un congreso libertario en La Plata. El Presidente llegó cuando ya caía la noche a un exclusivo salón de fiestas ubicado en Gonnet, en las afueras de la ciudad, pero la zona estaba literalmente clausurada desde las primeras horas de la mañana por un dispositivo de seguridad que llamó la atención por su magnitud y por el colapso de tránsito que generó durante un día entero: efectivos de Gendarmería Nacional, Policía Federal, Prefectura y la Policía bonaerense cerraron un perímetro que iba de la calle 511 a la avenida 520 (nueve cuadras) y de la avenida 19 al camino General Belgrano (siete cuadras).
Provocar y cobrar, ¿el negocio de Javier Milei?
El 4 de octubre de 2024, con la comunidad universitaria hipersensible por los efectos del ajuste que aplicaba el Gobierno en el presupuesto del sistema público de educación superior, los diputados libertarios Agustín Romo y Santiago Santurio y el secretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, se presentaron en la Universidad de La Plata para hacer, justamente, apología de la motosierra.
Fueron repudiados y agredidos por militantes de izquierda. "Ningún zurdito va a impedirla porque La Libertad Avanza (sic) y no hay nada que puedan hacer para alterar el curso de los acontecimientos. El Diputado Santurio se comió un piedrazo en la cabeza y lo festejas (sic). Y acá está. A no llorar después", tuiteó Romo un rato después, como consignó Letra P en una nota titulada Provocar y cobrar, el plan perfecto de los agitadores de Javier Milei en La Plata.
Mudamos la charla de lugar. Ningun zurdito va a imperdirla porque La Libertad Avanza y no hay nada que puedan hacer para alterar el curso de los acontecimientos. El Diputado Santurio se comio un piedrazo en la cabeza y lo festejas. Y acá está. A no llorar despues. Abrazo https://t.co/EwfqvahVAfpic.twitter.com/mIu3xrD3pb
Otros agitadores explotarían el negocio libertario de provocar y cobrar en episodios que fueron célebres, como el que protagonizó el streamerFran Fijap, cinco días después de los incidentes en la UNLP, cuando quiso transmitir desde una protesta contra el veto presidencial a la ley de financiamiento de las universidades que se desarrollaba frente al Congreso y terminó refugiado en un local de venta de empanadas. Después, raid mediático en calidad de víctima de la violencia política.
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El agitador libertario Fran Fijap, agredido por manifestantes en una marcha en en defensa de la universidad pública.
Sin ir tan lejos, el 25 de agosto, el candidato a diputado nacional José Luis Espert se acercó a desafiar a un grupo de personas que repudiaban a Milei en las inmediaciones del cine San Carlos de Junín, donde el Presidente estelarizaba otra de las paradas de su trajín proselitista por la provincia de Buenos Aires.
Si este miércoles, con su presentación de cuerpito gentil en el territorio "enemigo" de Lomas de Zamora en medio de la campaña caliente de la provincia de Buenos Aires empuñando su consigna "¡Kirchnerismo Nunca Más!" en pleno estallido del escándalo de las coimas, el objetivo del Presidente fue, otra vez, provocar y cobrar, el plan funcionó: por unas horas, el Gobierno pudo cambiar de tema, volvió a señalar a los "kukas tirapiedras" como usinas de la violencia y a agitar su mantra de campaña, como hizo el jefe de Estado un rato después, en un posteo que incluyó, como prueba de vida, una foto en la Quinta de Olivos con El Jefe y "El Profe", protagonista de la fuga (en moto) más bizarra que haya dado la política nacional. "Obvio que nos beneficia", le dijo un dirigente libertario a este portal en Lomas de Zamora, minutos después de la evacuación presidencial.
El plan -si fue tal cosa- también podría haber salido mal, con consecuencias serias. La seguridad del Presidente -la persona que la voluntad popular designó para gobernar el país por el término de cuatro años- no es un chiste ni una variable con la que se pueda muñequear el juego de la política, sino un asunto de Estado ligado a la estabilidad institucional, de la que depende el país para tener chances de desarrollar procesos económicos y sociales virtuosos. Acaso no sea una preocupación para el outsider que sostiene que a veces puede ser el jefe del Estado y otras, un simple ciudadano.
PD: a cierre de esta nota, en un discurso que dio en el Consejo Interamericano de Comercio y Producción (CICyP), el Presidente empezó a cosechar la siembra. "Ayer, en una actividad de campaña, vivimos una situación aberrante: un grupejo violento irrumpió por la fuerza y empezó a arrojar piedras hacia nosotros", dijo y enlazó el relato con la narrativa de la casta y sus privilegios, que él vino a desterrar. No más preguntas.