LA HERENCIA DE SCHIARETTI

PASO y después: trama y protagonistas de la Succession del cordobesismo

El peronismo garantiza el apoyo cerrado el 13A al gobernador que quiere ser presidente. Las dudas empiezan de cara a octubre. La necesidad de Llaryora de mantener la cohesión pensando en su proyeccción nacional.

En la mayoritaria porción del peronismo cordobés que se referencia en Hacemos Unidos por Córdoba todos trabajan para que Juan Schiaretti supere las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) del 13 de agosto y se convierta, ya formalmente, en candidato a presidente. Hasta el último minuto de ese domingo, la dirigencia y la militancia permanecerán alineadas bajo las consignas que impulsan la candidatura del gobernador.

El setlist que cada uno reproducirá gira en torno a los hits cordobesistas: las bondades de una gestión con alta aprobación y recientemente refrendada en las elecciones provinciales y de la capital, federalismo, apelaciones al ser cordobés, revisión del proyecto de país. Tal cantinela sirve también para enfatizar las diferencias con otros candidatos que, potencialmente, disputan una porción similar del electorado. En particular los que ya se subieron al tren de Unión por la Patria que maneja Sergio Massa.

Sin embargo, la unanimidad de las coordenadas tiende a difuminarse a la luz de las interpretaciones que surgen al considerar los distintos escenarios que pueden abrirse a partir de los resultados de las PASO. Sin sacar los pies del plato, en varios casos admiten que son escasas las chances de que el líder cordobés cumpla con el objetivo de máxima. Previendo tal situación, y ante la posibilidad de un escenario polarizado para las elecciones generales de octubre, comienzan a barajar la posibilidad de un “voto útil”, consideración que amerita una nueva disyuntiva: seguir la huella del panperonismo o apostar a una alianza estratégica con una figura de Juntos por el Cambio que ofrezca un pasaje para coincidencias básicas.

Claro está, para esta opción resultará relevante quién se imponga en la interna cambiemista. Nadie desconoce el prolongado juego de afinidades entre Schiaretti y Horacio Rodríguez Larreta, el jefe de Gobierno porteño. Sin embargo, aún por lo bajo, ya hay quienes advierten que no trabajarían para una eventual candidatura del líder del sector "paloma". “No estamos con Larreta. No bancamos esa alianza ni otra con Cambiemos. Eso no lo vamos a militar. De todos modos hay que esperar y ver quiénes pasan. Milei parecía seguro y se está desinflando”, analiza un referente de capital con amplio conocimiento del terreno.

“Como viene la mano, vamos a tener que elegir entre quién administra mejor el ajuste. Al menos, que no nos muelan a palos. Eso lo deberíamos esperar de un peronista, no de quienes ya amenazan con mano dura”, señala un gremialista que también pide el voto por “Juan” para las PASO.

Vote Córdoba

Las admisiones abren también otro carril interpretativo. Si, como indican las encuestas, Schiaretti no llegase con chances reales a la pelea central, ¿quién podría aprovechar lo sembrado en estos meses? La respuesta cae por su peso: Martín Llaryora, quien actúa como jefe de campaña del gobernador pero ya ha dado muestras de sus ambiciones nacionales. Por lo bajo, voces de su entorno admiten que su encendido discurso en la noche triunfal de Daniel Passerini puede interpretarse como una aceleración de los tiempos previstos para los cambios de mando de diciembre.

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“Sentamos las bases para la proyección nacional de un cordobés, no de un nombre en particular. Queremos uno nuestro en la Rosada. Si no es Juan, que sea Martín. Será el gobernador del segundo circuito nacional, con 52 años, en un escenario que posiblemente encuentre al PJ nacional en un vacío de poder”, admite la fuente capitalina.

Tal proyección supone un difícil juego de equilibrios, entre las opciones reales que se presentarán en octubre y la necesidad de "limpiar" de obstáculos el camino del intendente de Córdoba. En otras palabras, aunque no digieran la posibilidad de encauzar voluntades hacia un nombre amarillo, saben que tampoco les convendría potenciar a un rival para la sucesión en el peronismo nacional. Ese nombre es hoy el del ministro de Economía.

Atendiendo a tal necesidad, por el momento nadie admite alteraciones al cronograma previsto, que supone un trabajo articulado en el que cada referente asume su propia carga para impulsar el trayecto de su compañero, sin cuestionamientos a lo dispuesto por los timoneles.

“Con lo que saquemos en Córdoba tenemos que garantizar que Juan sortee las PASO. Para eso tenemos que conservar el piso histórico en la provincia, de al menos 27 puntos. Por eso mantenemos el esquema de trabajo de la ciudad, aunque el candidato no necesita presentación, es muy conocido”, amplía un vocero que ya caminó distintos barrios.

La dimensión nacional de la contienda de agosto también quita del escenario rivalidades locales, algo que no escapa al comando de campaña, que tiene a Paulo Cassinerio como gestor provincial, a Héctor “Pichi” Campana coordinando en la ciudad y a Alejandra Vigo en un rol principal como no ha tenido hasta aquí en el año electoral.

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A diferencia de la previa de las elecciones en la capital provincial, no se analizan con fruición los resultados de anteriores contiendas. Tampoco se prevén acciones extraordinarias en la ciudad; sólo el acto de cierre de campaña, el jueves 10 de agosto en un hotel del norte de la ciudad. Hasta entonces, recorridas por el interior y visitas a provincias vecinas.

Participación en la mira

Una luz de preocupación titila, sí, en el tablero de control. La baja asistencia de votantes en las recientes elecciones motiva a interpelaciones directas de la militancia. Siempre con el mismo espíritu: "si querés a Córdoba, votá por un cordobés".

“La inequidad entre el AMBA y el interior ya está en agenda. Otros candidatos ya hablan del tema, pero nadie explica cómo hacerlo. Nosotros sí. Tiene que quedar claro que esa es nuestra bandera, antes que otros la tomaran. Así lo han dejado claro ya Martín y Daniel”, explica Campana.

La articulación de los nombres no es casual. En palabras del exbasquetbolista, a este partido de tres tiempos le falta el último. Hasta entonces, nadie puede aflojar. “No se gana ni se pierde el partido antes de jugarlo. Hay que laburar hasta el último minuto”, sentencia.

Cordobesismo 2023: Juan Manuel Llamosas, Myrian Prunotto, Martín Llaryora, Juan Schiaretti, Daniel Passerini y Javier Pretto. 
llaryora le pone un dique a massa para meterse en la pelea grande del peronismo

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