Elecciones | 26 de octubre

Martín Llaryora redobla la ofensiva para llevar a Provincias Unidas el voto huérfano de JxC

El gobernador de Córdoba quiere abrochar al intendentismo open mind. Fondos frescos para 125 y un llamado a evitar la neutralidad y el "silencio cómplice".

Mientras el peronismo cordobesista divido se disputaba este lunes el legado de José Manuel de la Sota a siete años de la muerte del exgobernador, con homenajes virtuales y una misa abierta organizada por la candidata Natalia de la Sota, Martín Llaryora regó con fondos frescos los campos de las autoridades municipales que quiere en Provincias Unidas.

El mandatario encabezó temprano un acto institucional que los presentes consultados no dudaron en tildar de “campaña”. En el encuentro, entregó una generosa ofrenda a los municipios para mejorar la infraestructura municipal, hacer frente a problemas ambientales y potenciar las conexiones de gas domiciliarias. A las cooperativas, brazo fuerte en el interior profundo, dejó recursos para potenciar redes eléctricas.

El mensaje fue también político. Llaryora no sólo reprochó el repliegue del gobierno de Javier Milei del financiamiento universitario y sanitario, entre otros ítems habituales, sino que instó a las 125 autoridades comunales y a la dirigencia que participó del encuentro a “no ser neutrales”.

Martín Llaryora y un mensaje al municipalismo

Desde la inscripción de listas para las elecciones de octubre a esta parte, el cordobesismo viene insistiendo fuerte para lograr el apoyo de los más de 400 municipios que alguna vez la senadora filolibertaria Carmen Álvarez Rivero pidió eliminar. Por eso los portavoces de este acto tienen un rol central y vendrían a oficiar de refuerzo de una sentencia que el propio Llaryora dejó en el acto: “El silencio es cómplice”.

El intendente de Río Tercero y presidente de la UCR de Córdoba, Marcos Ferrer, y su par y tocayo peronista de Alta Gracia, Marcos Torres, fueron los oradores por el municipalismo que no mostraron grietas a la hora de ponderar el trabajo conjunto y federal.

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Marcos Ferrer y Martín Llaryora en el Centro Cívico de Córdoba

Marcos Ferrer y Martín Llaryora en el Centro Cívico de Córdoba

Los números son tiranos y, si bien el cordobesismo por primera vez jugará en un esquema nacional con los gobernadores en Provincias Unidas, los antecedentes electorales obligan a tomar precauciones. Asoma central el objetivo de tener a los municipios como tractores de ese electorado, que se debate entre su antikirchnerismo tradicional y el fin de la luna de miel con Milei.

Si bien las encuestas circulantes colocan a Juan Schiaretti con ventaja suficiente sobre el candidato de La Libertad Avanza, Gonzalo Roca, hay cierta incertidumbre sobre el movimiento del votante de Juntos por el Cambio (JxC) en Córdoba, razón que explica la obsesión del cordobesismo con las autoridades municipales radicales y amarillas.

Los números que mira Provincias Unidas

En la elección nacional general de 2023, el 34% del electorado cordobés votó a LLA; a Schiaretti lo hizo el 29% y a JxC, un poco más del 22%. En tanto, Sergio Massa recibió el 13% de las adhesiones. En virtud de que el peronismo cordobés no superó el 30% en elecciones intermedias, algunos analistas políticos se preguntan a dónde migrará ese universo que quedó huérfano, pero que se inclinó por la oferta violeta en un 74% en el ballotage.

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Juan Schiaretti, con Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro en la presentación de Provincias Unidas en Sociedad Rural de Río Cuarto

Juan Schiaretti, con Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro en la presentación de Provincias Unidas en Sociedad Rural de Río Cuarto

Para que Schiaretti ganara, si existiera la misma participación del 76%, LLA debería perder un 5% de quienes ya lo votaron en 2023 y que nadie que hubiese apoyado a JxC votara a la lista de Milei, sino que se distribuyera en el restante arco de listas opositoras, que suman 17. Con este poroteo sencillamente expuesto al que apelan algunas consultoras se explicaría por qué el cordobesismo open mind busca seducir al desencantado libertario, pero sobre todo a esa masa impredecible que podría definir la elección cordobesa.

La movilización, esa vieja pero tan efectiva herramienta política -Axel Kicillof demostró que todavía funciona-, puede ser la llave del triunfo.

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