La posta del Congreso

Los límites parlamentarios de Javier Milei

Logró acuerdos en el Congreso para tener leyes, pero los aliados le marcan la cancha. Mauricio Macri, el fantasma de siempre. Villarruel vs. Bullrich, otra vez.

Fue una semana de revelaciones para Javier Milei en el Congreso. Si bien supo que la mesa política del Gobierno es capaz de conseguir mayorías en ambas cámaras, entendió, también, que esos acuerdos necesitan alimentarse, porque pueden desmoronarse en segundos y arruinarle el fin de semana.

Nunca se sabrá si los contratiempos surgen por presión de los aliados o son el resultado de las internas libertarias, que no cesan. Mauricio Macri fue el artífice del tropiezo de Patricia Bullrich, que derivó en el regreso de la reforma laboral al Senado sin el artículo de las licencias médicas. El expresidente dejó su marca: demostró que, si no lo consultan, los proyectos legislativos pueden morir en la Cámara de Diputados. Su poder de fuego en los medios sigue intacto.

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La vicepresidenta Victoria Villarruel agita fantasmas de candidaturas y vuelve a pelear poder con Bullrich en la cámara alta, que tendrá triple sesión. El peronismo, en sus diferentes vertientes, mira la película desde afuera, con bloques semifracturados y lamentos internos por los gobernadores que hace ya dos años se fueron del PJ, pero los siguen llorando. La única diferencia es que, con el oficialismo más fortalecido, desde diciembre estos mandatarios resultan decisivos en las votaciones. Es sólo eso.

La reforma laboral será ley el viernes en el Senado, con la nueva versión recortada en Diputados, que no incluye descuentos salariales a quienes tomen licencias por enfermedad.

¿Quién complicó a Javier Milei?

Milei y el ministro de Economía, Toto Caputo, pusieron todo lo que tenían a su alcance para sostener el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), las AFJP de la era libertaria. Tendrá administradores privados que controlarán como mejor les parezca el 3% de los aportes de empleadores a la ANSES para financiar indemnizaciones.

La oposición considera al FAL una reforma previsional y financiera encubierta. Creen que arribarán financistas de Wall Street para abastecer al Tesoro y, tarde o temprano, controlar el pago de jubilaciones hasta forzar un cambio de sistema. Una comisión bicameral seguirá el rastro de estos flujos. Será un ámbito de debate intenso.

El escándalo mediático por el artículo 44 de la reforma laboral que salió del Senado esconde los misterios de esta nueva época del Gobierno. Nadie entiende qué pasó y, un clásico de La Libertad Avanza, todos desconfían de todos. El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, se considera víctima de una maniobra interna para desprestigiarlo.

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Si bien es cierto que en una de sus incursiones radiales al inicio de la era Milei, el economista propuso el sistema de licencias que finalmente se incorporó a la reforma en el Senado, también lo es que no lo sumó al proyecto original, que redactó y presentó en diciembre. Una versión que corrió por los pasillos del Congreso es que el artículo 44 lo pidió Milei, lo aceptó Bullrich y ambos cayeron en una trampa del resto de la mesa política para golpear a Sturzenegger. Tal vez sean lecturas excesivamente paranoicas.

La maniobra de Macri

El artículo 44 reducía los sueldos un 50% si las dolencias surgían por actividades voluntarias y 75% por involuntarias, como enfermedades. Nunca fue un secreto: figuraba en el borrador que senadores y periodistas tuvieron un día antes de la sesión en la cámara alta

Durante el debate, integrantes de la UCR y partidos provinciales comentaban esta modificación sin escozor. Tampoco nadie reaccionó en el momento en el que el libertario Juan Cruz Godoy la explicó en el recinto.

En la votación en particular sí hubo críticas: Andrea Cristina y Victoria Huala, del PRO, se expresaron en contra, sin dar mayores detalles. Esa aclaración, de madrugada, no fue tomada en serio por Bullrich, quien estaba segura de imponer su acuerdo en Diputados.

“Si le hacen cambios, ratifico el texto original y listo. Si lo cajonean, que se hagan cargo”, había sido el mensaje de la exministra a la mesa política. Esa provocación fue, tal vez, una de las tantas jugadas de más que hay en la carrera de Bullrich, quien se jacta de no pedir permiso jamás, pero también de saber disculparse y retroceder.

Macri ya había empezado a actuar desde las sombras. En la campaña de 2023 dijo que LLA era un espacio fácilmente infiltrable y esta vez quiso aprovechar esa debilidad a su favor.

La embestida PRO

Durante el anuncio del acuerdo legislativo para la reforma, el día previo a la sesión, Bullrich no había mencionado el tema licencias, pero sí confirmó que eliminaría un fragmento que pedía Macri: el que habilitaba a las billeteras virtuales para pagar sueldos. La exministra decidió borrarlo tras una reunión con los bancos, que nadie le pidió. Pensó que sería gratis.

El plan de Macri para acorralar a Bullrich tuvo varias etapas. Mientras se desarrollaba la sesión del Senado, el jefe de la bancada del PRO, Martín Goerling Lara, le comunicó al expresidente que el artículo 44 podía arrastrar polémica. También le avisó el jefe de Diputados, Cristian Ritondo.

El exministro de Seguridad bonaerense ya había hecho su queja por el rol de Bullrich durante la reunión de jefes aliados con Martín Menem. “No le podemos dejar llevarse la pelota”, planteó. El riojano no brindó ninguna respuesta.

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Martín Menem (LLA) y Cristian Ritondo (PRO), figuras decisivas para Javier Milei en Diputados.

Martín Menem (LLA) y Cristian Ritondo (PRO), figuras decisivas para Javier Milei en Diputados.

Al día siguiente, en la reunión de Diputados, Ritondo y Menem hablaron sobre el tratamiento de la reforma laboral que Bullrich festejaba como propia. El 44 artículo no pasaba y había que buscar opciones.

Ritondo jugó fuerte. Planteó el tema a los jefes dialoguistas y obtuvo un rápido respaldo. Su mano derecha, el diputado Javier Sánchez Wrba, reforzó las gestiones con la bullrichista Silvana Giudici.

La polémica por las licencias reducidas empezó a escalar en los medios. ¿Hubo fuego amigo de Santiago Caputo? La hipótesis tiene sustento: el asesor mantiene línea directa con Ritondo, financia el prime time televisivo y reniega de la autonomía de Bullrich.

“Patricia mordió el anzuelo y se subió a la negociación. Sólo le quedaba retroceder”, contó a Letra P un macrista que participó de la maniobra. Menem no abrió la boca y Ritondo repitió varias veces que no aceptaría una salida elegante, como hubiera sido la sanción de la reforma el jueves y una corrección en la reglamentación.

Los gobernadores, aliados leales

Corregir el texto en comisión, como finalmente ocurrió, permitía a los aliados negociar otros artículos de la reforma, pero la mesa política se movió rápido para evitar más cambios.

Nada de eso ocurrió: los gobernadores aliados habían tirado la toalla. Gustavo Sáenz (Salta) participó del clamor contra el artículo 44 –aun cuando su senadora Flavia Royón lo había aprobado sin chistar-, pero luego no complicó la sesión.

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El tucumano Osvaldo Jaldo jugó fuerte y cedió su bloque de tres bancas al oficialismo. El catamarqueño Raúl Jalil puso a sus servicios su trío de Diputados: sólo lo necesitaron para el cuórum, por la resistencia a ayudar a iniciar las sesiones de Provincias Unidas. Ya no hay miedo al ridículo: un diputado de Jalil, Sebastián Nóblega, habló en contra de la reforma laboral que permitió debatir al sentarse.

Si Provincias Unidas sigue retaceando el cuórum, los partidos provinciales subirán su precio. En las reuniones que tienen, hasta ahora, sus diferentes tribus de PU empiezan a jugar de esta manera: que Milei de las rebusque para empezar la sesión y, en tal caso, llame luego para negociar cada artículo. Sólo el ex-PRO Sergio Capozzi se desmarcó.

Los socios claves

El jueves todos los gobernadores cotizaron en bolsa y el ministro del Interior, Diego Santilli, se dedicó a contenerlos. Le fue bien. Claudio Vidal (Santa Cruz) y Rolando Figueroa (Neuquén) aportaron sus monobloques cuando hicieron falta.

Y hasta Martín Llaryora (Córdoba) dividió a su tropa, que integra PU, con tres ausencias que facilitaron el camino en la votación en particular, aunque no resultaron decisivas en los principales títulos. Una fue la de Juan Schiaretti. Gisela Scaglia, ex-PRO y jefa de PU, ayudó en la votación general, al igual que los cordobeses.

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Manuel Adorni, Karina Milei y Diego Santilli.

Manuel Adorni, Karina Milei y Diego Santilli.

El jujeño Carlos Sadir recibió presiones de Santilli y resistió como pudo: sólo aportó un voto para la aprobación de la reforma. El ministro quería asegurar el FAL y la eliminación de estatutos profesionales, que integraba el último título, que contenía también el desfinanciamiento del INCAA. Estuvo cerca de caerse: fue la única votación en la que el oficialismo no llegó a los 129, la mayoría propia. Si los aliados PRO (como el MID) se daban vuelta y aparecían ausentes, hubiera sido derrota.

Función extendida en el Senado

El Senado tendrá una triple función esta semana. El viernes, junto a la reforma laboral, se aprobará definitivamente el acuerdo Mercosur-Unión Europea, con una nueva fragmentación del peronismo.

Un día antes, Bullrich podrá sancionar el régimen penal juvenil, la aprobación del pliego de Fernando Iglesias como embajador en la UE y, en lo posible, la reforma de la ley de glaciares.

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Este último proyecto tiene aún la resistencia del radical Flavio Fama, de Catamarca, desinteresado en habilitar inversiones demoradas en la provincia de Jalil. Sus planteos complican la posición de la UCR.

El martes habrá sesión preparatoria, con otro duelo entre Villarruel y Bullrich. La vicepresidenta ya se mueve como opositora, con agenda propia y desafíos a Milei, como cuestionar que la Corte estadounidense falle contra el proteccionismo de Donald Trump.

La vice sabe que Milei no puede hablar igual para sostener su relato libertario. Además, Villarruel escucha en cada visita diplomática de Estados Unidos al Congreso a los contingentes trumpistas pedir lo mismo: terminar, cuanto antes, con las importaciones chinas masivas. Es el libreto que incorporó Miguel Pichetto, con acceso libre a la embajada de Estados Unidos. Otro reclamo del país del norte es el de controlar la producción de energía nuclear.

En esas charlas también surgió la presión norteamérica por una rápida reforma laboral, que como quedó redactada, elimina pasivos laborales en los balances de las empresas multinacionales. Los legisladores argentinos de todas las fuerzas políticas que escuchan esas ideas nunca saben si son testigos de una diplomacia de países o de presidentes.

Bullrich vs. Villarruel, otra vez

Villarruel jugará en la elección de autoridades del Senado. Sostiene a los secretarios -legislativo y parlamentario- y exige la continuidad del senador Bartolomé Abdala en la presidencia provisional. Bullrich no lo confirma: “Estamos viendo”, responde a los curiosos. Las prosecretarías las ocupa el radicalismo, socio clave de LLA en la cámara alta.

Abdala, que entabló buena relación con todos los bloques, está dispuesto a resistir y soporta rumores que deja correr la Casa Rosada. La última versión decía que Caputo pedía que la línea sucesoria la ocupe Ezequiel Atauche, antecesor en la jefatura de bloque de Bullrich, quien no lo tiene muy en cuenta: en la última sesión, la mandó a sentarse arriba.

Esta maniobra liberaría la presidencia de la comisión de Presupuesto, que Atauche retuvo en diciembre y Bullrich quería para Agustín Monteverde. Pero el jujeño prefiere quedarse ahí y no molestar a Abdala.

Caputo quiere jugar cómo sea en el Senado. Tiene línea directa con Carlos Espínola (Provincias Unidas) y busca información de la administración de Villarruel a través del actual prosecretario de coordinación operativa de la cámara, Manuel Chavarría.

Es uno de los cargos que se pone en juego el martes, junto a secretarios y prosecretarios. Por ahora, a ningún funcionario le anunciaron que su lugar está en riesgo. Pero nadie está seguro. Saben que la interna libertaria no descansa. Nunca.

Karina MIlei y Manuel Adorni,  durante la votación de la reforma laboral. 
Reforma laboral: Patricia Bullrich avaló el cambio que hizo Diputados y la convertirá en ley con sus aliados

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