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Mauricio Macri presiona por la reforma laboral: pide cambios en licencias y que Galperin liquide sueldos

El PRO logró cambiar el artículo que reducía salarios por enfermedad. Exigirá habilitar billeteras virtuales para pagar salarios. El 27, sesión en el Senado.

El debate de la reforma laboral venía bien para el Gobierno hasta que apareció Mauricio Macri: por presión del PRO, el proyecto aprobado en el Senado tendrá modificaciones en Diputados y recién sería ley el viernes 27, cuando vuelva a la cámara alta. Este miércoles, en comisiones, se corregirá el polémico artículo sobre licencias, que reduce los salarios a quienes tengan enfermedades.

Podría no ser el único cambio: el bloque amarillo insistirá con habilitar a las billeteras virtuales a liquidar sueldos y pedirá que, al menos, puedan hacerlo aquellas autorizadas por el Banco Central, como Mercado Pago, de Marcos Galperin.

Esta posibilidad estaba incluida en el proyecto original, pero Patricia Bullrich la modificó en el Senado por presión de los bancos, que no necesitaron tocar la puerta a la Casa Rosada. Fue uno de los 30 cambios que realizó la jefa de La Libertad Avanza en la cámara alta, con la expectativa de que fueran avalados sin chistar por los aliados en Diputados.

La exministra no tuvo en cuenta que Macri podría ser su verdugo. El PRO tiene sólo tres senadores, por lo que en ese recinto no cuenta con capacidad de torcer un acuerdo entre LLA y aliados. En Diputados, sus 12 bancas sí son claves y el jefe, Cristian Ritondo, decidió hacerlas valer.

El debate en comisión será tenso: con el proyecto abierto, otros bloques opositores pedirán modificaciones, como eliminar el financiamiento a indemnizaciones con plata de ANSES y sostener los estatutos profesionales. Si no se acuerda letra chica, la sesión del jueves podría tener una votación caótica. Bullrich y Martín Menem dedicaron este martes a tratar de reducir riesgos.

La maniobra de Mauricio Macri

Ritondo ya había anunciado su disconformidad con la negociación inconsulta de Bullrich. Se lo dijo a Menem cuando recibió a los jefes de bloque. "No puede ser que se lleve la pelota a la casa", se quejó el diputado. La frase había sido olvidada en la vorágine de la negociación del Senado, pero el jueves, después de la aprobación, el jefe amarillo hizo valer su oficio.

El PRO jugó a impedir la aprobación de la reforma en Diputados y lo hizo. El artículo sobre licencias fue la excusa perfecta. Con esta actitud, obligará a Bullrich a tenerlos en cuenta cada vez que negocie un proyecto en el palacio vecino. Macri jugó a la distracción: este sábado, el diputado que más lo frecuenta, Fernando D'Andreis, publicó un posteo celebrando la reforma laboral para que no haya duda de su respaldo a la agenda libertaria.

En paralelo, Ritondo, puertas adentro del Palacio, les comunicó a los sectores más duros de la oposición que el artículo 44 no superaría el filtro de su bloque. La iniciativa propone modificar el régimen de licencias para establecer que, cuando la ausencia derive de una lesión sufrida durante una actividad voluntaria -como la práctica de un deporte-, el trabajador perciba el 50% de su salario; y el 75% si la lesión es consecuencia de una causa involuntaria.

Tal como quedó redactado el artículo, esta última situación podría abarcar cualquier tipo de enfermedad. El lunes, Bullrich se había comprometido a incorporar excepciones para patologías severas en una eventual reglamentación de la ley. Sin embargo, el PRO no estaba dispuesto a concederle al Gobierno una sanción exprés y reclamó introducir modificaciones al proyecto en Diputados. Aún hay margen para que la norma se apruebe antes del 1° de marzo: Bullrich debería convocar a comisiones este viernes y habilitar el recinto una semana más tarde.

¿Jugó Massa?

Este martes se sumó al reclamo el gobernador Gustavo Sáenz (Salta), aliado del Gobierno pero con poco peso en el Senado, dónde controla un voto. En Diputados suma cuatro y se hace valer. Los libertarios sospechan que Sergio Massa interrumpió su descanso de carnaval para conectar intereses entre Ritondo y Sáenz, sus dos amigos.

Lo más llamativo fue que el polémico artículo fue incorporado en el borrador que se difundió entre los aliados un día antes de la sesión. Es una de las tantas ideas del ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger. El libertario Juan Carlos Godoy lo anunció en el recinto. En la votación en particular, las macristas Victoria Huala y Andrea Cristina anunciaron su disconformidad. Fue todo un mensaje.

En la Casa Rosada tampoco se inquietaron. La terminal que recibía las propuestas de modificaciones fue la secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzabal Murphy, quien responde a Santiago Caputo. El martes pasado, el asesor tuvo que escuchar a Bullrich en la mesa política describir un acuerdo con la oposición para aprobar la reforma laboral que unas horas después anunció en el Senado.

Nadie más del Gobierno había participado en la redacción y la propia exministra decía tener "el texto bajo siete llaves" y con la amenaza de insistir con su versión si en Diputados había cambios. No será así.

Rebelde, la exministra de Seguridad desobedeció órdenes de la mesa política: se negó a poner en votación la reforma de Ganancias, una exigencia de la Casa Rosada, dónde querían testear el respaldo de los gobernadores, aún en caso de una derrota. El artículo de licencias dominó el prime time del fin de semana. Más de un libertario cree que hubo fuego amigo agitando el rating.

Otros cambios

Con la reforma ya reabierta, los bloques aliados intentarán incorporar sus propias modificaciones. En ese escenario, La Libertad Avanza queda en una posición delicada: el Senado sólo puede aceptar o rechazar en bloque los cambios introducidos por Diputados, es decir, debe optar por una de las dos versiones. Así, si en el recinto -además de la corrección al régimen de licencias- se eliminan o alteran otros artículos del proyecto, esas modificaciones podrían quedar incorporadas al texto definitivo de la ley, le resulten o no convenientes a Milei.

El PRO cree que puede darle el gusto a Galperin de usar su empresa para liquidar sueldos. No se tiene fe en reescribir los artículos que pusieron límites irrisorios al cobro de la cuota sindical, que como están redactados permite que seguir eternamente: sólo se puso un límite de 2%.

La UCR también quería corregir este texto, pero no intentará alcanzar una mayoría. Los ex Juntos por el Cambio saben que el resto de los aliados del Gobierno está decidido a proteger a los gremios.

Hay otros capítulos que están con los votos justos. Uno es el que crea el Fondo de Asistencia laboral, el FAL, con dinero de ANSES que se usaría para pagar indemnizaciones y podría tener administración privada. Una remake de las AFJP, aunque con otros fines. El bloque de Córdoba, que integra Provincias Unidas, no lo apoyará. Tampoco tendría aval en otros partidos provinciales, como Neuquén y Salta. El Gobierno cree que tiene los números para legitimarlo.

Periodismo y cine

El último título de la reforma laboral también pende de un hilo: es el que elimina los estatutos profesionales en un año (como el de los periodistas); y deroga desde el 1 de enero de 2028 el financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y Radio y Televisión Argentina (RTA).

En el Senado, estos cambios fueron los que menos respaldo tuvieron: 38 votos, sólo uno más que la mayoría simple. Si se cayeran en Diputados, en la cámara alta no habría mucha presión para sostenerlos. Los aliados (PRO, UCR y partidos provinciales), tienen la pelota en los pies. Nadie lo esperaba.

Mauricio Macri, presidente del PRO, con Javier Milei. 
El salteño Gustavo Sáenz.

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