Rolando Figueroa piensa en su reelección y cocina un gran frente para 2027.
Rolando Figueroa acelera el diseño de su estrategia para buscar la reelección en 2027 en Neuquén. Recompone vínculos con intendentes delMPN, consolida el partido Comunidad y equilibra gestos hacia el escenario nacional tras la reforma laboral, en un armado que combina territorio, gestión y proyección federal.
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En la política neuquina los movimientos rara vez son casuales. Mucho menos cuando se trata de un gobernador que entiende la lógica territorial de la provincia y que llegó al poder tras romper con la estructura histórica que la dominó durante décadas.
En los últimos meses desplegó una secuencia de gestos que, leídos en conjunto, permiten anticipar una estrategia de reelección en construcción. Reuniones con intendentes y exintendentes del Movimiento Popular Neuquino, la renovación de su sello Comunidad y decisiones legislativas con impacto nacional forman parte de un mismo libreto.
Armado con el MPN
El acercamiento a intendentes y exintendentes del MPN no es solo una postal de convivencia institucional. Es una jugada necesaria para robustecerse desde los municipios, que también evita fugas. Figueroa conoce el músculo que conserva el MPN en el interior y sabe que cualquier proyecto competitivo en Neuquén necesita de una estructura territorial aceitada.
La foto con dirigentes que hasta hace poco eran parte de la columna vertebral del histórico partido provincial busca enviar un mensaje doble. Hacia adentro, orden y amplitud. Hacia afuera, capacidad de integración. En clave electoral, significa sumar redes y equipos locales que pueden garantizar volumen en elecciones que se definen por poca diferencia.
En una provincia donde la política se juega pueblo por pueblo fuera de la región capital de la Confluencia, el armado municipal es la primera condición de posibilidad para pensar en la continuidad.
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Rolando Figueroa, en una de las recorridas por el interior de Neuquén.
No menor fue la reunión de Aluminé. Figueroa les pidió a sus viejos compañeros que recorran cada seccional, pueblo y paraje para reunir masa crítica contra La Libertad Avanza (LLA). En su análisis, el gobernador vaticinó un posible impacto al estilo de vida de los neuquinos solventado en las regalías de Vaca Muerta.
Sin embargo, el hijo descarriado del MPN utiliza un estilo bien diferente fuera de la Patagonia. Hacia adentro, cierre con propios y aliados. Afuera, diálogo fluido y pragmatismo con la Casa Rosada para que los réditos de la actividad hidrocarburífera se expandan. Este viernes recibió al mandatario mendocino Alfredo Cornejo, un radical con peluca, con quien eligió sacarse la primera foto tras la votación en Diputados de la reforma que determina el mundo del trabajo.
La herramienta propia
En paralelo, Figueroa avanzó en la reorganización de Comunidad, el sello que lo llevó al poder. La renovación de autoridades y la formalización partidaria no son detalles administrativos. Son la base de una arquitectura electoral que busca dejar atrás la lógica meramente personalista.
El partdio funciona como contenedor político y como herramienta de negociación. Permite ordenar candidaturas locales, distribuir lugares en listas y contener a sectores que no encuentran espacio en las estructuras tradicionales. También ofrece una plataforma propia para discutir alianzas desde una posición de mayor autonomía.
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Comunidad en pleno. El partido de Rolo Figueroa lo preside la senadora Julieta Corroza, seguido por su hija Camila Figueroa Vinassa.
El desafío será transformar ese sello en identidad estable y no solo en vehículo circunstancial de poder. Si logra consolidarlo en cada municipio, Figueroa tendrá una estructura lista para competir sin depender exclusivamente de acuerdos coyunturales.
Según pudo saber Letra P, en los principales distritos donde habrá elección municipal o se busca un nuevo ciclo, todos los sellos que integren La Neuquinidad tendrán una chance de competir siempre y cuando aporten a la reelección.
Reforma laboral y señales
La votación de la reforma laboral fue otro capítulo clave en ese doble juego. El voto afirmativo de la diputada Karina Maureira no pasó inadvertido. En una provincia atravesada por la dinámica de Vaca Muerta y con fuerte peso del sector energético, cualquier discusión sobre empleo tiene impacto político directo.
El gesto fue leído como una señal hacia el empresariado y los sectores productivos. También como un guiño hacia el escenario nacional, en un momento en que las reformas estructurales concentran el debate público. Hasta Toto Caputo saludó el comportamiento de Neuquén, en otra señal de absoluto entendimiento.
Sin embargo, el movimiento no está exento de riesgos. El sindicalismo neuquino conserva capacidad de movilización y la memoria de conflictos laborales recientes sigue latente. Como en el resto del país, hubo marcha, y el jefe de ATE Neuquén, Carlos Quintriqueo, salió a destrozar a Maureira por su llanto y por el voto.
El peculiar contexto obliga a Figueroa a equilibrar ese costo con la promesa de estabilidad económica y generación de empleo.
Equilibrio entre autonomía y alianzas
Mientras, Rolo Figueroa ensaya un armado que combina identidad local con pragmatismo federal. No rompe con nadie de manera definitiva, pero tampoco se subordina completamente a ninguna estructura nacional. Esa ambigüedad calculada le permitió hasta ahora sostener gobernabilidad y ampliar su base de interlocutores.
El riesgo está en la sobreexposición a acuerdos que puedan diluir su perfil provincialista. La virtud, en cambio, radica en mantener abiertas todas las puertas mientras fortalece su núcleo duro territorial.
Neuquén vive un escenario político fragmentado donde ninguna fuerza puede ganar en soledad sin articular alianzas. Figueroa parece haber tomado nota de esa realidad.
Los riesgos del camino a 2027
Toda estrategia de continuidad enfrenta desafíos. El primero es económico. La gestión deberá mostrar resultados concretos en infraestructura, servicios y empleo para que la narrativa de estabilidad tenga sustento. Y de eso hay anuncios en breve, luego de “ordenar para redistribuir” e implementar un ambicioso plan de obras e infraestructura mediante una regionalización.
El segundo es político. La reconstrucción de vínculos con sectores del MPN puede generar tensiones internas en quienes ven esa apertura una dilución del cambio que prometió en campaña. Ya se expresó en los mentideros de la política neuquina, cuando trascendió la cumbre de Aluminé y se bloqueó toda réplica de un segundo encuentro en Zapala.
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Rolando Figueroa recibió al gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo. Su estilo de dialoguista al extremo.
El tercero es sindical. Cualquier tensión derivada de reformas laborales o ajustes presupuestarios puede traducirse en conflicto social. La modificación de artículos en la ley calmó ánimos, pero no bajó del todo los decibeles.
A pesar de todo, el gobernador parece decidido a anticiparse al calendario electoral. Mientras otros actores ordenan internas, como sucede en el Partido Justicialista (PJ), donde tiene ascendencia su espacio, Rolo ensaya una campaña basada en territorio, tradición y puentes nacionales.
La reelección todavía no es una consigna explícita, pero el armado ya está en marcha. En la cocina neuquina, Figueroa se mueve con paciencia.