CRISIS EN EL GOBIERNO

Ley ómnibus: el fracaso de la negociación se llevó puesto a Guillermo Ferraro

Las razones verdaderas de la expulsión del ministro. Súper Toto Caputo rehace cuentas bajo presión. El cerco de Posse y los dichos de Mondino.

La expulsión intempestiva de Guillermo Ferraro del gabinete, suceso que sumerge al gobierno en su primera crisis importante a 46 días del inicio de gestión, tendría razones mucho más profundas y ligadas al corazón del plan del presidente Javier Milei que a la supuesta filtración de dichos del mandatario contra los gobernadores en una reunión a puertas cerradas. Con el proyecto de ley ómnibus trabado en el Congreso, el empoderamiento que le da al ministro Toto Caputo la absorción de la gigantesca cartera por parte de Economía emerge como la explicación de los cambios.

La baja en el gabinete se produjo en el momento en que Caputo tiene que rehacer cuentas para llegar al objetivo fiscal propuesto, norte que La Libertad Avanza (LLA) parece no estar dispuesto a negociar. La absorción de Infraestructura le permite ajustar aún más el control de transferencias a las provincias. La “filtración” no pudo haber sido más oportuna.

“No da offs, nunca”, dijeron a Letra P en el entorno del ahora ex funcionario. Allí juran que no reveló ningún tipo de información a la prensa sobre lo sucedido en la reunión de gabinete en la cual -según trascendió- el Presidente habría dicho que va “a dejar sin un peso” a los gobernadores si no apoyan el paquete de medidas que discute Diputados.

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Personas que trabajaron con Ferraro este mes y medio apuntan al jefe de Gabinete, Nicolás Posse, quien habría “levantado un cerco” para evitar que el titular de Infraestructura pudiera designar secretarios y otros funcionarios. “Tuvo cero gestión, cero control sobre empresas y organismos”, describieron a este medio en despachos oficiales para graficar el vacío de poder.

Sin confirmación oficial, la noticia de la salida de Ferraro trascendió luego de que el diario Clarín publicara que Milei había hecho la advertencia destinada a los gobernadores -“Los voy a dejar sin un peso; los voy a fundir a todos”, dicen que dijo- para que acompañaran el proyecto Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos. Antes, el miércoles, el propio Caputo había sido parte de la avanzada: publicó una serie de mensajes en la red social X alertando que, sin el apoyo legislativo, el ajuste sería más crudo y pasaría específicamente por las transferencias a las provincias.

Según pudo saber Letra P, la avanzada de Caputo fue resultado de la presión que le impusieron desde la Casa Rosada por “no mostrar suficiente respaldo” a las reformas. Al día siguiente, horas antes de la expulsión de Ferraro, en una reunión con la Unión Industrial Argentina (UIA), que preside Daniel Funes de Rioja, el jefe del Palacio de Hacienda continuó en la misma línea: “La mitad del déficit está en las provincias”, dijo y consideró que las administraciones provinciales “tienen que entender que deben ser parte de la solución”. Traducido, deben ser parte del ajuste.

Caputo rehace las cuentas

En la hoja de ruta de Economía, los cambios propuestos por el Gobierno en materia de jubilaciones y retenciones significan un ahorro de casi un punto del PBI. Las transferencias a las provincias, un 0,5%. Los derechos de exportación son el tema de conflicto con quienes gobiernan los distritos, por lo que hay presiones por la compensación de cajas jubilatorias con el traspaso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) al Tesoro. Milei se mantiene estoico, pero esa postura le dificulta alcanzar acuerdos con la UCR para que los representantes legislativos voten a favor cuando llegue el momento del debate en el recinto.

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El organigrama de Infraestructura incluye áreas clave para las provincias como Obras Públicas y Transporte. Con todo bajo su ala, Caputo se convierte en un superministro con poder para decidir cuánto entra y cuánto sale de las arcas del Estado. “Nadie gasta sin pedirle permiso a Toto”, es la lógica oficial que reinará a partir de ahora.

Ordenar lo fiscal es la promesa de oro al Fondo Monetario Internacional (FMI). Si bien en el Staff Level Agreement (SLA) firmado por la séptima revisión del programa se acordó un superávit de 2% del producto para 2024, en los pasillos de Economía aseguran que la prioridad es alcanzar el equilibrio.

En mayo de 2023, cuando Caputo sedujo a Milei con su cálculo para llegar a la dolarización, había unos u$s 15.000 millones “frescos” previstos que daría el organismo crediticio. Ya en gestión, tras semanas de desequilibrios primarios y financieros, en los pasillos de Economía negaban que el ministro fuera con ese pedido a visitar a Kristalina Georgieva. Ex miembros del Fondo dijeron a este medio que la filosofía de la entidad es burócrata y simple: primero las cuentas en orden, después el dinero. Este viernes, el Presidente fue elocuente: "Estamos a muy poco de poder dolarizar", dijo en una entrevista.

El hermetismo del gobierno sobre el affaire Ferraro lo rompió este viernes la canciller Diana Mondino al salir del acto en el Museo del Holocausto. Aseguró que la salida de Ferraro “es una cuestión de reducción de costos” y que Caputo “tendrá más actividad y más responsabilidad, pero no más poder”, en una administración gubernamental que “necesita coordinar desde el punto de vista económico todas sus acciones”.

Dos meses de aguante

Con todo, el apodado "Messi de las finanzas" por el macrismo tendrá en su órbita las secretarías de Hacienda, Finanzas, Política Económica, Energía, Minería, Agricultura, Bioeconomía, Comercio, Industria, Economía del Conocimiento, Obras Públicas, Transporte y Comunicaciones; además de marcar la línea en organismos descentralizados de carácter económico como la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP), el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) y la Comisión Nacional de Valores (CNV), entre otros.

El objetivo del titular de Hacienda es aplicar rápido su plan de ajuste y licuación, vertebrado en la ley ómnibus que se tratará la semana próxima en Diputados. A días de asumir, en una reunión con industriales, Caputo dijo que su plan abarcaba los primeros “60 días” y les pidió que “aguanten” ese tiempo.

Los voy a fundir a todos, la amenaza de Javier Milei previa a la salida de Guillermo Ferraro
Federico Sturzenegger

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