La Pampa: Luciano di Nápoli dijo que Sergio Ziliotto se borró a la hora de afrontar los efectos de la tormenta
El intendente de Santa Rosa mira a 2027: “No le pedimos permiso a nadie”. Dijo que afronta la reconstrucción sin ayuda provincial. Puente con Diego Santilli.
De cara a 2027, el intedente de la capital de La Pampa avisa: “No le pedimos permiso a nadie”. FOTO: www.radiokermes.com
El intendente de la capital de La Pampa, Luciano di Nápoli, usó el discurso de inicio de sesiones legislativas en Santa Rosa para sacar pecho tras la tormenta y marcar la cancha frente al tiempo político que viene. “No le pedimos permiso a nadie”, advirtió, y avisó que inició gestiones propias con el ministro del Interior, Diego Santilli.
En su mensaje ante el Concejo Deliberante, no se olvidó de agradecer la intervención de la provincia en otras obras, aunque dejó un reproche al gobierno de Sergio Ziliotto por la falta de ayuda para afrontar la reconstrucción tras el temporal del miércoles 18 de febrero. En esta línea, reveló que Santa Rosa hace frente a esas tareas con recursos propios y se jactó del superávit conseguido durante sus años de gestión.
En su discurso fustigó las políticas libertarias, reivindicó la figura del papa Francisco, hizo anuncios de peso para algunos barrios de la capital y lamentó “este tiempo decadente, encerrados en la grieta”.
Luciano di Nápoli, en plena instalación
El gobernador no estuvo presente en el acto que se hizo este lunes a la tarde, aunque la presencia del ziliottista la dieron referencias pesadas del gabinete. También aportó la vicegobernadora Alicia Mayoral, del espacio ultravernista, y estuvieron los popes del marinismo.
Di Nápoli está en carrera para 2027, aunque no quiera tirarse a la pileta antes de tiempo: es uno de los protagonistas centrales en la pelea por la sucesión de Ziliotto, que no tiene reelección a mano. El intendente lo quiso desafiar el año pasado, cuando se propuso como candidato a presidente del PJ provincial, pero la Junta Electoral lo dejó fuera de competencia.
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Di Nápoli, ante el Concejo Deliberante de Santa Rosa. FOTO: www.radiokermes.com
De todos modos ese gesto lo instaló. Su gestión y su construcción política tienen un perfil propio. Llegó a la Intendencia en 2019 desafiando a las líneas tradicionales del partido y les ganó. Reconstruyó su espacio cuando se fue de La Cámpora y trazó alianzas que le permitieron la reelección, algo que el peronismo no había logrado en Santa Rosa desde el ’99.
El temporal del peronismo
Desde hace dos semanas, la tormenta es asunto central en la ciudad y di Nápoli la ubicó en el centro de la escena. Aludió a la respuesta solidaria de la comunidad, de las instituciones locales, de otros municipios que dieron una mano. Le sumó épica a su discurso: “Esta tormenta nos lastimó. Nos golpeó fuerte. Pero también nos mostró que cuando hace falta, esta ciudad se levanta”.
El temporal generó daños incontables, de todo tipo. Más de mil árboles arrancados por el viento, un centenar de columnas que se vinieron abajo, más de cien techos volados, anegamientos, inundaciones, carteles al piso, paredones derrumbados y autos aplastados.
El intendente le puso un número a esa devastación al decir que la reconstrucción necesita de unos $3.000 millones, “fondos que la ciudad no puede afrontar sola con sus ingresos corrientes”. Y tiró la bomba: reveló que Santa Rosa tiene que hacer frente a ese costo con recursos propios.
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La tormenta del 18 de febrero en Santa Rosa causó daños mayúsculos: di Nápoli los valuó en $3.000 millones.
Un reproche tácito, pero nada sutil, a la ausencia provincial. “Pero la ciudad no puede esperar”, chicaneó y contó la situación que le permite golpearse el pecho: “Gracias a que contamos con superávit presupuestario proveniente de ejercicios anteriores ya estamos trabajando. Porque durante seis años administramos cada peso con responsabilidad, no nos endeudamos y priorizamos el equilibrio fiscal”, se jactó.
Un puente personal con Diego Santilli
“Nuestra ciudad es la capital de todos los pampeanos y merece el acompañamiento de todos los niveles del Estado en un momento como este”, machacó, por si no había quedado claro.
También avisó, para no traicionar, que salteó a la provincia en gestiones ante el gobierno nacional. Fue a golpear las puertas del ministerio del Interior y, más aún, hizo notar que interiorizó "personalmente” a Santilli de los daños ocurridos. Ziliotto ya se juntó con el funcionario de Javier Milei en un par de ocasiones, pero el despacho del dirigente bonaerense también está abierto a otras intendencias y jugarretas políticas.
Di Nápoli agregó: “Vamos a seguir tocando todas las puertas que haga falta. Esperamos que el acompañamiento llegue. Hasta tanto suceda, vamos a avanzar con lo nuestro, como lo hicimos siempre”.
Aprovechó para pedir respaldo de las fuerzas opositoras en el Concejo Deliberante, donde hay paridad entre el oficialismo y las representaciones de la UCR, el PRO y Comunidad Organizada. “No es momento de diferencias. Santa Rosa nos necesita unidos”, definió el intendente.
Di Nápoli y Ziliotto: acuerdos y tensiones
La relación de di Nápoli con Ziliotto fue siempre tensa y madura. Les tocó compartir ya seis años de gestión, cada uno en su espacio. La provincia hizo una fuerte inversión en obra pública en Santa Rosa, porque la capital hace tiempo que padece una emergencia sanitaria.
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Ziliotto y di Nápoli comparten y tensionan: ocupan sus cargos desde 2019, entre acuerdos y tironeos.
Pero en los últimos años, con caja propia, fue notable la apuesta que hizo la intendencia a la mejora de espacios públicos. A medida que se acerque el 2027, el jefe comunal instalará cada vez más su figura como posible candidato a la gobernación, mientras el ziliottismo agita la figura del senador Daniel “Paly” Bensusán como el delfín preferido.
En los últimos años, en un contexto de elecciones parejas en las que el PJ mechó victorias y derrotas, la capital fue el lugar donde el peronismo siempre salió victorioso y bien parado.
Di Nápoli apuesta a que su figura y su estilo le permitan cautivar voluntades que están más allá de la base peronista. Hace propaganda con las cuentas saneadas y la “modernización” de la gestión. Y se maneja en puntas de pie cuando tiene que pararse en la oposición política al gobierno nacional.
Santa Rosa no es una isla
El intendente describió un panorama económico doloroso como consecuencia de las políticas mileístas. Cuestionó la falta de federalismo, la eliminación de la obra pública, el desfinanciamiento de programas y advirtió sobre la caída del consumo, las dificultades “para llegar a fin de mes” y el crecimiento de la desocupación.
“Santa Rosa no es ajena a eso. Pero lo que no vamos a hacer es quedarnos en la queja. Mientras otros se retiran, nosotros avanzamos”, dijo, y puso como ejemplos el transporte público, el Mercado Concentrador de alimentos y la obra pública.
“Nos dicen que el Estado debe achicarse. Nosotros creemos que debe ser mejor, más eficiente, más cercano, más útil para la gente. No le pedimos permiso a nadie para transformar nuestra ciudad. Y no lo vamos a hacer ahora tampoco”, advirtió en un par de ocasiones.
El jefe comunal cree que “se puede gobernar con responsabilidad fiscal y al mismo tiempo ampliar derechos”. Puso como su norte al papa Francisco, a quien citó como “el argentino más importante e influyente de nuestra historia”.
Completó: “En la Argentina estamos atravesando un tiempo por momentos muy decadente. Encerrados en una grieta, con insultos, con peleas constantes, con una degradación de la política y las instituciones que nos empobrece a todos”.