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La dictadura, según quién la mire: acuerdos y tensiones entre votantes de Javier Milei y el peronismo

El rechazo se extiende a todos los sectores políticos, pero hay diferencias sobre los métodos y las razones, según seis focus groups realizados para Letra P.

Cincuenta años después, Argentina puede levantar una bandera: el rechazo a la última dictadura atraviesa a toda la sociedad. Sin embargo, en el acuerdo también hay matices. A la hora de evaluar lo que ocurrió entre 1976 y 1983, los votantes de Javier Milei se muestran más comprensivos del accionar estatal que quienes apoyan al peronismo o la izquierda.

El análisis surge de un estudio cualitativo basado en seis focus groups que la consultora PRISMA realizó en exclusiva para Letra P en la previa de un nuevo aniversario del golpe de Estado de 1976. Los encuentros se celebraron en la ciudad de La Plata y contaron con la participación de 36 personas, de diferentes grupos etarios (generación X, millennials y centennials) que fueron divididos según su voto en las elecciones del 26 de octubre.

De las conversaciones pudo concluirse que, si bien existe un rechazo “transversal” a la dictadura como experiencia histórica, la memoria sobre ese período “está fuertemente filtrada por la identidad política” y existe un conocimiento general superficial que no permite darle un contexto histórico a los hechos ni conectar con el presente.

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El informe muestra las tensiones entre los votantes del peronismo (en celeste) y Javier Milei (en rosa) sobre la dictadura.

El informe muestra las tensiones entre los votantes del peronismo (en celeste) y Javier Milei (en rosa) sobre la dictadura.

Las víctimas de la dictadura

La caracterización de las víctimas de la dictadura encuentra algunos puntos de consenso entre los grupos con diferentes afinidades políticas. En general, los participantes de distintos grupos coinciden al decir que los desaparecidos fueron militantes políticos que podrían ser estudiantes y trabajadores. Hasta aquí, las similitudes.

Pero también hay diferencias. “Incluso algunos inocentes”, dicen en los grupos focales libertarios. De eso se desprende que consideran que algunas víctimas eran culpables. “Eran guerrilleros, montoneros que ponían bombas y andaban armados”, apuntaron algunos participantes.

En sintonía con lo que expresa la dirigencia de ese sector, la teoría de los dos demonios se escucha con frecuencia entre los votantes de Milei que participaron del estudio. Si bien en sus testimonios aparece un cuestionamiento a “los excesos” como las torturas, las desapariciones forzadas y el robo de bebés, los grupos mileístas abonan a la idea de un conflicto armado entre dos bandos.

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La última marcha del Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia reunió a una multitud en Plaza de Mayo.

La última marcha del Día Nacional por la Memoria, la Verdad y la Justicia reunió a una multitud en Plaza de Mayo. "Son 30.000", la consigna que cuestiona el electorado de Javier Milei.

En esa línea se inscribe, también, la idea de que el guarismo de 30 mil desaparecidos es una exageración de un valor que rondaría los ocho mil. En general, los votantes libertarios creen que la causa de los desaparecidos “se utilizó políticamente" y se considera que las víctimas tuvieron algún tipo de responsabilidad en lo sucedido.

Embed - Milei: “No son 30.000 los desaparecidos, son 8753″

Por el contrario, en los grupos de ideología progresista se valoriza el rol activo de muchos militantes políticos que tuvieron la valentía de oponerse al régimen. Entre esos participantes surge la idea que indica que lo que hicieron los militantes fue “pensar, expresarse” y se descarta de plano la teoría de los dos demonios. “De ninguna manera lo entienden como una guerra, ya que no había igualdad de fuerzas y los militares estaban al mando del Estado”, apunta el informe.

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En todos los casos, resultó clave lo que escucharon sobre la dictadura dentro de su propia familia a la hora de formar opinión. “Cuando éramos chicos mi mamá me contaba lo que vivió en esa época y lo transmitía con mucho miedo y tristeza. No podíamos hablar mucho del tema porque se ponía mal”, contó Evelyn, una joven de 30 años. En otro sentido, Maximiliano, un hombre de 52, dijo que cuando era chico sus padres le decían “que tuviera cuidado en la plaza porque los Montoneros ponían hojitas de afeitar en los toboganes”.

Las razones de la dictadura

El equipo a cargo de la investigación encontró que las diferencias más sustanciales entre los grupos integrados por votantes libertarios y quienes optaron por Fuerza Patria o la izquierda aparecen a la hora de caracterizar cuáles fueron las razones del terrorismo de Estado.

Entre los votantes progresistas se habla de “la necesidad de interrumpir un proyecto de país más justo que impulsaba el peronismo y/o el socialismo, y la imposición de un modelo de acumulación que privilegiara los intereses de los sectores más concentrados de la economía”. “La dictadura sucedió porque hubo gente con poder que avaló eso”, dijo Cirila, una mujer de 49 años. El apoyo de los grandes empresarios al golpe de Estado solo apareció estos grupos focales.

En tanto, entre los votantes de Milei, la dictadura se explica y se justifica “por la respuesta de la facción militar para frenar, ordenar y contener las acciones de las organizaciones políticas radicalizadas”, que denominan “la subversión”. Para los participantes de esos grupos, “la dictadura fue una reacción desmedida pero necesaria” frente al accionar de la guerrilla. Esta diferencia es clave.

Según los investigadores, existe un alto nivel de desconocimiento acerca de cómo era el país antes de la dictadura. Entre los votantes libertarios hay un consenso de que “en la Argentina predictadura había más seguridad, más trabajo, menos pobreza, y que la educación pública era de mejor calidad”. Sin embargo, parece no generarse una vinculación entre las políticas económicas neoliberales implementadas en ese período y la foto posterior. “Entre los participantes que integran el electorado de La Libertad Avanza, no están tan seguros si el país mejoró luego de la última dictadura”, apunta el estudio.

El consenso del Nunca Más

Más allá de los matices, el informe cuenta que todos los grupos, sin distinción ideológica, cuestionaron abiertamente las prácticas empleadas por los militares: detenciones ilegales, secuestros, tortura, desaparición forzada, robo de bebés.

Sin embargo, el posicionamiento político ideológico marca la gradación en el rechazo. Mientras que para algunos fueron prácticas aberrantes e inhumanas, para otros fueron “los excesos” de una reacción políticamente justificada. “Los montoneros creían que estaban haciendo la revolución y empezaron a matar gente, y los militares respondieron muy fuerte. Los mataron, los hicieron desaparecer, los castigaron, pero no hacía falta tanta saña”, dijo un votante libertario en uno de los grupos.

El apoyo a los juicios de lesa humanidad

Tal como reflejó el estudio conjunto del CELS y el observatorio Pulsar UBA, que Letra P publicó la semana pasada, en la sociedad hay un consenso en torno al apoyo a los procesos judiciales contra quienes cometieron delitos de lesa humanidad.

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En el mismo sentido, el estudio de PRISMA, encontró que existe “un alto nivel de conocimiento sobre los juicios a los responsables de la represión, y hay consenso en que los militares estuvieron bien juzgados”. La película 1985 sirvió para que los más jóvenes tengan un mayor conocimiento sobre estos procesos judiciales.

En tanto, existe un nivel de desconocimiento alto respecto de los centros clandestinos de detención. El dato no deja de ser llamativo para La Plata, una ciudad que fue marcada por la dictadura y las desapariciones y concentró la mayor cantidad de lugares utilizados para tortura y exterminio en todo el país. Entre La Plata, Ensenada y alrededores funcionaron 21 centros clandestinos.

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Sin embargo, los investigadores detectaron que fueron pocos los asistentes que pudieron identificar las locaciones puntualmente. “Se advierte que los más jóvenes son quienes mayor desconocimiento presentan acerca de estos espacios de tortura y secuestro. No hay una idea clara de lo que es el concepto de la tortura”, dijeron.

Mapa de juicios y sentencias por delitos de lesa humanidad de la dictadura al 24 de marzo de 2026
Mapa de juicios y sentencias por delitos de lesa humanidad de la dictadura militar al 24 de marzo de 2026

Mapa de juicios y sentencias por delitos de lesa humanidad de la dictadura militar al 24 de marzo de 2026

La dictadura, 50 años después

El estudio concluye que existe una fuerte desaprobación de las prácticas violentas de la dictadura, incluso para los más conservadores, mientras que la democracia “tiene una alta valoración" entre los participantes.

“Para los mayores, esta palabra adquiere una connotación casi sagrada, es algo que no entra en discusión más allá de las diferencias políticas. Para los más jóvenes esta palabra es algo más difusa, pero está asociada a la aceptación de las diferencias, la convivencia y la libertad de expresión. No hay lugar en ningún grupo para poner en duda la relevancia de la democracia como valor fundante de la ciudadanía argentina”, dice el estudio.

Sin embargo, en los grupos focales aparecieron ciertas ideas de orden, “asociadas al anticomunismo o antiperonismo”, que son valoradas por los votantes de Milei.

En definitiva, la dictadura representa un “nunca más” para prácticamente toda la ciudadanía, pero eso no implica que una parte de la población no apoye y valore “a un gobierno con ideas conservadoras, excluyentes e incluso retrógradas similares a las que se querían imponer en dicho período”.

“Un gobierno de derecha es aceptado por una buena parte de la sociedad mientras que no se pase de rosca. Hay consenso generalizado en repudiar los excesos de la dictadura, no así todas sus ideas, especialmente aquellas en materia económica”, concluye el estudio.

La discusión en la dirigencia política

Un reflejo claro de los diferentes posicionamientos sobre la dictadura fue lo que sucedió el miércoles en el Senado, donde el bloque de LLA se negó a acompañar una declaración en contra del terrorismo de Estado y en respaldo a los juicios de lesa humanidad.

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Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. La banca oficialista no apoyó una declaración de repudio al terrorismo de Estado.

Patricia Bullrich, jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. La banca oficialista no apoyó una declaración de repudio al terrorismo de Estado.

El texto expresaba el “compromiso permanente” del Senado “con la Memoria, la Verdad y la Justicia" y reafirmaba “el valor del consenso democrático construido por la sociedad argentina a partir de 1983". La iniciativa fue impulsada por el senador kirchnerista Wado de Pedro y contó con el acompañamiento de todos los bloques, a excepción de la bancada oficialista, que conduce Patricia Bullrich. A favor votaron el peronismo, los bloques de la UCR y el PRO y representantes provinciales, como la cordobesa Alejandra Vigo y el santacruceño José María Carambia. El cordobés Luis Juez fue el único libertario que marcó la diferencia y también acompañó.

En línea con lo que predica el Gobierno y relfejan sus votantes, el bloque de LLA impulsaba un texto que consagraba la teoría de los dos demonios y afirmaba que la dictadura fue fruto del "terrorismo" y las "organizaciones guerrilleras".

Conferencia de prensa de Jorge Rafael Videla, el primer presidente de la dictadura.
Periodistas desaparecidos durante la dictadura. Una investigación de la UNLP elevó el número a 172, según informó Tiempo Argentino.

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