La cancillería de Maximiliano Pullaro: cooperación abierta con otras provincias para diferenciarse de Milei
El gobernador de Santa Fe tiende una mano donde el Presidente brilla por su ausencia y busca sumar volumen político. A su lado niegan una proyección nacional.
Maximiliano Pullaro saluda a brigadistas de Santa Fe que fueron enviados a combatir incendios a Chubut.
Como si fuese un canciller sui géneris, Maximiliano Pullaro encadena desde Santa Fe gestos de colaboración con provincias -aliadas o no- en situaciones complejas donde el gobierno de Javier Milei brilla por su ausencia. A su lado dicen que no construyen una candidatura, pero reconocen el interés de ser un actor en el escenario nacional.
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En los últimos dos meses hubo al menos tres situaciones en las que el gobierno de Pullaro corrió al rescate de otras provincias que atravesaban situaciones acuciantes. La primera de ellas fue frente a los incendios que azotaron durante el verano a la provincia de Chubut, conducida por un socio en Provincias Unidas como lo es Nacho Torres. El santafesino dispuso el envío de alrededor de treinta brigadistas que estuvieron unos diez días combatiendo el fuego. La Casa Gris se preocupó por hacer una cobertura minuto a minuto de la misión y difundirla.
Nuestros brigadistas continúan en la lucha contra el fuego en #Chubut, en #Cholila, realizando ataques directos y cortafuegos para proteger nuestros bosques.
La cooperación interjurisdiccional y la eficiencia en la gestión de riesgos permiten sostener la operatividad frente a… pic.twitter.com/1HtkVjbm7L
Luego de eso, fue el turno de Neuquén. Cuando el gobernador viajó allí y fue recibido por su par Rolando Figueroa, este le reveló su preocupación por la seguridad en esa área metropolitana, que atraviesa una metamorfosis acelerada a raíz del boom de Vaca Muerta. En Neuquén quieren renovar su sistema de cámaras de videovigilancia y pidieron asesoramiento a Santa Fe. Por eso, en los últimos días el ministro patagónico Matías Nicolini viajó a Rosario y fue recibido en la Sede de Gobierno, donde le mostraron el moderno sistema Lince que usa el 911 para operar las cámaras.
El último gesto fue con Tucumán. Ante las inundaciones que aquejaron a esa provincia la semana pasada, Pullaro se comunicó con Osvaldo Jaldo y le ofreció un cargamento de repelentes. No cualquier repelente: el que fabrica el laboratorio estatal que tiene Santa Fe. El gobernador mandó una comitiva liderada por el secretario de Cooperación, Cristian Cunha, a cargo del plan de lucha contra el dengue en la Bota. Los santafesinos entregaron la ayuda y, luego, fueron recibidos en la casa de gobierno tucumana.
El plan que no es plan
El fenómeno trae a la memoria un recuerdo obvio: cuando Axel Kicillof le cedió ochenta patrulleros a Santa Feen plena crisis de violencia, en los albores del gobierno pullarista. Aquella vez hubo foto y agradecimiento en una cumbre en San Nicolás, y luego una puesta en escena con los móviles cuidadosamente acomodados en la coqueta avenida Belgrano de Rosario. “Esto es distinto. Aquella vez Kicillof quería mostrar que podía vincularse con no peronistas para su proyecto presidencial. Maxi no está construyendo ninguna candidatura nacional”, se diferenciaron enfáticamente en la Casa Gris.
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Los gobernadores Axel Kicillof y Maximiliano Pullaro, cuando firmaron un convenio de cooperación en San Nicolas.
La explicación que dan en la mesa chica del gobernador es menos ambiciosa. Dicen que no hay una intención de ganar proyección nacional, sino que hay “buen vínculo entre gobernadores” y eso repercute “en ayuda”. Lo que sí reconocen, como ya contó Letra P, es la intención de jugar en el escenario nacional desde Santa Fe. “Entrar y salir”, dicen. “No queremos ser el cordobesismo, que alambró su provincia pero quedó del lado de adentro y después nunca pudo llegar a Buenos Aires”, detallan.
La oposición temática
En Santa Fe señalan como clave para que afloren esos vínculos entre los jefes provinciales el hecho de que el gobierno de Milei haya decidido retirarse de la mayoría de sus funciones en el interior. “Por ideología, sí, pero también por inexperiencia, por no saber gestionar el Estado”, ahondan. Ese rol que la Casa Rosada dejó vacante en las provincias se terminó suplantando con camaradería entre los propios gobernadores.
Los jefes territoriales colaboran entre sí, pero la mayoría -salvo los que están alineados sin dobleces en el peronismo- evita enfrentar directamente a Milei. Aunque los números en las encuestas ya no le sonrían tanto, el Presidente aún guarda apoyo popular en el interior y se trata de un electorado que comparte, principalmente, con los propios gobernadores. Es un equilibrio difícil: sobrevivir a Milei sin hacerlo enojar ni obligar a elegir a los votantes entre el gobierno provincial y el nacional.
La estrategia que adoptaron en Santa Fe fue bautizada como “oposición temática”. La Casa Gris no resigna el juego por aquello de no querer ser el cordobesismo, pero mide cada intervención milimétricamente. Se enfrentan en temas como obra pública y salud -donde creen que fueron más duros-, se diferencian en cuestiones como los derechos humanos sin mencionar a la Casa Rosada, y se alinean en cuestiones como la seguridad o la reforma laboral. Un juego tan sinuoso como complejo. En definitiva, entrar y salir.