LETRA P EN VACA MUERTA

Cómo se vive en Neuquén, el corazón petrolero del país de Javier Milei: los desafíos de crecer con voracidad

Es el aglomerado urbano más grande de la Patagonia, donde el yacimiento muestra su cara más real. Precios altos, boom inmobiliario y el aspiracional "petroca".

“En pocos años, el Gran Neuquén será otra de las metrópolis argentinas”. Lo que Javier Milei auguró el 1 de marzo en el Congreso se está transformando en realidad a una velocidad inusitada. Impulsada por Vaca Muerta, el área urbana más poblada de la Patagonia experimenta un crecimiento vertiginoso. Hoy, ser petrolero es un aspiracional transversal en la juventud.

La fisonomía del Gran Neuquén

El aura petrolera se puede percibir desde el momento en el que uno pone un pie en el aeropuerto neuquino. No sólo porque YPF da la bienvenida a la ciudad en cada cartel publicitario, sino por el ir y venir constante de camionetas de la industria del oil&gas llevando personas a la terminal aérea.

Esa es una nota característica de Neuquén: todo el mundo tiene camionetas. Las hay nuevas y las hay viejas, en un sorprendente buen estado. La barda, ese escalón natural del terreno que divide el desierto del valle y que los neuquinos utilizan como parque natural, pareciera ser la razón.

Además de la ciudad capital, el Gran Neuquén está compuesto por Centenario, Plottier, Senillosa y Vista Alegre. Del otro lado del río homónimo, ya en Río Negro, se complementa con Cipolletti. Es un área urbana que viene experimentando un crecimiento desbordado. Según Mariano Gaido, intendente de Neuquén capital, unas 100 familias se instalan por semana en la región. Parece un cálculo exagerado, pero los más conservadores no bajan de 40. La sucesión de Gaido, que no puede ser reelecto en 2027, es una de las incógnitas que flota en la política de la provincia.

EdificiosNeuquen
Uno de los edificios en construcción en Neuquén.

Uno de los edificios en construcción en Neuquén.

La mayoría de los taxistas y remiseros de Neuquén trabaja con Cabify, la única app habilitada por el municipio. En la charla con ellos aflora el descreimiento con la clase política, lo que probablemente sea el insumo del auge libertario que el gobierno neuquino aún no sabe cómo enfrentar. Hay enojo por el sistema de multas y por una obra que busca bajar la altura de la autovía que atraviesa la ciudad, dado que aumentaron las lluvias y dificulta el escurrimiento del agua desde la barda hacia el Río Limay, un curso de agua transparente que regala postales hipnóticas.

Los “petrocas”, el aspiracional neuquino

El crecimiento vertiginoso del Gran Neuquén es una consecuencia natural de su economía, que gira en torno a la actividad petrolera. Los “petrocas”, como les dicen en Neuquén. Si no se es empleado petrolero, se busca serlo, se intenta venderle algo a la industria petrolera o se pergeña la manera de subirse al boom de Vaca Muerta. No es raro escuchar a alguien decir “me tratan como a un petroca” cuando es bien atendido. Quienes van de otras partes del país a trabajar y procuran ahorrar cada peso no son bien vistos: impiden que la industria derrame más que problemas.

YPF Vaca Muerta
Los petroleros setean el estandard económico de Neuquén.

Los petroleros setean el estandard económico de Neuquén.

Porque, detrás de los sueldos jugosos e idealizados, asoma una realidad hostil para el gremio. Es un rubro difícil, que requiere vivir la mayoría del mes en el medio del desierto, en módulos trasladables cuya tecnología sorprende, pero que no son una casa. Cuando hace calor, no hay agua ni árboles que equilibren la temperatura. Cuando hace frío, el termómetro puede atravesar los diez grados bajo cero. Para completar la escena, cuando se está perforando un pozo petrolero el ruido es constante, se acopla a la vida cotidiana y agobia a cualquiera que esté allí.

Las tareas de los petroleros son repetitivas y mecánicas. No es raro que se abstraigan y duden de si realmente hicieron algo o lo imaginaron. Hay hastío, lo que se traduce en una búsqueda de emociones al volver a la ciudad, infinita gracias a la capacidad económica. Hay casamientos y divorcios, hay infidelidades, hay violencia intrafamiliar y adicciones. Las sanciones por dar positivo en un control antidoping son duras. Por eso proliferan estudiantes de enfermería que cobran por inyectarles suero a los “petrocas” que deben limpiar su cuerpo antes de volver al desierto.

Los desafíos de crecer en Neuquén

El nivel de ingresos de los petroleros setea el estatus económico. En Neuquén, gracias a Vaca Muerta, hay plata. Por eso es elegida por las primeras marcas, los hoteles son lujosos y los shoppings rebozan de etiquetas premium. La otra cara es que la vida neuquina es costosa: un alquiler puede salir el doble que en Buenos Aires, Rosario o Córdoba, al igual que salir a comer o comprar ropa. Quienes no viven directa o indirectamente de la industria del oil&gas lo sufren todos los días. En los últimos años comenzaron a verse escenas de pobreza e indigencia que antes eran poco habituales.

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Otro ámbito donde repercute el crecimiento urbano y económico de la ciudad es el inmobiliario. Es difícil encontrar una cuadra de Neuquén sin un proyecto habitacional en construcción. En el centro, los edificios crecen como las manzanas en el Alto Valle. Siguen el camino que se inició con la construcción de modernos edificios públicos hace unos diez años. Tanta gente trae, lógicamente, inseguridad: es uno de los temas en los que Rolando Figueroa mostró interés días atrás, durante su almuerzo privado con Maximiliano Pullaro. No hay que descartar una visita del neuquino a Santa Fe por ese asunto.

A pesar de todo, Neuquén no pierde su forma humana. Se habitan las calles y los parques, se mantiene la limpieza, el saludo se regala generosamente y todavía existe esa sensación de que todos se conocen con todos. Los paisajes naturales -la barda, el Limay, las plazas con un verde único en la región- siguen funcionando como puntos de encuentro durante un verano amable en el que el sol se hace sentir, pero la noche requiere abrigo. Cuánto tiempo se mantendrá así es una incógnita. Hay destinos que son inexorables y Neuquén está signada a vivir al ritmo de la cotización del barril de petróleo.

El gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, supervisa una obra.
Rolando Figueroa y el intendente zapalino Carlos Koopmann. 

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