Juan Schiaretti faltó a la sesión, pero saldrá a bancar públicamente la reforma laboral de Javier Milei
El exgobernador de Córdoba busca despejar el fantasma de un faltazo funcional o del rechazo al proyecto. Pragmatismo de Provincias Unidas y control de daños.
Juan Schiaretti dará su postura sobre la reforma laboral aprobada en la Cámara de Diputados
El diputado de Provincias UnidasJuan Schiaretti comunicó a su entorno directo que saldrá en las próximas horas a validar públicamente la reforma laboral. La ausencia en la sesión de este jueves en la cámara baja recicló los rumores que envuelven al cordobesismo y sus protagonistas en estos casos: la funcionalidad al gobierno de Javier Milei.
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Tempranamente, el faltazo del exgobernador de Córdoba(que no pudo viajar por el paro), del llaryorista Ignacio García Aresca (que está en Disney en un viaje pagado por su suegro) y de Alejandra Torres (qué está en la Patagonia y no en España dando un curso, como trascendió) se leyó como un claro guiño a la estrategia libertaria. Una forma sutil de ayudar a la aritmética de la sesión para blindar los puntos controvertidos del proyecto que el Senado despachó y que tuvo como antecedente el apoyo con observaciones particulares de Alejandra Vigo.
En los círculos del poder afirman que no hay grandes cerebros pensando la estrategia: "Schiaretti no viajó porque no había vuelos y por su edad no puede moverse en auto tantas horas. Llegó de viaje y tenía el pasaje de Flybondi sacado para esa mañana". La fama de la low cost sugiere el destino cantado de la ausencia. Además, agregan que la tropa libertaria iba a sacar la reforma con el cordobesismo o sin él.
Juan Schiaretti, a tono con la tropa
El apoyo del schiarettismo duro al proyecto general -votaron a favor en general Carlos Gutiérrez y Carolina Basualdo- agitó la tribuna kirchnerista que denuncia el pacto con La Libertad Avanza. Jerarquizó el estigma nada más y nada menos que Natalia de la Sota cuando en redes sociales definió la reforma como un atentado a la justicia social y rechazó la estrategia que el cordobesismo finalmente llevó adelante: el apoyo general y el rechazo particular. Fueron siete ítems los bochados.
Las políticas de Milei están haciendo daño. Ya adelantamos nuestro rechazo a la escandalosa "Reforma Laboral", que legaliza la precarización y baja salarios. Esta ley atenta contra el valor de la justicia social, y quienes dicen defenderla no pueden oponerse sólo a algunos…
Si efectivamente Schiaretti sale a bancar la reforma lo hará para despejar dudas sobre una fisura mayor en Provincias Unidas, apoyar la estrategia de los gobernadores del espacio Martín Llaryora y Maximiliano Pullaro y, fundamentalmente, para despegarse del kirchnerismo que votó en contra de la “ley Bullrich”.
El voto pragmático de Provincias Unidas
En el caso cordobés, Llaryora dio libertad de acción a sus diputados, pero en la práctica nadie puede creer seriamente que no exista verticalismo peronista aplicado. El gobierno provincial efectivamente apoyará proyectos siempre y cuando no atenten contra los llamados “intereses del eje San-Cor”, por las dos jurisdicciones que vertebran la tercera fuerza federal en el recinto. Es una receta clásica, que quedó formalmente inaugurada en tiempos de Mauricio Macri.
Juan Schiaretti, Alejandra Torres e Ignacio García Aresca no estuvieron en la sesión en la que se trató la reforma laboral
No es novedad tampoco que más del 60% del electorado cordobés aprueba la gestión de Milei en Córdoba, redondeando para abajo el promedio que marcan las encuestas. El camino del equilibrio se impone no sólo por este punto, sino también por la responsabilidad de lograr acuerdos con la Casa Rosada para que no se empantane la gestión provincial. Como la toma de crédito internacional o la emisión de deuda, por ejemplo, que requiere el visado de Toto Caputo.
La postura de las espadas de Martín Llaryora
Como ya había asomado con el voto de Vigo, el PJ de Córdoba está de acuerdo con que había que hacer una reforma laboral y recomendaron atender el entramado de las pymes. Quedaron en la vereda contraria la díscola De la Sota; el aliado líbero del cordobesismo, el demócrata cristiano Juan Brügge; y, naturalmente, la cristinista Gabriela Estévez.
“Que no nos corran. El peronismo de Córdoba es el único que hizo reformas progresistas. El kirchnerismo terminó con un nivel de pobreza abrumadora y el mayor índice de informalidad laboral de la historia. ¿Por qué no hizo nada entonces?”, disparó Gutiérrez a los suyos antes de dejar el recinto en la madrugada de este viernes. Puedo encontrarse ahí una pista, probablemente, del mensaje que Schiaretti dijo a su tropa que dará pronto.
Más allá de los matices, queda claro que Llaryora, después de la derrota de Provincias Unidas en octubre y en plena campaña por su reelección provincial, no está dispuesto en entrar en tensiones innecesarias con Milei y Schiaretti apoyará esa decisión. La bancada caminará por esa senda y hará los ajustes sobre la marcha.