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Extranjerización de tierras: Patricia Bullrich presiona a la UCR y una movilización masiva complica la sesión

La senadora evitó una intervención de Sturzenegger. Varios aliados no confirman su apoyo y si el radicalismo se divide, no hay mayoría.

El proyecto de inviolabilidad de propiedad privada es el mayor desafío de Javier Milei en el Senado y el camino no está allanado. Patricia Bullrich convenció a Federico Sturzenegger de aceptar las sugerencias de los gobernadores, pero algunos aliados se resisten a acompañar y una movilización masiva amenaza con impedir la sesión. La UCR tiene la llave del cuórum.

El conflicto pasa por uno de los capítulos de la iniciativa de ley, que propone modificar la ley de tierras y habilitar la compra libre a extranjeros, que desde hace poco más de una década sólo pueden tener el 15% de las hectáreas del país y mil por titular.

Si bien este fragmento tuvo varias modificaciones durante el debate en comisión, como impedir la compra de Estados extranjeros o proteger las zonas de frontera, una asertiva campaña en redes sociales durante el mundial de fútbol movilizó a sectores de la oposición para impedir la reforma.

Bullrich intentó la aprobación de la iniciativa el 16 de julio, horas después del triunfo de Argentina contra Inglaterra, pero desistió cuando vio que tenía los votos justos y, además, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado resistía a una de las reformas que había aceptado la senadora para avanzar.

Las peleas de Patricia Bullrich

La discusión en el Gobierno giró en torno al artículo 25 del dictamen que garantiza a las provincias “jurisdicción plena” sobre sus tierras y recursos naturales, además de crear un registro sobre los compradores foráneos.

Cuando leyó esos párrafos, Sturzenegger puso el grito en el cielo. Le recriminó a Bullrich que ni la legislación vigente ni la Constitución no les asignan atribuciones a las provincias. Fue por eso que la senadora decidió postergar el tratamiento del proyecto al 6 de agosto. Temía que un diálogo entre el ministro y el Presidente frustrara el acuerdo durante el debate.

Para evitar esa situación, el jueves de la semana pasada la senadora recibió al ministro y logró ablandarlo. Tras la reunión, Sturzenegger y sus voceros dejaron claro que no bloquearán un eventual consenso en el Senado. En el peor de los casos, podrían ensayar algunas correcciones en la reglamentación.

La jefa del oficialismo en el Senado le dijo al ministro que ir a todo o nada no tenía sentido. “Los gobernadores siempre van a poder hacer su ley local. Pero, si no derogamos la regulación nacional, un inversor forestal que quiera comprar más de 1000 hectáreas tiene que dar explicaciones. Eso tenemos que evitar”, lo instruyó, en su despacho. Con esas pautas claras, la exministra retomó la negociación con los aliados y los números están complicados.

La movilización decisiva

El cortocircuito interno del Gobierno le dio aire a la oposición para organizar una movilización masiva contra la extranjerización de tierras para el día de la sesión en la plaza del Congreso. El kirchnerismo inició la campaña y no tardó en prender en redes sociales.

Ya se sumaron las dos vertientes de las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), organizaciones sociales y la izquierda. La consigna que se repite es que la reforma permitiría a capitales extranjeros controlar recursos naturales, como agua, energía y zonas estratégicas de la Patagonia.

En el Gobierno rechazan estas versiones y ratifican que las provincias conservarán el dominio de los recursos naturales. "Si el problema es que la explotación de recursos esté en manos de extranjeros, estamos hablando de xenofobia", advierten en la Casa Rosada.

Presión a la UCR

El evento intentará torcer los votos de los aliados y la mira está en la UCR, con 10 bancas decisivas para cualquier votación en el Senado.

En la última sesión, el radicalismo ayudó con el cuórum, pero no tenía la tropa alineada detrás del capítulo más polémico. El bonaerense Maximiliano Abad anunció que no lo votaría y dos de sus correligionarios no dieron certezas: el catamarqueño Flavio Fama y el pampeano Daniel Kroneberger.

“Si los presionamos y no votan, se pueden caer”, confió ante Letra P una fuente del peronismo. Con esa dupla, el oficialismo cuenta con 37 votos justos. Llega a esa cuenta con 21 de La Libertad Avanza, tres del PRO, los 9 de la UCR y cuatro aliados sueltos: Carlos Espínola (Provincias Unidas), Flavia Royón (Salta), Julieta Corroza (Neuquén) y Beatriz Ávila (Tucumán).

Bullrich no tiene garantías de las duplas de Misiones y Santa Cruz; como tampoco de la cordobesa Alejandra Vigo y de la chubutense Edith Terenzi. Si el radicalismo suma rebeldes, la votación puede ser complicada. La jefa de La Libertad Avanza en el Senado tratará de evitarlo.

Traspié para Patricia Bullrich en el Senado.
Federico Sturzenegger, Javier Milei y los dueños de la tierra (imagen generada con IA).

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