Fernando Iglesias superó una rebelión de aliados y fue nombrado embajador en la Unión Europea
Partidos provinciales, entre el rechazo, la abstención y el faltazo. Obtuvo 38 votos, uno más que la mayoría. Es uno de los diplomáticos menos respaldado de la historia.
El Senado aprobó el pliego de Fernando Iglesias como embajador ante la Unión Europea, pero con lo justo: obtuvo 38 votos afirmativos -apenas uno por encima de la mayoría necesaria-, frente a 31 rechazos y una abstención. El ajustado resultado reflejó la rebelión de aliados delGobierno, que se negaron a respaldar el envío del exdiputado a Bruselas.
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Iglesias se convirtió así en uno de los embajadores con menos respaldo del Senado. En la estadística reciente se encuentra el caso de Miguel del Sel, quien fue nombrado como embajador en Panamá con 22 rechazos. Por lo general, los pliegos son avalados por unanimidad y ante la mínima resistencia opositora.
Hubo varios aliados del Gobierno que no quisieron votar a Iglesias La senadora Julieta Corroza (Neuquén) y la dupla santacruceña (José María Carambia y Natalia Gadano) rechazaron el pliego; Flavia Royón (Salta) se abstuvo y las legisladoras Beatriz Ávila (Tucumán) y Alejandra Vigo (Córdoba) se fueron de la sesión.
Fernando Iglesias, protegido
Con Iglesias, Javier Milei jugó pleno y acertó. El Presidente ya lo había premiado con la titularidad de la Comisión de Relaciones Exteriores de Diputados. También resultó clave el respaldo de Patricia Bullrich, su principal madrina política y referente a quien el diplomático siempre se mantuvo alineado.
En la discusión de la comisión de Acuerdos, el exdiputado tuvo la disciplina que no acostumbra a mostrar en redes sociales: repitió tres veces las obligaciones constitucionales para pelear la soberanía de las Islas Malvinas. Una de las objeciones de la oposición fue que, en uno de sus libros, el exdiputado habría minimizado los argumentos diplomáticos de Argentina para reclamar la soberanía.
El kirchnerismo también cuestionó la validez de sus títulos de grado (presentó un analítico de la licenciatura de Educación Física) y postgrado ya que presenta una maestría en Relaciones Internacionales en Bolonia, que exigía requisitos muy rigurosos, como estudios referidos a la temática.
Con 38 votos afirmativos, el Senado acaba de aprobar mi pliego como embajador argentino ante Bélgica y la Unión Europea. Quiero agradecer por la confianza a todos los senadores que votaron afirmativamente. Esta es la pizarra con los votos positivos y negativos. Me enorgullecen… pic.twitter.com/3D9d2a9ebx
El debate por Iglesias inauguró la sesión con discursos incendiarios, muy atípicos en los tratamientos de pliegos diplomáticos, que en su mayoría se aprueban sin chistar. "Es un pedante, soberbio, incapacitado para esa función, y la gente así generar más problemas que otra cosa", lo atacó el santacruceño José María Carambia, quien fuera clave para aprobar los capítulos críticos de la reforma laboral.
También embistió contra Iglesias la nueva aliada oficialista: Carolina Moisés, quien el lunes se fue del peronismo y el martes asumió como vicepresidenta de la cámara alta. "Es un hombre misógino, violento e ignorante. Estuve seis años como diputada con él y con solamente esas tres palabras puedo describir su gestión", arremetió.
Primera misión de Iglesias
Por el peronismo habló Fernando Salino, quien fuera aliado interno de Moisés cuando compartían interbloque. “El debate en comisión no adquirió la profundidad deseada. Nosotros, por los antecedentes conocidos y expuestos, nos vamos a oponer a que Fernando Iglesias ocupe la Embajada Argentina en Bélgica”, sostuvo el puntano.
La sesión continuará con un tema que involucra a Iglesias: el Acuerdo Mercosur-Unión Europea, que sería aprobado con el voto casi unánime del Senado. Es que en el peronismo no hay mucho rechazo: en el debate que hubo en la mañana del miércoles, sólo se expresaron en contra Juliana Di Tullio y Eduardo De Pedro.
Sí hay mucho más conflicto con los cambios a la ley de glaciares, que hasta este miércoles tenían los votos confirmados por una rebelión de la UCR. La jefa de LLA, Patricia Bullrich, confiaba en alcanzar una mayoría con un sector del peronismo y el resto de los aliados. Las cuentas eran finitas.