Dirigentes de distintas tribus del PJ le ponen fecha de vencimiento a Javier Milei. La “microfragmentación” y la interna. Adorni y la tormenta libertaria.
“Le queda poco”, dijo Axel Kicillof el martes, desde el camión de las Madres de Plaza de Mayo en la multitudinaria marcha por los 50 años del inicio de la dictadura militar. En otro sector de la convocatoria, caminando entre la gente, Sergio Massa le hablaba a dos mujeres que se acercaron para pedirle una foto: “Tranquilas, falta poco”.
No fueron frases dichas al pasar. Como el puntano Alberto Rodríguez Saá cuando, en el verano de 2018, durante el gobierno de Mauricio Macri, agitó la consigna “hay 2019”, ahora, con Milei desplomado en las encuestas, dirigentes de distintas tribus del peronismo salieron a sembrar un mensaje de aliento para convencer a los propios de que el tiempo del libertario termina en 2027.
Falta mucho, pero algo cambió en los últimos días. Podría citarse como punto de inflexión la aprobación, a fines de febrero, de una reforma laboral impopular mientras se anunciaban cientos de despidos fabriles. O la revelación del dato de inflación de febrero y el derrumbe del consumo, combinados con la escalada de la criptoestafa $LIBRA y los gastos difíciles de justificar de Manuel Adorni.
Los aliados circunstanciales, que se habían manejado con la hipótesis de que el Presidente marchaba rumbo a la reelección, ahora dudan. Las encuestas muestran un cambio de humor estrepitoso. Esta semana hizo ruido el número de la consultora Atlas Intel, que muestra que la desaprobación de Milei alcanzó su punto más alto desde que asumió, el 61,6%, mientras que la aprobación cayó a su mínimo histórico, un 36,4%.
El dato de la prestigiosa consultora de origen brasileño que hace estudios en distintos países del mundo, es coincidente con el que manejan encuestadoras locales, que advierten un derrumbe en la imagen presidencial y en las expectativas para lo que resta del mandato.
En el peronismo circulan, incluso, otros datos más complicados. La última medición que le llegó a Massa muestra a Milei con 32 puntos de imagen positiva. El líder del Frente Renovador se regocija, además, con la medición de la consultora Alaska, de Juan Courel, que desde diciembre de 2023 pregunta a los encuestados a quién votarían si el domingo próximo se repitiera el ballotage de 2023. En marzo, por cuarta vez desde que inició el ciclo, el ganador de la pregunta fue Massa, por 52,1% a 47,9%.
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La consultora Alaska presunta todos los meses qué pasaría si se repitiera el ballotage entre Javier Milei y Sergio Massa.
Con todo, hay voces internas del peronismo que avisan que hay que cuidarse del efecto búmeran. “Si seguimos mostrando esta foto, vamos a juntar a los antiperonistas. Se aglutinan enseguida”, advierte un dirigente que sigue de cerca los números de las encuestas. La foto de la multitud el 24 de marzo, dice, opera como una alarma para el Gobierno, que no consiguió ni siquiera que se le prestara atención al video que presentó como “El día de la memoria completa”. En el canal de Youtube de la Casa Rosada, la pieza audiovisual tuvo apenas 140 mil vistas y menos de cinco mil likes.
¿La organización (del peronismo) vence al tiempo?
Sobre la masiva concurrencia a la Plaza de Mayo, las economías regionales y la estrategia electoral del peronismo, entre otras cosas, hablaron por teléfono, el miércoles, Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Uñac. El exgobernador de San Juan hizo ruido el mismo martes cuando publicó una carta destinada al Partido Justicialista (PJ) en la que propone “iniciar de inmediato un proceso de reconstrucción política, programática y organizativa de cara a las elecciones de 2027”.
La iniciativa plantea que el PJ convoque a elecciones internas abiertas antes de fin de año para definir quién será el candidato a presidente. La apertura contempla tanto a los votantes, que no necesariamente deben ser afiliados, como a los candidatos, que podrán pertenecer a otros espacios. La propuesta, aclara, “es perfectible”. Los tiempos y modalidades son susceptibles de discusión interna. Uñac conversó sobre el tema en privado con laderos políticos de Kicillof, los ministros Gabriel Katopodis y Andrés Larroque.
“El peronismo no puede ser un extra de la película de Milei. No nos podemos paralizar”, dice Uñac. El sanjuanino tiene, por supuesto, aspiraciones propias para posicionarse como candidato. El sector que lo rodea entiende que podría reunir apoyos en particular del interior del país, donde tal vez Kicillof no sea tan bienvenido porque, mal que le pese, sigue rotulado como discípulo de CFK.
Para Uñac, la interna sería una forma de que poner al peronismo competitivo, y que el candidato vencedor salga “legitimado” por los votos a buscar apoyos externos. La propuesta parte de la base de que el Gobierno tendrá los votos para eliminar definitivamente las PASO. A Cristina le gusta la idea. El sanjuanino es un exgobernador con buena gestión para mostrar. Está claro que la expresidenta y su entorno no compran la idea de que Kicillof es una suerte de “candidato natural” para 2027.
El ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, Carlos Bianco, respondió este sábado sobre la propuesta. En diálogo con Radio 10 dijo que la discusión sobre candidaturas debería darse más adelante. “No necesariamente tiene que ser este año, me parece un poco prematuro”, afirmó la mano derecha de Kicillof, y agregó que “la forma de discutir una interna se dará de acuerdo a los instrumentos disponibles”.
Dependerá, entonces, de la vigencia de las PASO y de si los aliados todavía tienen ganas de colaborar con Milei para eliminarlas. Con los votos propios no le alcanza porque los temas electorales requieren de mayoría absoluta para ser aprobados.
La microfragmentación de Sergio Massa y la idea de CFK
Mientras Kicillof se mantiene firme en su hoja de ruta - que este viernes tuvo un empujón determinante con el fallo a favor de YPF que le dio finalmente la razón sobre la expropiación en la Corte de Apelaciones de Nueva York- Massa administra con sigilo sus reapariciones a cuentagotas y proyecta posibles escenarios para 2027. Por ahora, seguirá callado.
El líder del Frente Renovador alienta la idea la “microfragmentación”. Es decir, que haya muchos dirigentes que se muevan por su cuenta, se posicionen e interpelen a distintos electorados para luego confluir. Dice que no hay que apurarse. “Que florezcan mil candidatos y después armemos un gran ramo de flores”, se figura. En eso anda, por ejemplo, el grupo que forman los diputados Miguel Ángel Pichetto, Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz, de recorrida en busca de nuevos aliados.
Algo parecido piensa Cristina. Sus delegados en la mesa de conducción del PJ trabajan en la idea de armar un gran frente opositor que pueda incluir a dirigentes de distintos sectores y partidos, incluidos no peronistas. “Hay que juntar todo el voto opositor a Milei”, dicen en el partido, donde empezó a haber movimientos y conversaciones sobre el tema en las últimas semanas, también con la hipótesis de que Milei no tendrá reelección.
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Cristina Fernández de Kirchner y Sergio Massa. Discordia por las candidaturas en Entre Ríos.
CFK tiene en el edificio de Matheu como delegada a la diputada Teresa García, que ya empezó a hablar de la posible gran interna. Una inquietud que nadie sabe responder es cómo se financiaría la elección partidaria en caso de que se eliminen las PASO. Para tener una idea, la celebración de una interna en la provincia de Buenos Aires hubiera costado alrededor de 240 millones de pesos, según calculaban en el PJ bonaerense. En lo nacional costaría, como mínimo, el doble.
La expresidenta comparte con otros dirigentes que el peronismo debe “salir del encierro”, no invisibilizarse y volver a ocupar un lugar en la conversación pública. “No hablemos más de Milei, Empecemos a instalar lo nuestro”, pide.
Mientras el peronismo se ilusiona con sus movimientos, el Gobierno encontró en el triunfo de YPF una excusa para salir del atolladero en el que se metió desde que se descubrió que Adorni había llevado a su esposa Bettina Angeletti en el avión presidencial a Nueva York. Desde entonces, el escándalo no para de escalar.
Este viernes, Adorni quedó imputado en una causa por presunto enriquecimiento ilícito. Sin embargo, Milei lo ubicó al lado suyo en la cadena nacional que usó para cargar contra Kicillof y decir que “expropiar está mal y expropiar es robar”, a pesar de que la Constitucional Nacional de 1853, de corte liberal, lo contradijo hace 173 años al prever el instituto de la expropiación por causa de utilidad pública, previa indemnización. No deja de ser un problema para el Presidente que la Corte de Nueva York le haya dado la razón a su potencial rival en las próximas elecciones.
En ese contexto, llamó la atención en el Gobierno la velocidad con la que avanzó la causa Adorni en manos del juez federal Ariel Lijo, famoso por “sentarse arriba de los expedientes” cuando lo cree necesario. En los pasillos de Tribunales hay quienes recuerdan que el magistrado se vio dos veces traicionado por la Casa Rosada. La primera, por haberle complicado la llegada a la Corte Suprema con la firma de un DNU, mientras él había juntado los votos en el Senado necesarios para su nombramiento. Tenía varios auspiciantes, entre los que se destacan Massa y Santiago Caputo.
La segunda, con el nombramiento de Juan Bautista Mahiques como ministro de Justicia. Lijo y el supremo Ricardo Lorenzetti, entre otros, eran promotores de la llegada de Guillermo Montenegro. Mahiques está alineado con Karina y los primos Eduardo Lule y Martín Menem.
El miércoles, en su conferencia de prensa, Adorni no pudo dar explicaciones certeras sobre su patrimonio, pero hizo un anuncio que muchos leyeron en clave interna, sobre el envío de 62 pliegos para ocupar cargos vacantes en la Justicia, una decisión que estaba congelada desde la llegada de Milei al poder. Un mensaje del karinismo hacia Caputo y también hacia Comodoro Py, para que quede claro que el poder de la Casa Rosada que banca a Adorni es el mismo que pretende completar los lugares vacíos en el Poder Judicial.