La era Mahiques: empieza la rosca en el Senado para cubrir vacantes en tribunales y se demoran las de la Corte
El nuevo ministro intentará acelerar los concursos y enviar las candidaturas. Gobernadores aliados, la clave. Sin cargos para Macri. Lule Menem, el operador.
Lule Menem, en el recinto del Senado, donde negociará pliegos junto a Juan Bautista Mahiques.
La llegada de Juan Bautista Mahiques al Ministerio de Justicia, escoltado por Santiago Viola, abrió una nueva etapa en el Senado. El oficialismo, coordinado por Lule Menem, empezará a gestionar con los gobernadores la cobertura de los más de 300 cargos judiciales vacantes, mientras que deberá esperar la negociación para completar la Corte Suprema.
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El envío de los pliegos llegaría por tandas, desde el mes que viene. El principal asesor de Karina Milei se aseguró ser el filtro de esta rosca. Es el nexo entre los nuevos funcionarios y el presidente de la comisión de Acuerdos, el senador libertario Juan Carlos Pagotto, quien pujó por ese cargo nada menos que con la jefa de la bancada, Patricia Bullrich.
En la cámara alta calculan que un tercio de los juzgados están sin cubrir, una pesada herencia de Sebastián Amerio, quien hasta este miércoles fue viceministro de Justicia, cargo que ocupó Viola, otro ladero de Karina y Lule. El exfuncionario, apadrinado por SantiagoCaputo, también era representante del oficialismo en el Consejo de la Magistratura, donde se inician los concursos. Estaba en una sesión de ese organismo cuando supo que había perdido su trabajo.
En 2024, Caputo intentó una maniobra que salió trunca: obligar al kirchnerismo a aceptar dos candidatos de Javier Milei para la Corte (Manuel García-Mansilla y Ariel Lijo), bajo amenaza de nombrarlos por decreto. La maniobra salió mal: cuando asumieron tras la firma presidencial, el Senado volteó los pliegos.
La rosca de Mahiques
Aquel tropezón de Caputo-Amerio marcó su salida como operadores judiciales, un rol que recayó en Karina, quien lo delegó en Lule. El plan es comenzar con el reparto de los juzgados federales, que se eligen por mayoría simple. Los gobernadores aliados están a la espera de ofertas para designar a los elegidos de sus provincias.
La UCR será otro gran actor de la rosca: con sus diez miembros, deja a La Libertad Avanza (LLA) al filo del cuórum, que es 37. El oficialismo tiene 21 propios y puede llegar hasta 47, uno menos que los dos tercios, si suma todas las variantes que hay en el recinto por fuera del peronismo. Uno es el PRO, que con tres votos tiene poco para ganar.
Es un espectro diverso, que incluye representantes de Misiones, Santa Cruz, Neuquén, Salta y Córdoba, entre otros. Lule puede hacer un doble juego: es quien tiene vínculo con los gobernadores y suele porotear los votos para alcanzar las leyes. Las vacantes judiciales serán parte del paquete.
Los pliegos se irán enviando a medida que se aceleren los concursos. La Magistratura define una terna y es el Poder Ejecutivo el que envía al candidato al Senado. En ese momento los mandatarios tendrán su contacto con Lule.
Después de la apertura de sesiones, el domingo, Milei brindó una entrevista por televisión y confirmó que no tiene previsto enviar pliegos para cubrir las dos vacantes de la Corte ni la procuración general, que desde 2017 encabeza en forma interina Eduardo Casal.
"No voy a enviar pliegos que tengan que negociar con el kirchnerismo", fue la explicación de Milei. Lo cierto es que los números del Senado lo desmienten: como explicó Letra P, el gobierno está a un voto de los dos tercios sin tocar las puertas del PJ, que podría alcanzar con la dupla de Santiago del Estero que tiene bloque aparte dentro del peronismo.
Sin embargo, Milei prefiere no entrar en esa negociación y en LLA reconocen que tal vez el problema no sea el kirchnerismo -que tiene sólo seis referentes puros-, sino Macri. Es que los tres miembros del PRO pueden cotizarse más que los de cualquier gobernador.
Si la negociación por las vacantes se da antes de que la de la Corte, el expresidente no tendrá como presionar. En febrero, Macri ya hizo valer su escasa presencia en el Congreso, cuando obligó a demorar la sanción de la reforma laboral, para cambiar el artículo referido a licencias. Lule no quiere escucharlo cuando negocie los próximos jueces. Pronto.