Esos números son destacados por las restantes agrupaciones que también llevaban nombres mediterráneos en sus propuestas: Abogacía Federal, lista 1; Abogacía Unida y Dignidad Profesional, lista 4.
Aún en la derrota, estos sectores tienen sus propias lecturas positivas sobre los resultados obtenidos. No sólo porque lograron colocar un representante en el Consejo, también por la proyección política que hacen para las contiendas por venir en 2027 y 2028.
El recuento del peronismo
Desde el gobierno provincial promueven una interpretación favorable de la cosecha conseguida por Juan Manuel Aráoz, el hombre de Martín Llaryora en la nómina que moldeó Daniel Molea.
El segundo lugar obtenido por Abogacía Federal en la provincia, con el 31.2% de los votos, equivalentes a 1.480 adhesiones, sirvió para garantizar una de las bancas. La misma quedó en manos de Fernando Levene, pero, acuerdos mediante, en dos años pasaría a disposición de Aráoz, su suplente en la conformación del listado. “Ganamos una banca para Córdoba. A las otras listas las digitan desde Buenos Aires”, dispara un armador llaryorista.
El gobernador de Córdoba Martín Llaryora junto a Juan Manuel Aráoz, emisario para el Consejo de la Magistratura
La valoración también se sostiene en el incremento del caudal de la lista 1 en cotejo con elecciones precedentes. Las casi 1.500 voluntades (1.088 en la capital) suponen 300 más que el piso desde el que partían.
También destacan los triunfos obtenidos en cuatro de las diez jurisdicciones en que se divide la provincia. “Los abogados reconocieron la importancia de participar, de lo que vale el voto federal. Y nos votaron los de a pie. Nosotros no tuvimos los recursos que tuvieron otros”, analizan otro de los referentes.
Los cálculos de Martín Llaryora
Trajinantes de pasillos abovedados apuran un recuento que incluye a Itatí Demarchi como parte de las fichas con que podría contar el gobernador para las pulseadas por venir en el Consejo. Entre ellas, la definición de los titulares de los juzgados federales de San Francisco y Villa María.
Aunque la presidenta del Colegio villamariense haya llegado por la lista de Juan Manuel Olmos, identificada con La Cámpora, remarcan su peronismo de origen. Junto a ello, señalan la sintonía, ya pública, con el intendente Eduardo Accastello. Ofrecen como muestra una decisión estratégica: la campaña en dicha jurisdicción fue más liviana que en otras ciudades.
La definición no sólo destaca que Llaryora podrá contar, por primera vez, con dos jugadores fiables en el Consejo. Encierra también una admisión sobre un proceso de revisión en curso, cuya necesidad se acentuó tras la ruptura con Bittar.
Para esta contienda no resultó suficiente la acción simultánea de reconocidos exploradores del gobernador en tierras judiciales, como Juan Manuel Cid, el ministro Julián López, Ignacio Segura o Alejandro Tejerina. Pero sí demostró una unidad en el aparato del PJ tras un desmembramiento apuntado hace años.
Sobre esa conjunción algunos proyectan ya las peleas a dar en los próximos años. Además de las designaciones en la Justicia Federal marcan en rojo el segundo trimestre del 2028, ocasión en que se volverá a disputar la elección por la presidencia del Colegio mediterráneo.
Molestos con la decisión del actual titular de jugar con la lista que formó Daniel Angelici, algunos no dudan en poner a Bittar como adversario ya.
“Hasta hace semanas estábamos juntos. Ahora lo vemos como opositor. O sea, parte del armado libertario y radical”, advierten a este medio
El desafío de Eduardo Bittar
Aún contento por el triunfo, el referente local de la lista 3 prefiere no hablar de rosca política. Por el contrario, repite su desinterés en la materia. “Eso no es lo que importa. Lo importante es resolver los problemas de los colegas”, repite.
Tampoco hay lamentos por no alcanzar un tercer escaño, lo que habría posibilitado su llegada al Consejo. El balance comienza por el triunfo a nivel nacional y destaca la continuidad de triunfos para el espacio que lidera, denominado Compromiso con la Abogacía.
Aún incierta, no puede descartarse la posibilidad de que algún acuerdo de rotación, como el que aplica Abogacía Federal, abra una ventana para que el oriundo de San Rafael llegue al Consejo.
Por el momento, en su entorno prefieren destacar el protagonismo de la abogacía cordobesa en las elecciones, con un aporte de 2.186 votos que resultaron cruciales para conseguir dos bancas. “Ha sido un éxito de la abogacía profesional, por encima de cualquier aparato político. Gracias a Córdoba tendremos dos consejeros”, deslizan.
La alusión sobre disparidades de recursos remite a otra faceta de la campaña. No se registran antecedentes, en colegios profesionales, de una campaña digital tan agresiva. Cada acción de Bittar era sucedida por comentarios negativos, cuando no ataques, de trolls. Aunque prefieran no expresarlo públicamente, existen serias sospechas sobre la autoría de los mismos.
Desde Unidad en Defensa de la Abogacía mantienen su decisión de no responder. También relativizan la existencia de una ruptura definitiva con el gobernador. Sus perfiles y sus roles invitan a no apurar conclusiones. Tampoco se han borrado los registros de acciones conjuntas.
El valor de la UCR
Una de las últimas coincidencias ocurrió en las elecciones para renovación de autoridades en la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), disputadas el pasado año. Entonces, ambos acompañaron a Carlos Toselli, representante de la Franja Morada, quien derrotó a un histórico de la rosca universitaria, el peronista Pedro Yanzi Ferreyra.
Un año después, el brazo universitario de la UCR ha sido uno de los sostenes para la proyección de Bittar, rotos ya varios de los lazos existentes, hasta hace sólo semanas, con el llaryorismo.
Gil Lavedra y Eduardo Bittar
“El radicalismo sigue siendo fuerte en la Universidad y en la academia”, admiten adversarios. Otros evocan su cercanía con importantes nombres de la conducción de la UNC.
Sin embargo, hay lecturas contrapuestas. “El grueso de los votos llegó como reconocimiento a la gestión del Colegio. Eso pesó más que las identidades políticas”, matizan desde la institución.
La dinámica de las disputas en los distintos estamentos de la Justicia no permite precipitar conclusiones. Sociedades estratégicas pueden diluirse tan pronto otra contienda aparezca en el calendario, como vaticinan quienes ya miran al 2028. Lo ocurrido con la elección de consejeros ofrece un buen ejemplo. El consecuente rediseño del tablero, con empoderados y derrotados en pleno movimiento, lo certifica.