LA INTERNA AMARILLA

El PRO va a las urnas en Mendoza en otro round de la pelea entre Alfredo Cornejo y Omar de Marchi

La vicegobernadora Hebe Casado y el senador provincial Gabriel Pradines se disputan el partido este domingo. Oficialismo en tensión. El peso de Mauricio Macri.

El PRO está intervenido desde el año pasado, cuando el sector que comanda De Marchi decidió que no acompañaría la candidatura de Cornejo a la gobernación y propuso llevar el PRO al armado de La Unión Mendocina, el espacio con el que terminó enfrentando al oficialismo. La vicegobernadora Casado defiende la importancia de que el partido continúe formando parte de Cambia Mendoza, la versión local de Juntos por el Cambio que le permite a la fuerza formar parte del Gobierno desde 2015.

Esa es la batalla que se pone en juego en una contienda que estuvo marcada por las denuncias cruzadas que involucraron a la Justicia Electoral y a la conducción nacional del PRO, que hace un par de semanas decidió intervenir la junta provincial para garantizar el proceso que, siguiendo las órdenes de Mauricio Macri, debe definir la interna a partir del voto de los afiliados.

Omar de Marchi y el PRO

En total, son 18.472 las personas habilitadas para votar en la elección de este domingo que será clave para la gobernabilidad provincial. Desde su irrupción en la política mendocina, el PRO fue ganando espacio en un escenario que homogenizaban el justicialismo y la Unión Cívica Radical, apenas mediado por el Partido Demócrata, fuerza política en la que se formó De Marchi.

El todavía secretario de Relaciones Parlamentarias y con la Sociedad Civil del gobierno de Javier Milei pegó el salto al partido amarillo cuando Macri empezó a nacionalizar su figura. Luego, llegó a la intendencia de Luján de Cuyo. Con el sello Cambia Mendoza llegó a la Cámara de Diputados, fue alfil del expresidente y más tarde de Horacio Rodríguez Larreta. En 2019 perdió la interna cambiemista con Rodolfo Suárez y en 2023, enfrentado con los líderes radicales, pegó el portazo y fundó La Unión Mendocina.

Omar De Macrhi y Gabriel Pradines.png
Omar De Marchi y Gabriel Pradines.

Omar De Marchi y Gabriel Pradines.

Quiso llevarse el partido al bando opositor y Patricia Bullrich, titular nacional de la fuerza en plena carrera presidencial, decidió la intervención que, en aquel escenario de implosión, también restó poder al espacio con mayor cercanía a Horacio Rodríguez Larreta.

Una elección clave para Alfredo Cornejo

Con todo ese derrotero a cuestas, De Marchi hizo una elección histórica, obtuvo casi el 30% de los votos, ganó espacio en el legislativo provincial y en el interior mendocino. Convertido en el principal opositor a Cornejo, hoy discute con el gobernador la cercanía con Javier Milei, con quien el mandatario radical fue fortaleciendo lazos con el paso de la gestión.

Por eso el gobernador mira de reojo la elección en el que su vice juega el futuro del partido amarillo en la alianza provincial. De hecho, Pradines dijo en más de una oportunidad que la única forma de garantizar la identidad del PRO es correrlo de la alianza que encabeza la UCR. Sin embargo, el futuro dependerá del devenir de las discusiones partidarias en la que las decisiones de Macri tendrán un peso relevante.

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Hebe Casado y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

Hebe Casado y el gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo.

Casado, que días antes de confirmar su candidatura se reunió con el expresidente, sigue cuestionando la decisión del demarchismo, que después de las elecciones fortaleció sus posturas opositoras generando un espacio de referencia que corre a Cornejo de la zona de confort que, en términos electorales, representa el antikirchnerismo.

En ese sentido, el oficialismo provincial acusa a La Unión Mendocina de “votar con el kirchnerismo” en Mendoza y “jugar con Milei” a nivel nacional. “No les interesa el partido, buscan quedarse con el sello con fines electoralistas”, advierten al señalar que la intención de fondo es poner al PRO al servicio de una candidatura provincial de De Marchi en 2027.

Las judicialización en Mendoza y la intervención de Mauricio Macri

Aunque la intención primaria era devolver la institucionalidad a la vida partidaria, el proceso que enfrenta a las listas de la vicegobernadora, Amarilla, y el senador demarchista, Propuesta Federal, fue levantando temperatura a partir de acusaciones cruzadas que judicializaron un proceso que se definirá este domingo.

Las impugnaciones empezaron a llover ni bien comenzó la campaña. Algunas, más de forma, advertían sobre la conformación de las listas, antecedentes de postulantes o la garantía de los cupos establecidos por la ley. Otras fueron a lo profundo y denunciaron la existencia de “avales duplicados y truchos”.

La junta mendocina, con una mayoría afín a Casado, bajó la lista de Pradines, quien acudió a la junta partidaria nacional, que pidió rever la decisión. El equipo de la vicegobernadora redobló la apuesta y elevó su presentación al Juzgado Federal 1 de Mendoza, que ratificó la elección habilitando a las dos listas.

La junta sostuvo su postura y el partido la intervino, poniendo al frente a Darío Nieto, un hombre del entorno de Macri. La vicegobernadora está convencida de que esa intervención fue un error. El margen de acción se fue reduciendo con el devenir de los días y, aunque su lista consiguió que se bajaran las listas demarchistas en algunos distritos, deberá definir su futuro en las 32 mesas que estarán distribuidas por toda la provincia el próximo domingo. Sin embargo, con el clima totalmente enrarecido, nadie se anima a garantizar que los resultados que deben oficializarse el 5 de julio sean reconocidos rápidamente por las dos partes.

Omar De Marchi y Gabriel Pradines. 
Hebe Casado, la vicegobernadora de Mendoza que quiere quedarse con la conducción del PRO. 

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